ENFOQUES DE UN MEDICO
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Medicina
LA COMPATIBILIDAD HOMEOPATIA - ALOPATIA EN EL TRATAMIENTO DE LOS ENFERMOS CRONICOS
Harto discutido es éste tema, hasta el presente no muy bien esclarecido, me refiero a si la Homeopatía y Alopatía pueden ser empleadas indistintamente, conjunta o alternadamente en el
enfermo.
Puede prescribirse un medicamento homeopático a continuación de otro alopático? o a la inversa; Luego de haber sido tratado homeopáticamente un paciente, puede indicarse a continuación un medicación alopática?
Estos dos interrogantes pueden ir acompañados de un tercero que posiblemente implique una mayor responsabilidad por parte del médico que se somete al mismo y esté dispuesto a esclarecerlo. Y es este: Puede medicarse simultánea o alternadamente Homeopática y Alopáticamente a un enfermo?
Comenzaré por el primer caso: Puede prescribirse un medicamento homeopático a continuación de otro alopático?
Desde ya que sí, indiscutible. Y lo demuestra el hecho corriente de tratar con Homeopatía a cada uno de los pacientes que concurren a consultar a un médico Homeópata luego de haber sido asistidos anteriormente con Alopatía.
Se trata de la gran mayoría de los enfermos de primera vez que ante el fracaso de tratamientos Alopáticos corrientes, deciden consultar a un profesional que los medique respondiendo a la Ley de los semejantes, conforma a la Doctrina de Hahnemann.
El segundo caso: Luego de haber sido tratado Homeopáticamente un paciente, puede indicarse a continuación una medicación Alopática? Lógicamente que sí, y también lo observamos a diario cuando por razones de tiempo, distancia, carencia del remedio semejante o ausencia del médico tratante, se recurre a tratamientos sintomáticos o supletorios con resultados positivos. Tal el caso del uso de antibióticos en una angina, estado gripal o infecciones corrientes, o de analgésicos ante un dolor neurálgico o reumático, o antiespasmódicos en un cólico, sedantes, antidiarreicos, hipo o hipertensores, descongestivos, colagogos, antitusígenos, expectorantes, febrífugos, coagulantes o anticoagulantes, todos ellos con resultados favorables. Lo que nos está indicando que, tanto en el primero como en el segundo caso, no ha invalidado una terapéutica, la acción curativa de la otra. Y que tanto una como otra, han obrado favorablemente brindándonos por un lado la oportunidad de superar con urgencia el cuadro agudo si lo hubiera, permitiéndonos por el otro tomar el tiempo necesario para encausarlo definitivamente por el camino de la verdadera curación.
Y la tercera pregunta que considero básica y fundamental para llegar a un acuerdo definitivo entre Homeópatas y Alópatas: Puede medicarse simultánea o alternadamente, Homeopática y Alopáticamente a un enfermo?
Es justamente el esclarecimiento de éste interrogante, el que permitirá arribar definitivamente a lo que podríamos llamar el Keinote o síntoma clave del abismo, que separa a ambas escuelas médicas, desde que Hahnemann llamó Homeopatía a nuestra terapéutica por el semejante a los seguidores de Galeno se negaran tenazmente al reconocimiento de la misma y la aceptación de acción curativa.
Es por ese motivo que escogiera un tema tan interesante como escabroso, pero necesario en ésta hora tan decisiva para la medicina, donde el poder de las drogas va perdiendo terreno ante la resistencia de la enfermedad. Y así cada día, nuevas drogas más potentes, pretenden lograr lo que las anteriores no consiguieron.
Porque es el conocimiento del terreno primero y su condición Bío-Psico-Social luego, quienes nos permitirán hacer el diagnóstico, no de enfermedad, sino de enfermo, y conjuntamente con la fisiopatología de su cuadro actual, quienes nos orientarán a la elección del remedio indicado a cada enfermo.
Dice Hahnemann, que las enfermedades crónicas o terrenos miasmáticos, responden a cuatro grupos bien definidos: La psora o miasmo Psórico, resultado de la Lepra. El miasma Sifilítico consecuencia de una Sífilis adquirida o terreno heredado. La Sicosis, fruto de una Blenorragia adquirida o heredada y el miasma Tuberculínico, que media entre el Terreno Psórico y Sifilítico producto de la tuberculosis desde antaño, cada terreno está predispuesto a una patología diferente en sus manifestaciones sintomáticas y sus indicaciones terapéuticas también responden a dichas variantes.
Es a la corrección de la alteración del Terreno a quien debe ir dirigida a la primera prescripción, siempre y cuando el cuadro clínico y el estado actual del paciente lo permitan, luego al cuadro mórbido propiamente dicho o suma sintomática que nos revela la enfermedad en un determinado momento del enfermo. Pero para lograr la individualización del mismo, no basta la enumeración de sus síntomas sumados a toda la gama de elementos diagnóstico de que cuenta la clínica, es la valoración de los Síntomas Subjetivos y las Modalidades de los Objetivo, lo que nos permitirá hacer un diagnóstico de Remedio.
Y es el conocimiento de la Materia Médica, quien nos llevará a discernir entre el más semejante al cuadro sintomático del sujeto enfermo.
No basta decir éste paciente es un reumático, ni aún especificando que tipo de reumatismo padece, pues no hay ningún medicamento que sea específico de una determinada enfermedad por más que tratemos de individualizarla. A .lo sumo podremos decir con mentalidad alopática, que tal o cual medicamento mejora a un enfermo reumático, pero se impone siempre la especificidad entre remedio y enfermo y no entre medicamento y enfermedad, si pretendemos curar, en el sentido más amplio de la palabra. Porque medicamentos son todos, remedio es el que cura.
Pongamos por caso dos pacientes reumáticos, ambos con cuadros muy semejantes, pero que sus manifestaciones sintomáticas dolorosas, aunque de localización e intensidad parecidas, responden a modalidades diferentes. Juan acusa igual que Pedro, dolor en una articulación, pongamos por caso, rodilla derecha, en ambos el dolor es intenso, pero el de Juan se caracteriza por agravarse en reposo, ir acompañado de sensación de tensión o dureza articular con contractura de los tejidos blandos que la rodean y si bien en un primer momento el dolor se acentúa al iniciar la marcha, luego va experimentado una mejoría que lo lleva en algunos casos hasta la desaparición total de síntomas. En tanto Pedro mejora en reposo absoluto y con la presión suave sobre la articulación enferma, agravándose al menor movimiento.
A Juan le prescribimos Rhus tox 6, en cambio a Pedro Bryonia 6, ambos habrán mejorado con remedios distintos frente a cuadros clínicos parecidos pero modalidades sintomáticas diferentes que nos llevaron a emplear medicamentos también distintos.
Por el contrario, tomemos dos pacientes, uno con un acceso asmático que inicia o agrava de 2 a3 de la madrugada con sensación de constricción y ahogo, ansiedad, agitación y gran postración, sudores fríos, flemas blancas y como fuego en el pecho con sed intensa de agua fría. Sensación de desfallecimiento y miedo a la muerte.
El otro paciente con diarrea acompañada de gran debilitamiento general, sed intensa y sudores fríos. Las deposiciones son escasas, repetidas y ardientes, le queman el ano. Hay ansiedad, depresión, angustia y miedo.
Ambos casos recuerdan un mismo medicamento, Arsénicum, que administrado a la 3 o 6 dinamización centesimal, llevará todo a la normalidad.
Estos dos ejemplos nos permiten identificarnos con Hehnemann y reconocer en la Homeopatía la terapéutica por los semejantes y la individualización en la elección del remedio único.
Pero es al hablar de la acción curativa del remedio que nos vemos en la obligación de clasificar tanto la enfermedad como su forma de curación, dentro de los tres planos conocidos, el sensorial, el funcional y el orgánico.
El sensorial responde a modificaciones temperamentales en el enfermo, es una etapa donde se observan cambios de su psiquismo y sensorio con modificaciones en su comportamiento. Su carácter es diferente y todo hace prever un futuro patológico que solo el ojo visor de un Homeópata conocedor de su Doctrina, está en condiciones de descubrir y corregir a tiempo.
El funcional responde a modificaciones de la función de los órganos segunda etapa en la evolución de todo paciente. Aún estamos a tiempo de prevenir las alteraciones orgánicas, oponiendo la acción del remedio semejante obtenido del estudio y repertorizacion de los síntomas del enfermo. De no ser así iremos
en la etapa de las manifestaciones orgánicas con modificaciones lesionales en sus órganos, las más de las veces irreversibles. Etapa última de toda evolución normal no interferida por la acción del remedio, salvo que las defensas mismas del enfermo detengan la evolución de su enfermedad natural en cualquiera de sus tres etapas o la supere a expensas de su reacción vital.
En cada una de las etapas de toda enfermedad, siempre hay una dinamización de acción más efectiva cuando estamos frente a remedios semejantes. Para las alteraciones sensoriales las altas dinamizaciones, para las funciones las medianas y para las lesionales u orgánicas las bajas.
Como cada remedio tienesu propio plano de acción y lo demuestra el hecho que cada patogenesia es diferente a todas las demás, también actúan en distintos planos en relación con los restantes medicamentos que puedan administrarse conjunta o alternadamente, no interfiriendo en absoluto la acción diferente de cada uno de ellos, salvo que se antidoten o que la acción tóxica de uno de ellos, destruya la curativa del otro o que la intolerancia personal del enfermo lo contraindique.
Así llegamos a comprender el porque de la acción curativa de una neuralgia facial de Acónitam y una Cistitis de Cantharis tomados en forma alternada. Una tos de Bryonia y una Angina de Mercurius.
O porque un paciente que tratamos con éxito durante años respetando la doctrina de Hahnemann, Un buen día nos cuenta que en nuestra ausencia tomó antibióticos frente a una infección cualquiera y mejoró sin haber experimentado ningún cambio en cuanto a la evolución positiva de su tratamiento anterior.
Sabemos perfectamente y debemos confesar con valentía, que muchas veces hemos faltado conscientemente a nuestros principios doctrinarios en busca de una solución urgente a los insistentes pedidos de más de un enfermo ansioso y angustiado que reclama una mejoría rápida a su dolor, temperatura u otro mal que lo aquejaba y con gran satisfacción comprobamos que los resultados obtenidos fueron poco menor que sorprendentes y sin embargo el tiempo nos demostró, que nuestro paciente continuaba en franca mejoría o curación total de su enfermedad por lo cual lo teníamos en tratamiento.
Y porque no decirlo, cuantas veces por razones de seguridad ante un determinado caso, alteramos terapias distintas con resultados satisfactorios. Confieso que es un temperamento por mi muchas veces adoptado y que muchos colegas me han confesado practicar con el mayor de los éxitos.
Solo con un fin puramente ilustrativo recordaré para Uds. el caso de una joven asmática que desde hace varios años venía atendiendo de su desagradable mal, que arrastraba desde su primer infancia.
Como antecedentes a recordar por la importancia capital que representaba para el origen de su enfermedad, había sido tratada de eczema desde los pocos meses hasta los dos años de edad, en que fuera tratada por un especialista con los resultados que se pueden esperar en estos casos. Por desgracia para ella, unas pomadas curaron su piel, su presión que la llevó a derivar su alteración vital primitiva a un órgano más profundo, presentando sus primeros accesos asmáticos a los 5 o 6 meses de "curado" su eczema. Muchos clínicos y especialistas la trataron durante años, siempre con la sola esperanza de que la edad del desarrollo curara espontáneamente, cosa que no ocurrió y por el contrario, agravó más su enfermedad. La vi contando ya casi quince años se trataba de un caso típico de pulsatilla, lo importante es que después de superar algunas agravaciones medicamentosas y con la colaboración de su buena disposición para continuar con el tratamiento y el régimen estricto que le indiqué arribamos a una curación tan positiva, que la paciente hace mas de seis años que no volvió a tener síntomas de sus fatigas. Hasta sus resfríos frecuentes acompañados de tos y catarro se fueron espaciando, al extremo de hace mas de tres años que no los padece.
Pero lo importante del caso no es ésto, porque todos tenemos en nuestra experiencia infinidad de Historias Clínicas con resultados idénticos, lo importante, hace dos años estando de vacaciones en Mar del Plata, presentó un cuadro de Apendicitis aguda, por indigestión me manifestó que nada tiene que ver con su antiguo eczema y su asma ya curada. La operaron de urgencia con síntomas de Peritonitis. Se trataba de una Apendicitis Perforada que la obligó a guardar cama durante casi dos semanas, drenaje, antibióticos,
calmantes, etc.
La paciente continúa perfectamente de su asma. Hace ya casi dos años de aquél accidente quirúrgico, no me refiero a la operación propiamente dicha, que fue todo un éxito, sino por las consecuencias que hubiera podido tener sobre su primitiva enfermedad , debido a las interferencias medicamentosas post operatorias. Me manifestó haber estado muy preocupada en esa oportunidad pues tenía siempre presente mis indicaciones en cuanto a los cuidados respecto a su régimen Higiénico-Dietético del que soy muy celoso al punto de indicarlos siempre por escrito, pero más aún en ella, porque en forma muy especial le aconsejaba siempre no tomar ningún medicamento sin expresa indicación mía.
Vaya como quedó mi celo profesional, ante lo que hoy podría llamar temor o inseguridad respecto del resultado obtenido, porque en realidad solo trataba de evitar por todos los medios de no interferir en la acción curativa del tratamiento Homeopático y la defensiva propia de la paciente.
Aquella enfermedad ya estaba superada, en otras palabras, estamos frente a otra enferma. Sabemos perfectamente que cada pensamiento nuestro es siempre diferente, porque va acompañado de una nueva experiencia cada vez. La enferma asmática ya dejó de serlo, pasó también una etapa aguda peritoneal que se vió precisada a superar. No descartemos la posibilidad de que tenga que atenderla por otro motivo, pero no dejemos por ello de actuar movidos por nuestra conciencia, porque ese es el don mas maravilloso del ser humano, el que no debe faltar en todo médico.
Pero este caso como tantos otros, nos demuestra que no todo es tan dogmático y que aún , sin extremar los cuidados, podemos curar mucho más si nos quitamos la investidura de defensores del dogmatismo en procura de satisfacer nuestro propio ego y nos preocupamos un poco más en lograr la curación del enfermo, que es en suma nuestra única misión.
Dr.Estéban B.Sánchez |
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