13 de Septiembre de 2015

Sólo basta con nombrarlo para darse cuenta que es el club emblema del pueblo belgranense. Posee significativa importancia e influencia dentro de la historia del barrio, aportando una valiosa contribución para la encomiable reputación con la que cuenta Belgrano. Un acervo patrimonial con bagaje histórico, cultural, social y deportivo. Ubicado en una de las zonas más amenas de la comuna, rodeado de un contexto propenso para la confortabilidad absoluta del socio y vecino. Sus tradicionales y elegantes instalaciones arquitectónicas estilo colonial, sumado al tupido espacio verde natural, hacen de la mítica manzana comprendida entre Virrey Vértiz, José Hernández, Arribeños y la Pampa; un sitio muy singular que despierta la curiosidad y la atrayente mirada diaria de propios y extraños. Con 117 años de existencia, todos dentro de la zona, el Club Belgrano representa uno de los puntos neurálgicos del barrio, siendo una estampa central dentro del paisaje del vecindario.

El club del barrio

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

La incidencia de Belgrano sobre el club y de éste sobre el barrio es muy plausible. Paradójicamente, el primer club de la zona, nacido al poco tiempo de la creación de Belgrano (23/11/1855 el DR. Alsina aprueba la creación de un nuevo pueblo, homologado como ´Belgrano´ el 6/12 de ese año), llevó el nombre de “Club Belgrano” (fundado en diciembre de 1857 y ubicado en las actuales calles de Av. Cabildo y Olazabal). Si bien no fue el iniciador del actual, fue un preludio de lo que tiempo más tarde sería uno de los puntos más importantes del barrio. El Club Belgrano que disfrutamos en nuestros días fue fundado oficialmente en 1909 pasando por tres sedes hasta afincarse definitivamente en diciembre de 1919: V. de Obligado al 1910, luego sobre la misma calle pero al 1802 esquina Pampa. Sobre La Pampa al 2226 fue el último paso previo. Y nuevamente la paradoja, las casas de V. de Obligado 1802 y La Pampa 2226 fueron adquiridas por un colegio ¿con qué nombre? Manuel Belgrano (mantiene su instituto en La Pampa). La presente superficie del club sería más extensa de no haber estado inmerso en la crisis mundial a principios del ´30 lo que obligó a los por entonces dirigentes a vender ocho lotes de terrenos. A fines de los años ´60 con la exitosa venta de una pintura ubicada en el hall central, la institución recibió un importante dividendo económico que le sirvió para la construcción de varios nuevos sectores, ampliación de instalaciones y mantenimiento. A partir de allí creció en todos los aspectos hasta llegar a ser en nuestros días un trascendental punto deportivo, cultural, social y recreativo. Graciela Marini, coordinadora del área cultural y reconocida socia, cuenta en primera persona la actualidad de este mágico lugar.

Impacta ver en el perfecto estado que se conserva la fachada arquitectónica antigua y colonial …

Les pasa a todos. Cuando viene gente de otros lados a jugar interclubes en las diferentes disciplinas, lo primero que nos piden es que les hagamos una recorrida porque no pueden creer que el club esté en una casa histórica y se mantenga así. Lo mismo ocurre cuando realizamos eventos culturales y por ejemplo vienen músicos a realizar conciertos y se emocionan de estar tocando en un lugar con tanta historia. Nos pasa también con los distintos profesionales que vienen a dar conferencias y quieren volver.

Es un club que genera mística con solo entrar…

Sí, porque se conserva lo tradicional. Para los que venimos de chicos al club es lo único que nos queda en el estado tal cual. Porque el colegio al que íbamos desapareció, las casas en la que habitábamos no sé si estarán, seguro habrá edificios, pero esto se mantiene. Ver jugar a tus hijos luego a tus nietos por los mismos lugares donde uno lo hizo te genera emoción. Hay muchos grupos familiares que vienen de generación en generación.

El Belgrano es un patrimonio deportivo, histórico, cultura, social, gastronómico y recreativo…

Totalmente. El socio, sobre todo en verano, pasa todo el día haciendo actividad acá y a la noche se queda a cenar. Es el club del barrio y la gente que habita y viene lo termina queriendo y sintiendo como propio porque es parte de la vida de todos ellos, encuentran un lugar de pertenencia. Se hace muy difícil conseguir fecha para reservar los quinchos (con capacidad para 50 personas) porque los vecinos ya no hacen reuniones en la casa, dicen: “reservo el quincho del club”, cualquiera sea el motivo. Se hacen hasta reuniones de consorcios ahí porque hay edificios de la zona que todos los inquilinos son socios del club. La gente que viene siempre algo va a encontrar para hacer y que sea de su gusto, tenemos variantes y actividades para todos.

¿Qué disciplinas deportivas se practican?

Lo que más atrae gente es el gimnasio, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche, de lunes a domingo. Es un espacio con equipamiento de vanguardia. Se pueden hacer diferentes especialidades: musculación, localizada, step, gap, aero local, low-local, spinning, yoga, entre otras. Se realiza Taekwondo y Taichí. Tenis, pelota paleta, squash, Bridge…

Hasta en la práctica deportiva marca diferencia el Club Belgrano. Se realizan disciplinas no muy habituales en un club “común”. No es frecuente encontrar actividades como el squash, el taichí y mucho menos el bridge, de hecho mucha gente no sabe a qué refiere ese término. El Bridge es conocido como “el ajedrez de las cartas” y está homologado como deporte por el Comité Olímpico Internacional. Es una de las actividades con más adeptos en la institución. Un club histórico y en una zona tan tradicional como Belgrano, reúne las características típicas para tener Rugby. En 1927 se efectuó un pedido de afiliación a la Federación de Rugby la cual aceptaba a condición de cambiar el nombre para la práctica a fin de evitar confusiones con el “Belgrano Atlhetic”. Esto no fue aceptado de ninguna manera por los dirigentes de aquel entonces. La pelota paleta y la esgrima son los deportes emblemas y señeros del club, realizados casi desde su fundación y siendo siempre una potencia a nivel internacional. El segundo ya no se práctica más.

Ahora hablemos de la parte cultural e intelectual ¿qué se ofrece?

Tenemos ajedrez, clases de tango, conciertos, talleres de teatro, de dibujo y pintura, de literatura. Se realizan conferencias y charlas de diversos profesores y profesionales de todas las áreas. Por muchos años se realizaron funciones cinematográficas. Exposiciones artísticas, entre otras cosas.

También muchas opciones para la recreación y el ocio…

Para la relajación tenemos masajista, sauna. En la barranca del club está la pileta con un solarium que recibe el sol desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas de la tarde. Tiene reposeras, sombrillas, mesas y sillas. Un lugar ideal para el descanso. Hay muchos juegos de salón: pool, ping pong, truco, canasta.

El Belgrano hasta supo tener un casino. Fue a principios de la década del ´30 en que se instaló en la actual sala de reuniones. Tenía ruleta y mesas de 30 y 40. Solamente funcionó cerca de seis meses ya que fue prohibido.

Es un club con una fuerte incidencia social. ¿Se puede decir que es una gran familia?

Es así. La gente dice: “Voy al club a tomar café en la galería, sé que alguien se va a sentar conmigo a charlar”. No tienen que ir a otro lado del barrio para conocer gente, amigos o conocidos van a encontrar siempre. Cuando alguien se quiere hacer socio tenemos previamente charlas con él para que nos conozca y para conocerlo a él. Para saber por qué viene, con qué intenciones y así poder brindarle lo que creemos que le va a interesar. Le vamos presentando a todos los que trabajamos en el club para que estén integrados desde el comienzo. Los hijos de los que hoy son chicos van a venir al club. Viene gente enviada por distintas embajadas para que se integren, para aprender el idioma sociabilizando.

¿El buen contexto del barrio ayuda a fomentar el club?

Totalmente. Se realiza la vida en un radio de 15 cuadras. Los chicos salen de los colegios cercanos y vienen con el uniforme directamente para acá, por una zona que es segura. Acá entrás por una puerta y salís por esa puerta, y el hombre de seguridad te va a estar mirando. Tenemos todas las medidas de seguridad correspondientes.

Cuentan con un importante bar y restaurant ¿puede venir cualquiera?

Sí, no hace falta ser socio. La gente puede venir a cenar al restaurant sin ser socia. Es como el café del barrio para muchos. Antes de ir a sus casas del trabajo vienen a tomar un café con los amigos. O van a sus casas se cambian y vienen acá. Algunos vienen a leer el diario a la mañana o con la computadora a trabajar mientras toman algo. Tenemos wifi en todo el club. También hay clases de tenis para chicos los lunes por la tarde/noche para no socios.

Aquellos que se quieren hacer socios ¿cómo pueden hacer?

Tienen que avisar previamente llamando por teléfono. Pueden recorrer el club para conocerlo acompañado por alguno de nosotros. Hay una condición que la solicitud debe estar firmada por tres socios con una cierta antigüedad con algunas excepciones por ejemplo los que vienen por empresas, que eso se maneja de otra forma. Una vez hecho socio se pública su nombre durante 15 días.

Es el club del barrio, el que lleva su nombre como bandera, el que enaltece a la comuna. El que cuenta con historias a cada rincón, por ejemplo cuando el glorioso Luis Ángel Firpo fue a realizar una exhibición, o cuando estuvieron de visita los presidentes de turno Marcelo T. de Alvear y Ramón S. Castillo. Es el club de Belgrano… el “CLUB BELGRANO”.
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