A diario, en el
consultorio, escucho a mis pacientes decir "como
puede ser que esto de lo que me quejo, no lo puedo
cambiar”; “¿por que no puedo dejar de hacer lo que
me genera problemas?” “por que repito siempre lo
mismo?”.
Un padecimiento, una angustia, una conducta
repetida que genera malestar, se nos imponen casi
al punto de creer, que no es uno mismo quien
decide sobre si mismo.
Aun hoy, a casi 120 años del descubrimiento del
inconsciente, se sigue negando, ignorando y
descalificando la presencia y la pregnancia del
mismo en el sujeto.
Como sujetos de lenguaje que somos, ya que
crecimos escuchando el significado que nuestros
padres le daban a cada cosa, pareciendo éstos
incuestionables, indescifrables, y es allí, que al
no poder apropiarse uno mismo del sentido y de un
significado propio, como se arman los síntomas,
las enfermedades, ya que lo que no es puesto en
palabras, se pone en el cuerpo.
Uno se queda, se arma una vida, sosteniendo y
portando, lo que "mamó", lo que alguna vez escuchó
como verdad plena y absoluta, o los lugares a los
que los padres, desearon para ese hijo plasmado a
modo de ejemplo en “mi hijo el doctor”, lugar
deseado por ese padre, lugar al que va casi
mandado ese hijo sin saber si es o no su propio
deseo el que esta en juego.
En algunos casos, es mas cómodo, mas fácil,
quedarse en la queja, en el malestar, en el
padecimiento eterno; otras, el sujeto termina
portando e identificándose a un estigma, a algo
que le de una “entidad”, aunque sea la de “enfermo
de” o “adicto a..” antes de preguntarse “que me
pasa?”…pregunta que solo es factible de ser
desplegada en un análisis.
Al decir de Freud, "el camino mas difícil en la
vida de un sujeto, es deshacirse del lugar en el
que fue puesto por los padres".....camino que
conlleva al encuentro con el propio deseo, lo cual
si bien es liberador, no es sin angustia que se
llega a el.
La propuesta de un análisis, al menos como es
concebido bajo mi ética, es la de recorrer, abrir
y analizar los puntos que amarran y retienen a un
sujeto, a lugares de insatisfacción. El
Psicoanálisis, no adapta, no sugiere, no aconseja;
tan solo vuelve capaz a un Sujeto, de actuar
conforme a su propio deseo” … lo cual, no es poca
cosa …
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