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TGD Y AUTISMO. Signos de alerta

El TGD, Trastorno Generalizado del Desarrollo agrupa un conjunto de trastornos que comparten las mismas características generales en la alteración grave y generalizada de varias áreas del desarrollo como la interacción social y la comunicación, conductas estereotipadas e intereses restringidos. Dentro de este grupo de trastornos, uno de los más conocidos es el Autismo.

En general, la edad más frecuente en la cual se suele detectar y diagnosticar actualmente el TGD/ Autismo es entre los 2 y 3 años, que es cuando se observan a menudo, los cambios más drásticos en comparación a los logros adquiridos hasta el momento, por ejemplo pérdida del lenguaje.

Mucho se ha dicho falazmente sobre las personas autistas. Como por ejemplo que no manifiestan emociones, que no pueden relacionarse con los demás o que viven en su mundo y que no pueden aprender.

Lamentablemente estos dichos que han permanecido en el tiempo, se basan en prejuicios y mitos así como también en la ignorancia y discriminación. Las personas autistas tienen sentimientos. A veces los expresan diferente, quizás en algunos casos tenemos que aprender a decodificarlos o brindarles herramientas para ayudarlos en su comunicación.

Con respecto a que viven en su mundo, no es cierto! Ellos viven en el mismo mundo que todos, sienten, se comunican y expresan su enojo, alegría o preocupación. ¿Quién es el que está realmente encerrado…?

Con respecto a los aprendizajes, no es cierto que todas las personas autistas sean brillantes matemáticos o músicos. Algunas personas desarrollan ciertas habilidades con mayor relevancia, pero no es una cuestión estadística. Los niños autistas o con TGD tienen grandes posibilidades de aprender cuestiones tanto intelectuales como de habilidades sociales. Siempre que se comience a intervenir más tempranamente, los logros serán más satisfactorios. No obstante es esperable que existan mesetas y algunos retrocesos seguidos de avances dentro de un proceso evolutivo en tratamiento.

A continuación se enumeran algunos signos de alerta para tener en cuenta y consultar con un especialista:

1) Dificultad para relacionarse con otros niños.

2) Escaso o nulo contacto visual.

3) No responde a su nombre cuando lo llaman.

4) Grandes resistencias a los cambios, por ejemplo cambios de rutinas o mover objetos de lugares.

5) Risa inapropiada, por ejemplo frente a una situación en la cual otro niño se mostraría angustiado o risa sin motivo aparente.

6) Berrinches reiterados (baja tolerancia a la frustración).

7) Alteración del lenguaje, ya sea porque comenzó a decir menos palabras que antes, hablar con entonación o repetir palabras o frases.

8) Gran apego a determinados objetos.

9) Tendencia a girar objetos de manera estereotipada, como por ejemplo ruedas de autos o camiones, o a mirar fijamente objetos que giren, como por ejemplo el lavarropas.

10) Indiferencia aparente o aislamiento.

11) Tendencia a destruir objetos o lastimarse a sí mismo

Si detecta que algunos de estos signos describen características de su hijo, es aconsejable consultar con un especialista a fin de determinar una evaluación.

Una atención precoz y el apropiado abordaje interdisciplinario, junto con la elaboración de estrategias con la familia y cuando corresponda, el apoyo adecuado en la escuela, determinan una mejor evolución y calidad de vida en los chicos con este trastorno, aumentando su autonomía e integración social. Incluso la tecnología los brinda canales para la comunicación y el juego con nuestros hijos, como por ejemplo con las aplicaciones para Ipad, juegos de Wii, etc. Es necesario formar un equipo con la familia donde se pueda aprender a jugar, a calmar, a entender, a decodificar, a facilitar… etc

Implica un trabajo y un esfuerzo conjunto, donde todos tenemos que hacer aprendizajes y desaprendizajes.

Pero sobre todo, el amor y la paciencia, tienden puentes que nos llevan a las orillas de la comunicación y el entendimiento.

Felizmente cada día me sorprendo en mi labor como psicóloga, de lo que puedo aprender de los chicos y sus familias, tanto a nivel personal como profesional.

Como una vez que una mamá me dijo… “con mi hijo aprendí a valorar cada detalle de la vida”. Y uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia…
 

PSICÓLOGA U.B.A. - Lic. Agustina Ciapparelli


Atención niños y adolescentes

 

- Especialista en discapacidad.
- Tratamientos TGD/ Autismo.

ccagustina@yahoo.com.ar
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