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Estimados:
A propósito de los cambios urbanos que se están produciendo en
nuestros barrios y sus notorias consecuencias me parecen
oportunos aunque tal vez obvios algunos comentarios.
Vivimos en una ciudad con una legislación urbana bien
sofisticada y abundante. Como sabemos, cada sector de la ciudad
está organizado por distritos que regulan muchos parámetros,
densidad, características edilicias, usos de actividades
permitidos, transporte, calidad ambiental y muchos otros.
Si pretendo circular con un camión de gran peso y hasta con
acoplado por adentro de un barrio residencial y encima a gran
velocidad, por una calle cuyo pavimento no resiste el peso ni
las vibraciones, no solo estoy rompiendo la calle sino también
las casas de los vecinos.
No puedo decir: Yo tengo que trabajar y la libertad de circular
por donde quiero.
Si armo mi Restaurant en la calle ocupando con mesas toda la
vereda estoy abusando de la vía pública porque debo declarar la
cantidad de mesas que coloco en relación con el tamaño del
Restaurant, la vereda y el paso del público, tengo limitación de
la cantidad y debo pagar por cada mesa que pongo.
No puedo decir: No me dejan trabajar para los clientes que
fuman.
Si me compro un terreno y quiero construir más pisos de lo que
me permite la ley.
No puedo decir: Yo necesito más pisos porque no me cierra el
negocio y el inversor me pide más.
Si me pongo un comercio que no cumple con el cuadro de usos
permitidos para cada distrito y hasta para cada cuadra, o
transgredo en el tamaño de un edificio comercial alterando un
conglomerado.
No puedo: poner una tintorería en cualquier lado porque requiere
del depósito de sustancias peligrosas y otros usos que afectan
al vecindario. En las ciudades mas desarrolladas hasta se regula
la cantidad de comercios de un mismo rubro dentro de un
conglomerado comercial o se lo define como un cluster, es decir
un centro especializado en ese rubro.
Si me pongo un salón de fiestas donde no está permitido por
distrito, hago los eventos con ruidos, música alto volumen,
gritos de chicos y grandes durante toda la noche al aire libre,
dejo a mis vecinos sin dormir durante los fines de semana y
cuando están hablando con la policía en la puerta de su casa
para hacer cumplir la ley, salgo de la fiesta con una patota a
pegarle aun delante de la policía.
No puedo decir: Dejame trabajar, vos no sos divertida, yo tengo
habilitación, porque las habilitaciones tienen límites y
demarcaciones muy precisas del uso de sus superficies y si no es
así están mal otorgadas o mal inspeccionadas lo cual es grave,
sino estaremos ante la barbarie, es el toro adentro de un bazar.
Si organizo recitales y miles de muchachos saltan al unísono
provocando vibraciones con ondas expansivas en el terreno hasta
30 cuadras de distancia, se mueven los edificios de los
alrededores y se rajan las casas, alterando la calidad ambiental
en la vida de los vecinos.
No puedo decir: Dejame bailar, a vos no te gusta la música, no
me cortes la libertad de expresión.
Nuestra ciudad tiene un conjunto de leyes muy complejo y
sofisticado, de los más avanzados que son modelo para otras
ciudades del interior. La gran mayoría de ellas son buenas y
están para ser cumplidas, aunque no nos gusten y sino deberás
luchar para cambiarlas lo cual no es fácil pero tampoco
imposible.
Pretender imponer a los demás mis necesidades por encima de la
ley es un conducta dictatorial, dominante y aplastante.
Cuidemos a nuestros barrios entre todos.
Beatriz S Loria
AVRE- Asoc. Vecinos por la RE-urbanización Ex AU3 |