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Historia de Belgrano



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16 de Abril de 2014

Aquí la 13: todo Nuñez, todo Belgrano, todo Colegiales
Reportaje a Beatriz Fernandez Orlando, miembro de la junta de estudios históricos de Belgrano.

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16 de Mayo de 2010

Barrio de Belgrano. ¿Por qué te quiero tanto?
Nelly T. Pasquali de Jejcic presentó su libro sobre el barrio de Belgrano y gentilmente concedió un reportaje a Mi Belgrano.

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La historia del barrio

Vecinos de San José de Flores solicitaron al gobierno de la provincia de Buenos Aires, en noviembre de 1855, que se fundara un pueblo en terrenos de aquel distrito conocidos con el nombre de La Calera, en virtud de la existencia de un establecimiento dedicado a la extracción de cal, ubicado en lo que hoy sería la avenida Luis María Campos, entre Juramento y Mariscal Antonio José de Sucre. El Viernes 23 de Noviembre de 1855 mediante una resolución dictada por el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Dr. Don Valentín Alsina, quedó dispuesta la fundación de un pueblo, 

El proyecto de traza del pueblo fue preparado por el Departamento Topográfico y realizado por su propio director, don Saturnino Salas, y fue aprobado por Decreto del 6 de diciembre de 1855, recibiendo el nombre de Belgrano, en un demorado homenaje al creador de la bandera.

La Comisión que tuvo a su cargo la distribución de solares estuvo integrada por los señores Borches, Romero y Tobal, agregándose más tarde el señor Diego White. Todos ellos hicieron mucho por el pueblo recién creado, pero justo será señalar que desde un principio contaron con el apoyo del ministro de gobierno de Buenos Aires, doctor Valentín Alsina, quien fue el verdadero autor de los decretos que dispusieron la fundación de Belgrano.

Y a tanto llegó Alsina en sus esfuerzos que muchos de sus coetáneos dieron en llamar a Belgrano "el pueblo del doctor Alsina" . El pueblo tuvo su primera capilla en la esquina de La Pampa y 11 de Septiembre. Estaba dedicada a San Benito y su construcción databa aproximadamente de fines del siglo XVIII. En 1856 se realizaron en ella importantes mejoras las que fueron inauguradas en el transcurso de una solemne ceremonia a la que asistieron el gobernador Pastor Obligado, Alsina y monseñor Aneiros, y en la cual ofició misa Fray Olegario Correa, primer capellán de Belgrano. En este mismo año, considerando el rápido crecimiento del pueblo, el gobierno provincial erigió a Belgrano en Partido Judicial de Campaña.

Bien pronto la capacidad de la pequeña capilla resultó insuficiente para la creciente población, razón por la cual en 1864 el presidente de la Municipalidad local, don Laureano J. Oliver, dispuso la creación de una Comisión que tomó a su cargo la construcción de un nuevo templo. Las obras se iniciaron en 1865 y el 23 de enero se procedió a colocar la piedra fundamental. Trece años más tarde, el 8 de diciembre de 1878, quedó inaugurada la particular iglesia redonda bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Sin lugar a dudas, el acontecimiento más importante acaecido en Belgrano tuvo lugar en 1880, cuando a raíz del levantamiento de Tejedor, el pueblo vio afectada notablemente su tranquilidad al convertirse abruptamente en sede del gobierno nacional. La modesta localidad pasó a ser así la capital provisoria del país. Las sesiones de las cámaras tuvieron lugar en el edificio de la Municipalidad local, hoy sede del Museo Histórico Sarmiento, y en el cual, el 20 de septiembre, se sancionó la ley por la que se federalizaba la ciudad de Buenos Aires.

El 28 de septiembre de 1887 la provincia de Buenos Aires cedió a la Nación los partidos de San José de Flores y Belgrano, con lo cual pasó a depender de la Municipalidad porteña, transformándose en un nuevo barrio de Buenos Aires. Luego de haber sido pueblo, partido, capital provisoria y ciudad, Belgrano es hoy un importantísimo núcleo urbano en donde aún se conserva mucha de la belleza y la tranquilidad de los viejos tiempos.

Cuartel de Bomberos de Belgrano

El 22 de Octubre de 1905 se inauguró el cuartel de Bombero de Belgrano, en el lote ubicado en Vuelta de Obligado 2254. El mismo se compró por una suma de $6000 de moneda nacional. 

El cuartel contaba con un oficial, tres suboficiales y 13 soldados. Estaban equipados con una bomba a vapor y un carro tirado por caballos.

Con la creación de este cuartel, se acrecentó la seguridad del barrio de Belgrano, ya que antes debían esperar el auxilio de los bomberos del centro.

Los presidentes que residieron en Belgrano

No fueron pocos los presidentes de la República que vivieron en el barrio de Belgrano, mientras se desempeñaban en el Poder Ejecutivo.
Nicolás Avellaneda (1837-1885), llegó a Belgrano el 4 de Junio de 1880, siendo el más joven de los titulares del Poder Ejecutivo, se reunió con sus ministros en la Casa Municipal ( hoy el Museo Histórico Sarmiento), y declaró por decreto a Belgrano, como residencia de las autoridades de la Nación.

Si bien Avellaneda no tuvo la intención de establecer su casa allí, se traslado por un período de tres meses debido a las circunstancias políticas del momento.

En un comienzo se alojó en el Hotel Watson, luego en la casa de Echeverría y Vuelta de Obligado, propiedad de la familia Astigueta.

El presidente Manuel Quintana (1835-1906), en Diciembre de 1905, se trasladó con su familia a la quinta de Nicolás Mihanovich, Juramento 1938.

En Septiembre de 1923, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear (1868-1942) y su esposa alquilaron una casa en 11 de Septiembre 1240.

Alvear compró esa vivienda con el deseo de vivir allí una vez terminado su mandato. Al finalizar su gobierno en Octubre de 1928, la vendió.

Agustín Pedro Justo (1876-1943) fue vecino belgranense en los años que se desempeño como presidente de la Nación (1932-1938). Vivió con su familia en F.Lacroze 2154.

El teniente Juan Carlos Onganía (1914-1995), vivía en O´Higgins y José Hernández.

La vivienda del general Roberto M. Levingston , quedaba en 11 de Septiembre y José Hernández.

El teniente general Alejandro Lanusse al asumir su cargo residía en Virrey Loreto y Arribeños.
El teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, vivió en Sucre y esq. 3 de Febrero.

Carlos Saúl Menem si bien durante su mandato no residió en el barrio, al concluirlo vivió en la casa de Echeverría y Melián.

La Avenida Cabildo

Cabildo tiene una extensión de casi seis kilómetros, con cuadras que, numeradas del 1 al 5000, parten de la avenida Dorrego y llegan hasta la avenida General Paz, límite convencional de la Capital Federal con la Provincia de Buenos Aires.

Salvo los pocos centenares de metros que hay entre las avenidas Juan . B. Justo y Dorrego que hoy corresponden al final de la avenida Santa Fe - Cabildo recorre en toda su extensión el antiguo Partido de Belgrano.

Pasando por ello por cinco barrios porteños. Así, nace en Palermo, bordea Colegiales, cruza Belgrano, hace otro tanto con Nuñez y, por último, tiene su tramo final junto a Saavedra.

Cabildo tuvo distintas denominaciones con el correr de los tiempos. Entre las de carácter popular se contaron , por lo menos para su primera parte, hasta la actual La Pampa - las de Camino Real, Camino del Norte, Camino de Santa Fe y Camino de San Isidro.

A partir de 1855, o sea desde la fundación del pueblo se llamó Calle Real y tuvo luego tres nombres oficiales: 25 de Mayo , el inicial, lo sucedió Santa Fe.

Por último desde 1893 y hasta el presente Cabildo.
La avenida Cabildo es la arteria clave del barrio de Belgrano y la que acoge la mayor parte de su oferta comercial : librerías, cafeterías, restaurantes, cines y sobre todo tiendas de ropas para gente joven, adulta , niños, etc.
Los Colegios de Belgrano

Los primeros maestros habían sido doña Venecia Cruz de Linares y don Juan Hilarión Díaz de Santillán "que instaló su escuela en la esquina de Rivadavia y Chacabuco, hoy Echeverría y O' Higgins.

En Belgrano existió un colegio inglés, cuyo director era don Numa Festal. Éste señor era de nacionalidad francesa nacido en Burdeos; era ingeniero y en 1865 ejercía su profesión como miembro del Consejo de Obras Públicas de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Existía el "Colegio de los Obreros", que dirigía don Luis Gelmetti. Allí se daban clases nocturnas a trabajadores manuales, albañiles, carpinteros, herreros, pintores y jardineros, se hallaba en Cabildo entre Olazabal y Blanco Encalada. Las clases duraban desde las ocho hasta las diez de la noche.

Sobre los colegios particulares, en 1874, uno era el Colegio Alemán , cuyo director fue don Emilio Cernofsky, estaba situado en Ciudad de la Paz entre Juramento y Echeverría.

Algunas de las materias eran : Lectura y Escritura Religión y Moral, Aritmética, Reglas de Urbanidad y Dibujo.(Primeros Cursos). Alemán , Italiano y Francés, Matemática , Geografía y Cosmografía, Higiene y Teneduría de Libros. (Curso Superior).

El Nuevo Colegio de Señoritas, dirigía doña Amelia P. de Cernofsky, allí se enseñaba : Lectura, Escritura, Gramática, Castellana, Aritmética, Dibujo y Labores, Francés , Música y Piano, Religión y Moral como obligatoria.
MUSEO HISTORICO SARMIENTO
SEDE DEL CONGRESO DE 1880

Calle Cuba Nº 2079

Hacia fines del siglo XIX, el Partido Federal era la expresión política de los intereses de las provincias, que propugnaban la nacionalización de las rentas de la aduana porteña.

El Partido Liberal, con peso en Buenos Aires, se dividió entre los Nacionalistas, que aceptaban esa posición, y los Autonomistas, que la rechazaban. Cuando el autonomista Carlos Tejedor se levantó en armas, el presidente Nicolás Avellaneda se sintió inseguro en Buenos Aires, y los poderes Ejecutivo y Legislativo se trasladaron a Belgrano, pequeño pueblo de la provincia.

Las Cámaras sesionaron en la sede del municipio, donde el 20 de septiembre de 1880 se dictó la ley que declaraba a Buenos Aires Capital Federal de la República.

Este antiguo edificio municipal, que arquitectónicamente se inscribe en la corriente de influencia italiana, fue construido entre 1869 y 1874 según un proyecto de Juan Antonio Buschiazzo. Tiene una planta baja en forma de "H", con dos pabellones laterales unidos por una sala; las galerías al frente y contrafrente están soportadas por columnas de orden dórico.

El ingreso, sobre Juramento, muestra un pequeño pórtico y un frontis, coronado por una estatua de la República. En el frente que abre a la calle Cuba, una logia central con seis columnas está coronada por una torre con reloj. Desde 1938 funciona allí el Museo Histórico Sarmiento, que exhibe muebles, objetos y documentos pertenecientes a Domingo F. Sarmiento, a Avellaneda y a los Congresales de 1880.
El alumbrado de Belgrano

La primera prueba de alumbrado a gas en el barrio de Belgrano se realizó el 8 de Marzo de 1874. Este ensayo se hizo con más de cien faroles instalados en las actuales calles Cabildo, Echeverría y Juramento.

Los faroles iban sobre columnas de hierro fundido, de tres metros de elevación, las cuales habían sido colocadas sobre la parte exterior de las veredas. Se adoptó esta disposición en razón de la abundante arboleda que cubría las calles; si los hubieran colocado en la pared, los espesos árboles, que permitían a los paseantes recorrer las calles bajo su sombra en pleno mediodía, hubieran anulado los efectos de la luz del gas, pero, colocados sobre columnas, distantes veinticinco metros uno de otros, cada foco de luz podría esparcer sus rayos luminosos sobre las veredas y toda la extensión de la calle.
Rosas y las Barrancas de Belgrano

Las barrancas aparecen mencionadas en los archivos históricos como una mina de tosca y cal.

Juan Manuel de Rosas es el responsable del gran pozo en la plaza más cercana a Juramento: carros y carros de tierra fueron excavados de la barranca para rellenar los terrenos de Palermo donde construyó su palacio.

En la barranca quedó una comba y del palacio demolido por orden de Sarmiento, no quedó nada. Este es el quinto año en que entre 200 y 400 porteños se encuentran  a bailar en Barrancas.

Las dos plazas en la Barranca son excelentes muestras del estilo urbano de fines del siglo XlX  y tienen la marca típica de la época: las   palmeras imperiales.

Historia de las calles
Federico Lacroze: Comerciante. Nació en Buenos Aires, el 4 de Noviembre de 1838, y se educó en la misma ciudad. Se inició como empleado de la casa Malman, donde permaneció hasta cumplir 20 años; abandonó luego ese puesto para seguir las tendencias que su espíritu, emprendedor le señalaba. Se radicó en Chivilcoy, dedicándose a la agricultura y al comercio, y más tarde, cuando ya tenía conquistada una posición independiente, se inició como banquero en esta ciudad, obteniendo en sus negocios, un éxito halagüeño. Poco después, lanzó la iniciativa de crear la primera empresa de tranvías de la capital. Venciendo mil dificultades, llegó a obtener en 1868, bajo el gobierno de don Emilio Castro, la sanción de la primera ley de tranvías inaugurando en 1870 la línea de la calle Cangallo. Dado este primer paso, amplió considerablemente su esfera de acción, reando los ferrocarriles a vapor. Lacroze falleció en Belgrano, el 16 de Febrero de 1899. Ha sido este argentino ilustrado y activo, uno de los pocos hijos del país que han llevado a cabo iniciativas tan atrevidas y progresistas, sin apoyo y casi sin recursos. Su vida fue un alto ejemplo de laboriosidad digno por todos conceptos, de recuerdo.
Artilleros: Regimiento que se creó en esta capital, durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, compuesto de siete compañias de sesenta hombres cada una, constituidas por americanos y españoles, al mando de don Gerardo Esteve y Llach, catalán y de los comandantes de batería de las milicias provinciales, de don José María Pizarro formadas por 100 hombres, de los indios morenos y pardos, la de don Francisco Agustín por 426, y de la maestranza a cargo de N. Rivera Indarte, por 221 de hombres. Este cuerpo fue organizado por el Cabildo se le llamó de la "Unión": siendo equipado y pagado con fondos municipales. Vestía uniforme azul con vivos blancos peto encarnado con shackó azul de penacho rojo y celeste y bota granadera.
Aviles: Virrey, el marqués de Avilés, era natural de España. Llegó al Perú en la época de la rebelión del celebre Tupac - Amarú, figurando como juez en dicha causa. Fue subinspector del ejército del Perú y posteriormente ocupó la presidencia de Chile, que abandonó para recibirse del Virreinato del Río de la Plata, cargo que asumió el 14 de marzo de 1799. Durante su gobierno dio pruebas de integridad, desinterés y acreditado celo, en servicio del rey. Reformó la policía de la ciudad adelantó el pavimento, iniciándose bajo su gobierno diversos trabajos científicos y se fundó la Academia de Naútica. Cesó en el mando el 20 de mayo de 1801, con motivo de su promoción al Virreinato del Perú. Avilés murió en alta mar, el año 1810, en viaje de Valparaíso a España.

Los arroyos entubados

Entre el arroyo Maldonado ( hoy Avda. Juan. B. Justo) y el arroyo Medrano ( hoy García del Río) cruzaba la zona belgranense el arroyo Vega, sobre la calle, que luego se llamó Blanco Encalada.

La denominación del arroyo Vega se debía a la existencia en un rancho próximo a una de sus orillas, de un hombre de avanzada edad apellidado Vega, permanentemente acompañado por un perro de gran tamaño.

Diversas fueron por distintas épocas, las "viudas" y otros fantasmas que surgían de las proximaciones del arroyo, aterrando a los chicos e inquietando a los grandes, sin excluir a más de un valiente.

Hoy, la edificación vieja de Blanco Encalada apenas data de los primeros diez años del siglo.

Pero la célula básica que fue en esa zona del rancho del viejito Vega, vio aproximársele día a día, techos de tejas, uno que otro chalecito entre quintas y nuevos ranchitos precursores, al punto de que el arroyo se fue poniendo ancho y bullicioso en la misma medida en que fue llevando zozobra al Bajo, que ya se insinuaba caserío.

Un buen día adoquinaron el cauce del arroyo, calle en trinchera, y a desnivel, para que aquel se fuese acostumbrando al entubamiento posterior y definitivo.

Y hasta surgió un ingeniero y urbanista que para unificar los dos ramales del ferrocarril Central Argentino, proyectó un viaducto sobre el accidente hidrográfico urbano.
La iniciativa del ingeniero Juan A. Briano no se realizó. Durante mucho tiempo el paso por las cercanías del Vega se cerraba con las últimas luces del crepúsculo, ya que los únicos faroles de aquel tiempo y lugar, eran las estrellas.

Me quedé en Pampa y La vía

Para llegar al Hipódromo Nacional los aficionados viajaban en los tranvías que llegaban hasta la Av. Vertiz y La Pampa, pero de ahí en adelante el camino había que recorrerlo a pie.

En 1895, Carlos Wright, incorporó un ramal llamado "La Combinación" que partía de Pampa y Vertiz, iba por Pampa hasta la calle Blandengues (hoy Libertador) siguiendo por esta hasta Republiquetas, con lo cual pasaba por el Hipódromo Nacional. De Pampa al Hipódromo se pagaba un boleto de ida y vuelta de 10 centavos.

Era muy común que luego de no acertar ninguna carrera no se tuvieran los otros 10 centavos para tomar el tranvía para el centro. Eran muchas las personas que se quedaban varados en Pampa y la vía del ferrocarril.
Se cuenta que por el año 1900 un hombre que volvía del hipódromo sin un centavo empezó a interpelar a la gente "Señor, me quedé en Pampa y la vía; ¿Puede ayudarme para volver a mi casa?".

Es así como nació en Belgrano el famoso dicho: "Estar en Pampa y la vía". Es una de las formas más gráficas del porteño de admitir que no tiene un peso o de gritar su condición de arruinado.

Explosión demográfica

Las vías del ferrocarril marcan la frontera entre los barrios de Palermo y Belgrano, barrio elegante y residencial de la clase media alta porteña. Al igual que las restantes áreas del norte de la ciudad.

Belgrano casi nace con la explosión demográfica del último cuarto del siglo pasado con la llegada masiva de inmigrantes europeos y también como causa del mencionado éxodo de los ricos desde San Telmo y Monserrat cuando escapan de la epidemia de la fiebre amarilla.