El paso bajo nivel en Congreso cumple 3 años

El 26 de junio de 2015 se habilitó el paso bajo nivel en Congreso y las vías del ferrocarril Mitre (ramal Tigre), permitiendo el tránsito desde la Av. Cabildo hacia Av. Del Libertador.

El objetivo de la obra fue eliminar el paso a nivel que existía y mejorar las condiciones de seguridad vial, reducir los tiempos de viaje, eliminar los congestionamientos que se ocasionaban cuando bajaba la barrera y optimizar la conectividad vial y peatonal a través del ferrocarril.

El paso bajo nivel Congreso cuenta con un único carril, con una altura libre de paso de 3,60 metros con sentido único de circulación hacia Av. Del Libertador. En el lugar se construyeron también nuevos pasos peatonales bajo nivel y calles de convivencia para permitir el acceso de los frentistas a sus viviendas.

En los alrededores del túnel se ejecutó una puesta en valor general del espacio público que comprendió la construcción de nuevas veredas, forestación e instalación de nuevo mobiliario urbano. Para optimizar las condiciones de seguridad, la intervención incluyó una marcada iluminación con tecnología Led, tanto dentro del paso bajo nivel como en su zona de influencia, y la instalación de cámaras de monitoreo (aunque los vecinos denuncian que no funcionan).

En cuanto al sistema hidráulico, se hizo una readecuación general y se instaló una estación de bombeo dotada de un grupo electrógeno, que permite su funcionamiento aún con cortes de energía eléctrica.

Según un estudio de tránsito realizado en Mayo de 2013, entre las 8 y 9 AM se produce el pico de congestionamiento, pasando por Congreso entre 700 y 800 vehículos por hora. En el resto del día pasan unos 500 vehículos por hora. Con el paso bajo nivel quizá se haya reducido un poco el congestionamiento por las mañanas, pero no se resolvió del todo el problema, porque la circulación sigue siendo muy lenta.

El paso bajo nivel de Congreso se complementa con el inaugurado en el año 2012 sobre la calle Iberá, ya que mientras este permite el tránsito hacia Av. Del Libertador, por el otro circulan los autos en sentido contrario, hacia Av. Cabildo.

Algunos inconvenientes

Luz, una vecina de la zona, en comunicación la redacción de Mi Belgrano, en varias oportunidades envió sus reclamos.

Noviembre de 2015: “En el viaducto nuevito de Congreso esquina O’ Higgins, la limpieza está ausente. El tacho de basura espera hace varias semanas que alguien venga a vaciarlo. En la rampa no suelen limpiar. Hay varias columnas de alumbrado que no encienden y otras que están prendidas las 24 horas. Parecería que todo depende siempre del ciudadano, obligado a señalar que funciona y que no. ¡Hagan un mantenimiento urgente por favor!”

Enero de 2017: “En la esquina de Av. Congreso y O` Higgins, doblar es un verdadero problema. Hace unos meses, un camión rompió un tramo de baranda del viaducto que se tardó un mes en reparar. Además, los autos no colaboran y estacionan en la esquina. Algunos, como se puede observar en la foto, intentan doblar en un espacio que es muy angosto, generando un caos”.

Abril de 2017: “El caño de plástico que delimita la altura del Viaducto de Av. Congreso y O´ Higgins se rompió hace unos 6 meses y nunca más lo repusieron. Quedó colgando de una cadenita, y los camiones no respetan la altura permitida para pasar”.

En Mayo de 2017, el micro que trasladaba al plantel de Temperley al estadio Monumental, quedó atascado en el viaducto de Congreso por exceder la altura permitida. Luego de unos minutos, lograron dar marcha atrás y tomar un camino alternativo.

¿Sos vecino de la zona? ¿El paso bajo a nivel mejoró el tránsito? Contános tu opinión enviando un mensaje al Email: lectores@mibelgrano.com.ar o por Whatsapp: 15-4409-3466.

 

 

One comment

  1. Siempre digo que hacer muchas obras no es hacer buenas obras. Este túnel es un ejemplo de eso. Se hizo con el objetivo de “mejorar la fluidez del transito”, pero poco se tienen en cuenta a quienes más esfuerzo deben poner para movilizarse, como son los peatones, especialmente los ancianos, los niños, las madres con cochecitos y la gente con movilidad reducida. Para los autos se la hicieron fácil, pero al resto se la complicaron, obligando a subir y bajar escaleras (se ven a diario ancianos que las sufren por el esfuerzo extra que tienen que hacer) u obligándolos a hacer casi 100 metros extra para subir y bajar las rampas.

    Quienes se llenan la boca diciendo que quieren una “ciudad para las personas”: ¿puede venir a decírselos a ellos en la cara? ¿Por qué no planifican este tipo de obras pensando en todos y no solo en los automovilistas, que ya bastante caos generan diariamente con su inconducta, agresividad e intolerancia?

    ¿Cuándo veremos realmente una ciudad inclusiva como nos quieren hacer creer que la piensan?

    ¿Por qué no se contempló, por ejemplo, que puedan pasar colectivos y así mejorar la conectividad del transporte publico entre Cabildo y Libertador, que hoy es absolutamente ineficiente?

    Hacer muchas obras no es hacer buenas obras. Y terminan malgastando dinero que podría aprovecharse mucho mejor y condenando a las futuras generaciones con barreras arquitectónicas pensadas con la mentalidad de 50 años atrás.

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