|
Expedición Bs As Tormentoso
24 de Enero de 2001, 19.30 hs comenzó la aventura. Estábamos con mi esposa en Angel Gallardo y Corrientes, debajo de una lluvia torrencial, con un paraguas semi-destruido por el viento. Esperábamos la llegada de mi suegro con su auto. La espera se hizo demasiado larga, y decidimos salir en su búsqueda. Lo encontramos frente a una verdulería intentando secar su auto que lo había rescatado de las aguas turbulentas del "arroyo" Velazco.
Lo ayudamos un poco a secar el auto, y emprendimos la fase 2 de nuestra fascinante expedición. El objetivo era llegar hasta el barrio de Belgrano. Tomamos el 15 a las 20.30 hs. Al llegar a Scalabrini Ortiz y Córdoba, vimos como una amplia caravana de autos estaba atascada en Córdoba, pero zafamos de este primer obstáculo y seguimos adelante.
Al llegar a plaza Italia, quedamos varados en Av. Santa Fe. Nos sentíamos como los náufragos de la isla de Gilligan. No teníamos baño, nuestros estómagos crujían, los bocinazos se oían y la gente no podía cruzar las calles.
Nuestra experiencia de sobrevivencia, llegaba a su pico más alto. Pensamos diferentes alternativas:
a) Bajarnos del colectivo y tomar el subte, pero lamentablemente el subte no estaba funcionando.
b) Bajarnos del colectivo y caminar, pero el problema era que no se podía cruzar las calles.
c) Permanecer sentados en el colectivo hambrientos, sedientos, cansados, a la espera del milagro que abriera las aguas.
Por supuesto, optamos por la opción C.
Después de un largo rato, el Colectivo logró pasar la zona de pacífico, y avanzar un poco más rápido.
Este era el momento exacto para planificar nuestra estrategia de descenso. Barajamos diferentes alternativas:
a) Bajar en Juramento y caminar hasta Monroe, sin saber si íbamos a poder cruzar Blanco Encalada, por dónde corren las aguas del arroyo Vega.
b) Bajar en Libertador y Monroe, con temor a no poder cruzar la vía del tren.
Al ver como estaba la vía llena de agua en Barrancas de Belgrano, optamos por la opción a.
Por suerte a la hora que descendimos del colectivo, 22.45, después de 2 horas 15 minutos de viaje, las aguas del arroyo Vega, ya habían descendido, y pudimos cruzar Blanco Encalada, ante nuestra sorprendida cara, al ver autos destruidos, uno encima de otro.
Al llegar a nuestra casa nos encontramos con la oscuridad, y tuvimos que subir siete pisos sin ver nada. Poco después volvió la luz después de 2 horas de corte de energía.
Conclusión: no quiero escuchar más a los Robinson, explicándonos el significado de la sobrevivencia, ya que todos los habitantes de Buenos Aires, somos sobrevivientes y debemos estar agradecidos diariamente, por el simple hecho de poder llegar a nuestras casas.
¿Prevención? ¿Obras? ¿Exceso de los parámetros normales?
Mejor, porque no nos ponemos a trabajar, y sino para las próximas elecciones, elijamos como jefe de Gobierno al superheroe Aquaman.
Volver a la
sección Inundaciones
|