04 de Octubre de 2015

Reciclaje

El problema de la basura

El cartón del jugo, la botella de gaseosa, la lata de arvejas, el cigarrillo, los vidrios, el papel, el pañal descartable, etc, etc. ¿Dónde tiramos lo que usamos?

Gran parte de la basura termina aglutinada en una genérica bolsa de plástico, que se deposita en el contenedor de basura frente a nuestro domicilio, esperando que las agujas del reloj marquen la llegada del camión compactador, que trasladará todos los desechos sólidos hasta el genérico vertedero a cielo abierto, para que de generación en generación se repita la misma errática historia de abuso ambiental.

Vivimos destruyendo el entorno biofísico que albergamos, y nos quedamos calladitos ante el gran ecocidio que perpetramos en la oficina, en el hogar, en las plazas, en los parques, en las playas y en las calles. Observamos la irracionalidad ecológica de la población, y la negativa de los gobiernos de turno en aplicar la normativa legal que prioriza la práctica obligatoria del reciclaje.

La política ambiental vigente, coexiste con el mal olor, con las ratas, con las moscas, con los gusanos, y con el metano que habita debajo de las capas de basura. Los rellenos sanitarios no representan un mecanismo técnico eficaz para disponer de la basura urbana. La verdad, es que son improvisadas áreas naturales demarcadas donde las empresas contratistas jamás terminan recolectando, clasificando y llevando la basura hasta los centros autorizados de reciclaje, que aprovecharían los materiales desechados en aras de su reutilización como materia prima, para la fabricación de nuevos productos de bajo impacto ambiental.

La gente piensa que la basura desaparece como por arte de magia frente a sus ojos, y consideran que no existen razones para sentir un mínimo de remordimiento. Vemos que la mayoría de las personas, siempre lanzan con furia los desperdicios en el contenedor de la basura. Lo hacen con rabia, con mucho enojo y de forma brusca. Nadie quiere sacar la basura a la calle, porque genera fastidio, pena y vergüenza.

Pero, fuimos nosotros quienes compramos todos esos productos que atosigaron al carrito del supermercado, y los pagamos con la tarjeta de crédito, de débito o en efectivo. Fuimos nosotros quienes cocinamos, comimos y usamos esos alimentos adquiridos en las tiendas por departamento.

Pese a ello nos preguntamos: ¿Por qué después del festín consumista ya nadie quiere responsabilizarse de la basura producida? ¿Será que pasamos de ángeles a demonios en un santiamén? ¿Será que somos los grandes cómplices de la barbarie ecológica que ampara al siglo XXI?

El reciclaje requiere de un trabajo mancomunado entre los organismos públicos, la empresa privada y las ONGs, para cumplir con la sinergia ambiental de la regla de las 3rs (reducir, reutilizar y reciclar). Aquí NO funciona el individualismo, la hipocresía y el burocratismo. Estamos resintiendo el déficit de programas ambientales que realmente valoricen la recuperación y la reutilización de la basura doméstica e industrial.
Para colmo de males, los supermercados, abastos y demás comercios que ofertan productos de consumo masivo, rechazan la aplicación de mecanismos de devolución, acopio, almacenamiento y transporte, que garanticen la reutilización del plástico, vidrio, cartón o papel.

Si bien muchos productos de primera necesidad, exhiben un símbolo ecológico que invita a depositarlos en un contenedor de basura, o a reciclarlos en una planta de tratamiento de residuos. El gran inconveniente, es que esa información gráfica se halla escondida en el empaque, envase o botella.

Estamos ciegos, sordos y mudos, porque no recibimos clases de Educación Ambiental en nuestro proceso de aprendizaje escolar. Los profesores nos llenaban el cerebro con palabras en inglés, con cálculos de álgebra y con frases de filosofía, pero nunca nos enseñaron a clasificar los residuos del desayuno y a reutilizar la tiza del pizarrón.

Fuente: www.ecoportal.net

Opinión

En la edición 100 de Mi Belgrano, Jorge Anchubidart expresaba: “Uno de los problemas que cada día se ve con más frecuencia es el desorden en la recolección de residuos, existen días que no recogen la basura, no obstante que ahora deberían ser todos los días, los contenedores no se vacían, los vecinos no separan los residuos como se debería hacer. En fin la responsabilidad es de todos. Hay que educar a la población explicándole que es lo que deben hacer”.

A un año de dicha publicación, Jorge sostiene que: “Sigue todo igual pero en la actualidad el problema se incrementó y es muy cierto que es responsabilidad de todos. Por más que se le explique a la gente lo que tiene que hacer con la basura esto no alcanza para solucionar el problema. Hasta hace tres años que me jubilé, era el director ejecutivo de FIPMA (Fundación de la Industria Plástica para la preservación del Medio Ambiente) y posteriormente de ECOPLAS. Se me envió a Europa y allá estuve en Ecoembes, Cicoplast y estuve aparte de España en Italia y Alemania. El problema que tenían en Europa era fundamentalmente la instrucción a la gente, una vez lograda esta última pasaba lo mismo que acá hasta que se empezó a castigar ECONÓMICAMENTE (multas) a los que separaban mal y depositaban a cualquier hora y donde no correspondía los residuos”.