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Buenos Aires, 9 de Marzo de 2004

Este año concluyen las obras del Arroyo Vega
Soluciones a corto y mediano plazo para las inundaciones

La conclusión de la obra del canal aliviador del arroyo Vega, prevista para este año, producirá una mejora para las zonas anegables - previéndose efectos positivos para una tormenta de dos años de recurrencia- ya que aumentará el drenaje del arroyo en un 60%. 

Estas mejoras en el barrio River y en la cuenca La Boca-Barracas, sumadas a las estaciones de bombeo correspondientes, solucionarán los problemas causados por las sudestadas en ambas zonas. Además, para el período 2004, se preparan los pliegos para las licitaciones de las obras de las calles Bahía Blanca y López, en el barrio de Villa Devoto, y la de la intersección Tonelero y Estero Bellaco, en Liniers. Entre las dos obras sumarán aproximadamente 260.000 pesos del presupuesto oficial. 

La Subsecretaria de Obras y Mantenimiento, Lía María, aclaró que “los habitantes de Buenos Aires saben que la Ciudad esta asentada sobre trece cuencas, con barrios enteros construidos en zonas que eran bañados, como los barrios de La Boca o Villa Crespo, y rodeada de un conurbano que, junto con la propia ciudad, se transforma y modifica constantemente.” “Por eso –aclaró la funcionaria - trabajamos con un plan que contemple todas esas condiciones protegiendo a la Ciudad hasta un nivel razonable. Este nivel es el de la máxima lluvia que puede esperarse estadísticamente en diez años .” 

En este sentido, el ingeniero Adrián Quaini , director general de Hidráulica de la Subsecretaría de Obras y Mantenimiento, destacó que “el funcionamiento hidráulico de Buenos Aires está sometido a los aportes de las cuencas de varios arroyos que la recorren: cinco que desembocan en el río (Maldonado, Vega, Ugarteche, Medrano y White) y otros que lo hacen en el Riachuelo (Cildañez, Erézcano, Ochoa y Elia). Cada uno de los cursos de agua determina una cuenca con comportamientos particulares” explicó Quaini. “El plan de obras planificada se identifica con los aspectos de cada una de esas cuencas y sus medidas estructurales consisten en planificar y construir elementos de captación (sumideros), red de conductos primarios y secundarios, adecuación de emisarios principales, canales aliviadores, reservorios y estaciones de bombeo” concluyó. 

Es por ello que no hay una obra que solucione por si sola el problema sino que se requiere de obras de distinto tipo que “mitigan y reducen” el peligro potencial. “Este conjunto requiere tiempo de construcción por lo cual no es serio prometerle a la gente que las soluciones estarán para mañana mismo”. Así, según Quaini se empieza planificando obras de tres, cuatro o cinco meses de baja inversión que den resultado positivo en el corto plazo. Las grandes obras que requieren de mayor inversión serán fijadas en plazos que van de uno a tres años, con lo cual las autoridades proyectan empezarlas este año y terminarlas para tener un efecto positivo en el 2007. 

Por último, el ingeniero Quaini subrayó que el plan por encarar pretende “atenuar de modo razonable” los anegamientos con lluvias de recurrencia del orden de los diez años. Aclaró también que se trabaja en este plan con las universidades de Buenos Aires y La Plata y con el Centro Argentino de Ingenieros. 

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