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Como mi auto no
tenía estéreo, opté por comprarle lo que un amable vendedor me
ofreció, uno con frente desmontable. Así fue que durante el mes
que convivimos con mi estéreo, el frente me acompañó cada vez
que descendía del vehículo, quedándome con la tranquilidad de
que nadie iba a intentar robar un estéreo sin su frente.
Un día a la tarde, no encontraba lugar dónde estacionar,
circulaba por La Pampa, doblé en Miñones y felizmente encontré
un montón de lugar en esa cuadra. Estacioné casi pegado a la
puerta del estacionamiento que hay allí, pensando que como allí
siempre hay gente, nada le pasaría a mi auto.
Solo media horita dejé el auto ahí, y al volver me encontré con
la sorpresa de que habían forzado la puerta, y se habían llevado
mi querido estéreo.
Hoy recibí el resumen de la tarjeta de crédito dónde me cobran
la segunda cuota de un estéreo que ya no tengo, así que si
alguien conoce el domicilio de los delincuentes que suelen robar
estéreos en esa cuadra, por favor que me avise, así le envío la
cuenta y lo siguen pagando ellos.
El robo de estéreos de autos es un tema viejo, y sin solución
aparente. Si nadie compraría estos aparatos, nadie se dedicaría
a robarlos. Además yo me preguntó ¿para que sirve tener un
frente desmontable?
Como el seguro no cubre la sustracción de estéreos, no me
molesté en ir a hacer la denuncia.
Aparentemente, según me contaron, los ladrones que roban un
equipo, lo venden a unos 40 pesos y después se compran droga.
Además, me dijeron que los delincuentes saben que si se los
apresa robando un estéreo salen a las 48 horas, porque es un
robo simple.
Por supuesto que no pienso volver a comprar otro estéreo,
mientras no cambie esta situación.
FABIO GOTHELF
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