02 de Abril de 2015

Ubaldo Matildo Fillol, una gloria del fútbol que vive en Belgrano R

Vivir en el barrio de Belgrano
es un sueño hecho realidad

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

Hay personas que por motivos inmanentes e inexorables, no merecen mayor presentación, con el peso propio de su nombre se evita todo tipo de preludios y se decanta su relevancia. Ese es el caso de Ubaldo Fillol, una de las máximas glorias del deporte Argentino, que al invocarlo, implícitamente, se abre una gran vertiente de palabras como sinónimos de su figura: talento, presencia, reflejos, potencia, reacción, anticipación. Esas son más que elocuentes para definir lo que fue el “Pato”: Uno de los mejores arqueros de la historia del Fútbol mundial. Apenas se retiró profesionalmente, en el año ´90, se instaló en Belgrano “R” y 25 después, sigue eligiendo la zona para habitar. “A Belgrano no lo cambio por ningún otro lugar”.

Si bien nació a más de 100 kilómetros de distancia, adoptó a Belgrano como su lugar en el mundo. San Miguel del Monte vio dar los primeros pasos de un pequeño que luego sería un personaje de fuste mundial. Por supuesto que no se olvida de sus orígenes y el arraigo con su ciudad sigue intacto. Va asiduamente hacia una de las regiones más antiguas de la provincia de Buenos Aíres. Pero su vida está aquí. Su rutina no sale de un ceñido espacio geográfico. Es que además de vivir en el barrio también trabaja en él. Lo hace en el club de sus amores, en el cual pasó sus momentos más gloriosos: River Plate. Allí está a cargo de la coordinación de los arqueros de divisiones inferiores. En su etapa como jugador del “Millo” siempre quiso vivir en la zona, pero nunca se le dio la oportunidad. Recién cuando dejó el Fútbol se pudo dar el gusto, y por eso hoy, 25 años después, aduce que “Vivir en Belgrano es un sueño hecho realidad”.

¿Por qué elegís, desde hace ya tanto tiempo, vivir en Belgrano “R”?

Desde que llegué a River en el año 1973 siempre tuve la intención de instalarme acá. Esta zona me gustaba mucho y constantemente buscaba mudarme pero nunca se me daba la oportunidad. Una vez estuve muy cerca de comprar un semipiso pero finalmente no se dio. Me quedé con las ganas hasta que me retiré del Fútbol. Fue en el 90 y ahí sí pude, definitivamente, venirme a vivir a Belgrano. Es una zona que me encanta por todo lo que tiene. Fue haber cumplido un sueño y un anhelo que siempre tuve.

A pesar de conocer tantos lugares ¿a Belgrano no lo cambias por ninguno?

Por supuesto que no. Tanto Belgrano “R” como San Miguel del Monte son los lugares donde terminaré mis días. Pasaré el resto de mi vida acá. De hecho ahora tiramos abajo parte de la estructura de mi casa y estamos edificando para mejorar nuestra calidad de vida.

Hubo un suceso lamentable en el año 2009 cuando entraron a robar a tu casa…

Me tocó lo que, desgraciadamente, le toca vivir hoy a casi todos los argentinos: la inseguridad. Ocurrió más que nada por un descuido y fue complicado, estuvieron a punto de matarme esa tarde/noche, zafé por poco. Es un recuerdo malo pero hay que mirar hacia adelante.

¿En ese episodio perdiste la medalla del Mundial del ´78?

Sí, fue una de las cosas que me robaron. Fue un gran dolor por lo que significa esa medalla en mi vida. Nunca la pude recuperar lamentablemente. Tenía muchísimo valor simbólico por lo que representaba.

¿Qué es es lo que más destacás del Barrio?

Hay mucho espacio verde, todavía hay calles con adoquines, algunos bodegones. Belgrano “R” está cerca de todo, tenés todo a mano y en Av. Cabildo encontrás cualquier cosa que necesites. Es muy fácil vivir con tantas comodidades.

¿Cuándo salís a la calle sos un vecino más?

Hay un reconocimiento constante de la gente. Nunca me imaginé que a través del tiempo podía pasar eso, gracias a Dios está ocurriendo y me pone contento pero en mi barrio ya soy un vecino más. Uno se da cuenta que lo reconocen pero puedo vivir como cualquier otra persona.

Es el reconocimiento a una leyenda viviente de Argentina. El hombre que participó en tres Mundiales obteniendo el primero para el país en el ´78. Fue elegido como el mejor arquero de ese torneo tras tener una actuación sustancial y refulgente. En River ganó siete títulos locales, el primero cortando una sequía de casi 18 años para el club. No fue deuda una corona internacional de equipos porque lo logró con Racing en la Supercopa Sudamericana del ´88. También supo brillar en el exterior. Fue dos veces campeón con el Flamengo y una con el Atlético de Madrid.


Además de vivir también trabajás en Belgrano, me imagino que es una alegría hacer todo dentro de la zona y en el club de tus amores…

Sin dudas que sí. Haber vuelto a River, que es el club que amo y del cual soy hincha, es una gran satisfacción. Acá pasé los mejores 10 años de mi carrera deportiva. El tiempo va poniendo cada cosa en su lugar.

¿Qué recordás de las periferias del “Monumental” cuando llegaste a River?

Nada que ver a lo que es hoy. Había mucha zona virgen y poco movimiento para la vida diaria. De a poco el empuje del estadio y de River fueron haciendo que las adyacencias tomen protagonismo. El modernismo también hizo que la zona fuera mutando y evolucionando siempre para bien. No sólo la zona creció sino el mismo club. Mis dos nietas vienen al colegio de la institución. A medida que pasa el tiempo todo mejora.

¿Un mensaje para los vecinos y para los hinchas de River?

Qué amo este club y esta zona. Todos los que integramos River tenemos que protegerlo y cuidarlo. Todos pasamos pero el club queda.

Difícil será que el “Pato” pase. Su nombre y sus actuaciones quedarán guardados para siempre en la historia del Fútbol argentino y mundial como uno de los mejores arqueros de todos los tiempos..