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Mi nombre es Manuel
Magnasco y soy el hermano mayor de Juan Magnasco, de 21 años,
quien fue brutalmente asesinado el 29 de Enero en nuestra casa
en Belgrano cuando nuestro vecino ingreso a robar. (Sucre
esquina Arcos frente al paseo del Angel). Les quería hacer
llegar una carta redactada por nuestra Familia con motivo de
agradecer a todos los que nos ayudaron y brindaron su apoyo a
partir de lo sucedido aquel día y que hoy por hoy siguen
haciéndolo. Familiares, amigos y a todos los vecinos de
Belgrano, barrio donde nacimos y crecimos todos, que nos apoyan
día a día. |
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Al comenzar la
Semana Santa, período triste pero con final glorioso en el que
recordaremos especialmente a nuestro hijo Juan, brutalmente
asesinado en nuestro domicilio el 29 de enero, queremos
agradecer públicamente a quienes nos acompañaron y acompañan
desde entonces. A nuestros familiares y amigos, incondicionales
en su apoyo; a los amigos de Juan y a sus familias, que nos
abrazaron como hermanos; al queridísimo Colegio Esquiú,
especialmente a Blanca que - como siempre - supo qué hacer; al
P.Richard, que pudo consolarnos a todos en medio de su propio
desconsuelo; al P. Rafael, que dio al casamiento de Marcos y
Lucía el tono justo que todos necesitábamos ese día; a colegas,
clientes y proveedores que ofrecieron todo tipo de ayuda; a
alumnos y ex alumnos del Instituto Pickford y a sus familias,
siempre presentes; a las Hermanas de la C.D.M, que rezan por
nosotros desde el primer momento; a los efectivos de la
Comisaría 33ª y al Juzgado de Instrucción N° 23, por el
profesionalismo y respeto con que cumplieron con su deber; a los
medios que, pasada la confusión inicial, guardaron respetuoso
silencio una vez esclarecido el caso; a los vecinos de nuestro
edificio y de todo el barrio de Belgrano que nos han hecho saber
cuánto conocían y apreciaban a Juan y a nuestra familia, y a
todas las buenas personas que, consternadas ante lo sucedido,
han ofrecido y ofrecen oraciones y misas por Juan y por
nosotros. A todos ellos, nuestro infinito agradecimiento.
Finalmente, agradecemos a Dios Nuestro Señor por el maravilloso
regalo que fue Juan en nuestras vidas: buen hijo, buen hermano,
buen amigo y mejor nieto; sabemos que su alma está en paz porque
Juan vivió en paz y el recuerdo de su alegría, su mirada limpia
y su sonrisa franca nos acompañará siempre.
En cuanto a quien lo mató, no está en nosotros juzgar ni
condenar; para eso están Dios y la Justicia, y en ambos
confiamos. También confiamos en que nuestro inmenso dolor de hoy
servirá para proteger la vida de otros Juanes, y lo ofrecemos a
Dios llevando nuestra cruz con Fe y Esperanza.
Si la muerte de Juan fue necesaria para que haya un asesino
menos en la calle, todo este horror habrá tenido algún sentido.
Gracias a todos por acompañarnos difundiendo esta carta.
Marcelo Magnasco
y María Celeste Sastre de Magnasco, junto a nuestros hijos
Manuel, Paula y Marcos Magnasco.
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