Reportaje a José Cuba, director del Pirovano

“Los vecinos se quieren atender en el Pirovano, por el prestigio de sus médicos”

El Pirovano, con 121 años, es uno de los hospitales públicos más grandes y completos de la Ciudad de Buenos Aires. Posee 400 camas, se hacen allí 10.000 internaciones por año y recibe 2.000 personas al día. Se atienden las más variadas especialidades y todas en la más alta complejidad, con personal médico de élite. Solo algunos datos que reflejan lo sustancial de su existencia para los vecinos. Como todo hospital público tiene falencias ante una demanda de exigencia tan elevada. Donde más quedan en evidencia es en la zona de guardia, la cual se ve muchas veces desbordada por la cantidad de pacientes, teniendo que esperar un largo rato para ser atendidos, generando mal humor.

José Cuba es el director del Pirovano hace 12 años, llevando casi 40 ejerciendo la medicina dentro del Hospital. Él conoce al detalle y sabe exhaustivamente cuáles son las grandes virtudes y falencias en la prestación de servicio. Si bien se siente orgulloso de comandar tan señorial entidad en un cargo de semejante responsabilidad y honorabilidad, asume los puntos flacos y todo lo que hay por mejorar. Así como también destaca los muchísimos atributos del Pirovano, siendo uno de los hospitales más importante y reconocido del país.

¿Sos vecino del barrio?

Nací y me crié en Belgrano. Actualmente tengo mi consultorio personal en el barrio.

¿Hace cuánto estás en el hospital?

Soy médico residente del Pirovano desde el año 1978. En 2017 cumplo 40 años dentro del Hospital. Fui Médico clínico y cardiólogo hasta llegar a tener el honor de ser designado director en el 2005. Pertenezco a una familia de médicos, la medicina es algo ya tradicional para nosotros.

¿Cómo es la tarea del director de un hospital tan grande?

El Hospital tiene una escala enorme. Se hacen 10.000 internaciones por año y trabajan alrededor de 1.800 personas. El Pirovano es una ciudad. La única manera de llevar adelante la tarea de conducción, es a través de los equipos que se conforman. Todas las semanas hacemos reuniones con la gerencia del Hospital, lo que se denomina Comité Asesor Técnico Administrativo, compuesto por los jefes de todos los servicios, los representantes de los trabajadores y gente destacada en la actividad académica. Así se construye de manera organizativa toda la actividad. Por supuesto que tiene que haber alguien a la cabeza. La tarea esencial como director es que todos los días el Pirovano arranque, o mejor dicho, que no se detenga nunca, porque nunca para.

¿Cómo se hace para poder estar a la altura de la demanda?

El Hospital es un complejo institucional. Tiene un área designada dentro de lo que es el sistema de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de 20 kilómetros cuadrados. La mayoría de los hospitales grandes de la Ciudad tienen áreas de estas características. La del Pirovano es una de las más grandes. Dentro de esos 20 kilómetros cuadrados se están moviendo alrededor de un millón y medio de personas. Estamos en una zona de acceso de entrada a la Ciudad. Tenemos dos estaciones terminales de subtes, dos líneas de trenes, la General Paz nos pertenece también a nuestro radio, accidentes de Panamericana, River, Av. Del Libertador, Av. Cabildo. En algún momento puede haber una demanda cotidiana y de pronto se produce un aluvión si hay un accidente grande. Ahí el hospital se tiene que desplegar en varias áreas para dar servicio. Hay un problema de escala, por eso muchas veces los vecinos dicen: “fui a atenderme al Pirovano y tuve mucha espera”. Eso es por la alta demanda que no es programable. Es algo a corregir, pero no es fácil. Es muy complejo organizar una demanda que no la tenés prevista.

¿Cuál es el promedio diario de pacientes que atiende el Hospital?

En días normales, circulan diariamente por el Hospital alrededor de 2.000 personas. Por causas estacionales o de coyuntura, capaz te encontrás un día con el doble de gente y se hace inmanejable. Esto le pasa a todos los hospitales grandes de la Ciudad. No solo recibimos gente de Capital sino de la Provincia y el conurbano. Hay una época que denominamos pico prestacional, en invierno cuando aparecen las enfermedades respiratorias, y tenemos la guardia colapsada y no damos abasto. La prioridad siempre la van a tener las urgencias. Entendemos a los que vienen a la guardia, que no están en riesgo pero están molestos por algún dolor o cuadro, y tienen que esperar bastante tiempo para ser atendidos. Si alguien viene con una patología grave, la persona se va agradecida. Si es algo de menor gravedad, sé que puede haber que esperar un rato largo y eso hace enojar a la gente.

¿Cuáles son las diferencias entre la medicina pública y privada? Y ¿cuáles sus falencias y ventajas?

Si estás con una urgencia de riesgo de vida, difícilmente puedas elegir entre lo público o lo privado. Generalmente va a asistir el SAME, que es muy eficiente, y te traerá al hospital público. Y vas a tener mucha suerte que así sea porque en los hospitales públicos tenés a todos los especialistas en el recinto. En el área privada por ahí hay que llamar al especialista adecuado por teléfono para que acuda al sanatorio. Ante una emergencia, sea un vecino de alto poder adquisitivo o no, la ambulancia lo va a traer al Pirovano. Acá va a ser su primera atención. Se lo estabiliza, se hace lo que se tiene que hacer y luego si tiene su obra social, se lo deriva porque necesitamos el espacio para aquel que no tiene nada. La consulta que no es urgente, sino por guardia, es la más conflictiva. En ese sentido el vecino, al estar en una zona donde, por suerte, la mayoría tiene la posibilidad de tener una obra social, elige lo privado. Sabiendo que en el Pirovano va a tener que hacer cola y quizá justo llega una emergencia que retrasa todo aún más, va directo al sanatorio privado. La medicina pública y la privada no compiten sino que se complementan. La medicina es cara en todo el mundo y uno no puede tener recursos infinitos. Hay momentos en que tocamos el límite. Al vecino si se lo explicás lo entiende. La medicina privada provee más controles y chequeos médicos. En realidad toda la salud es pública, se puede gestionar de manera estatal o privada.

¿Cómo calificás y evalúas la salud pública en la Ciudad?

Mi visión es la real de todos los días, la del Hospital Pirovano y la de la Ciudad de Buenos Aires. Todo lo demás son referencias que pueda tener. Nosotros en nuestro barrio tenemos problemas de los que tiene el primer mundo. La Ciudad tiene indicadores de salud como si fuese del primer mundo, en la Zona Norte mayoritariamente. Nos parecemos a las grandes ciudades del mundo. Superamos las expectativas de vida con respecto a las ciudades de Sudamérica. En lo que estamos trabados es en lo que respecta a mejorar las enfermedades vasculares. Vascular-cerebral y vascular-cardíaca. Hay mucho por trabajar, los hospitales pueden aumentar su complejidad muchísimo. La salud puede progresar si los cuidados de la gente mejoran también. El médico no puede estar todo el día al lado de la persona para ver sus conductas higiénicas, etc.

A lo largo de la historia ¿Cómo han sido las políticas de estado en cuanto a la salud?

Nosotros tenemos una ciudad fantástica en ese sentido, con una constitución relativamente nueva y una ley de salud que es un ejemplo para el mundo, ya que contempla el derecho de las personas por el solo hecho de ser personas, y se les ofrece todo lo que la salud les puede dar. No sé si muchas ciudades en el mundo tienen una ley que brinda todo al ciudadano. En otros países te dicen: “señor, hasta acá llegó su atención, ahora tiene que buscar la manera de resolverlo por su cuenta”. Esto aquí no ocurre y es maravilloso. Por supuesto que ponerlo en términos prácticos tiene sus problemas. El presupuesto de salud de la Ciudad se lleva casi una cuarta parte del total. Siempre se puede mejorar pero nosotros como ciudad tenemos que estar muy orgullosos. Después tenemos el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) que es un orgullo. Estamos bien encaminados como ciudad en cuanto a salud. Ahora hay un proyecto muy interesante de categorizar los hospitales. Para que la gente tenga en claro a donde tiene que concurrir según el problema que tenga y cual hospital se ocupa de la patología específica de cada persona. Hay lindos proyectos en políticas públicas de salud para los próximos 10 años planteados por la gestión actual de la Ciudad. Hay que hacer la renovación de los hospitales, pasa que son muchos. El Pirovano está bastante bien mantenido. A parte no podés cerrar un hospital para refaccionarlo a nuevo, hay que hacerlo de a poco.

¿Cuáles serían las grandes especialidades del Pirovano?

En el nuevo programa de salud, el Pirovano está llamado a ser uno de los hospitales de alta complejidad porque no tiene hospitales cercanos. Hay hospitales que están a 15 cuadras uno de otro. Nosotros estamos alejados del resto y los más próximos son de menor dimensión. Es uno de los más grandes, con 400 camas. Hacemos medicina general y en todos los niveles de alta complejidad. Tenemos tomógrafo, podemos hacer neurocirugía, operaciones importantes de hígado, hacemos cabeza y cuello, traumatología de muy alto nivel, hay unidad coronaria, terapia intensiva, una guardia muy importante,
maternidad, centro de atención primaria. Vas a encontrar al especialista y el equipamiento que se corresponda a la patología que tengas. Estamos iniciando el tema
de la cirugía cardíaca, que lo hacen muy pocos hospitales.

¿Cuál es el grado de educación de la salud que tiene la población?

Nosotros no somos un ejemplo como población. No nos gusta cuidarnos mucho. Hay problemas alimenticios según los diversos estratos sociales. La gente de clase baja no tiene acceso a algunos alimentos que contribuyen a la buena salud e ingieren otros más económicos que no ayudan y son nocivos para la salud. El estrato con mayor nivel de educación detecta más fácilmente un síntoma riesgoso y se hace atender. La educación es la herramienta de la salud. Pero la clase media, clase media-alta también tiene problemas sobre todo de enfermedades de orden circulatorias. Porque si bien tienen acceso a una mejor alimentación y a darse cuenta cuáles son los síntomas de alarma, no están exentos. En nuestro país las enfermedades cardio-circulatorias, cardio-circulatorias-cerebral, son las enfermedades prevalentes y las que se llevan la vida de los argentinos mayormente. Es muy importante que la gente esté informada sobre lo riesgoso de los malos hábitos. La población tiene que saber usar la urgencia, y diferenciar cuando es una urgencia y cuando no es necesario. Lo principal es el tema del auto cuidado y la prevención. No dejar la consulta médica hasta último momento donde ya la cosa se torna complicada. Mucha de la gente que se atiende acá, por temas culturales o económicos, no se ha atendido en mucho tiempo y llega con un cuadro avanzado. Hay que educar a las personas para que entiendan como manejar su propia salud para no caer en la vulnerabilidad. Que presten atención a las campañas de vacunación y prevención.

¿Cómo puede contribuir el vecino para ser un buen paciente y que el hospital funcione mejor?

El sistema tiene que ser solidario. Una persona no puede venir a la guardia y como ve que hay mucha gente vuelve a su casa y llama a la ambulancia por una patología menor. No hay chances de que nosotros tengamos un sistema de salud eficiente, bueno, igualitario y equitativo si no hay solidaridad en el uso. La gente tiene que entender que hay pacientes más graves que uno y que van a ser atendidos antes porque tienen prioridad. Todo eso nos sería de mucha ayuda y estarían colaborando con el Hospital. Pero el Pirovano siempre va a estar a disposición. Por ahí quedará alguien demorado un tiempo largo en la guardia, o esperando que se haga una cama para la internación porque también se saturan las internaciones. O ya internado en la cama, teniendo que esperar unos días para que lo podamos operar en tiempo y forma. A veces los vecinos me hacen reclamos y yo les digo que hay otras opciones donde pueden ser atendidos fuera del Pirovano pero me dicen que se quieren atender aquí por el prestigio de tal o cual médico. Sé que no tenemos las condiciones ideales a veces y que tenemos una carrera de obstáculos sobre la que trabajamos todos los días para superarlas. Yo me atiendo en este Hospital y mis seres queridos también, teniendo posibilidad de hacerlo en otro lado. Confío en el Pirovano.

Contános sobre los talleres gratuitos del Programa de Salud Mental del Pirovano.

Son fantásticos. El modelo de los talleres de promoción de salud mental se lleva a cabo en todo el barrio no solo en el hospital. Lo que hace es juntar gente que tiene una necesidad y un tema en común ante problemáticas de la vida cotidiana. No hay que tener una enfermedad mental para participar, aparte un poco enfermos mentales somos todos, no sé quien se salva. Es gente como uno que nunca se enfermó y buscamos que no se enferme o gente que se enfermó y se recuperó y buscamos que no recaiga. Personas que están pasando una situación compleja personal o familiar. Encontrarse con un grupo que interactúa con uno para compartir experiencias, para hablar, para ver como solucionó el otro el mismo problema. Es algo que promueve la salud. Está muy piola, es muy recomendable.

¿Podés tener una vida personal normal o te demanda todo tu tiempo la profesión?

Uno es médico y es director del Hospital las 24 horas. Es como lo bomberos, yo los admiro muchísimo. Estoy acostumbrado a vivir así. Yo solo no hago el trabajo, hay un montón de gente. Uno es el representante. Si sabés delegar, y tenés un equipo con gente valiosa, podés tener una vida personal como la de cualquiera. No cargo esta responsabilidad solo, la cargo con un montón de gente que tiene mucho compromiso. Cualquiera de ellos podría estar el día de mañana en mi lugar. Hay que saber descansar en gente valiosa. Es un orgullo haber empezado en el último escalón del Hospital hace tantos años y hoy estar acá. Si las personas no tienen su vida personal y solo está enajenada a lo profesional, en algún lugar perdés la perspectiva. Eso lo hace el que no confía en los demás. Hay que tener una vida para poder ser útil en el trabajo. Disfruto estando en este lugar.

¿Quién fue Ignacio Pirovano?

Había pocos médicos en esa época. Ignacio Pirovano fue un cirujano muy prestigioso. Tuvo una carrera muy importante pero corta porque falleció bastante joven. Hoy por hoy serían cosas muy simples las que él desarrolló en cuanto a técnicas quirúrgicas, pero en aquel entonces fueron muy importantes. Era el médico más importante y prestigioso de la Ciudad. Este hospital se iba a llamar “Hospital de Belgrano”, así fue creado. Pero la semana previa a la inauguración falleció Ignacio Pirovano y en homenaje se le pone su nombre, pero él no tuvo ninguna relación con el hospital.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *