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MATERNIDAD

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Encuentros sobre lactancia Materna: Miércoles de 14 a 15.30 hs.

Fundalam
Avda. Gral. Paz 898. Tel.: 4701-7444
Charlas para embarazadas: Martes de 9:30 a 11:30 hs y 1ros, 3ros y 5tos. Sábados de cada mes de 10 a 12 hs.

La Liga de la Leche
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Grupos de apoyo a la lactancia materna: 1° Martes del mes, de 9.30 a 11.30 hs.


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Semana Mundial de la Lactancia Materna

Del 1 al 7 de Agosto de 2007 se celebró la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Durante ese período, profesionales del Programa Materno Infantil del Ministerio de Salud porteño que integran los Grupos de Lactancia Materna de los hospitales de la Ciudad desarrollaron actividades de promoción y asesoramiento sobre los beneficios de la Lactancia Materna.

En los 12 hospitales públicos de la Ciudad que poseen Maternidad se ofrecieron charlas en las salas de espera con proyección de videos, talleres para mamás, jornadas de capacitación para profesionales, y también se expusieron trabajos, afiches y fotografías sobre lactancia, realizadas por profesionales de distintos hospitales.

El lema que este año identificó a la Semana Mundial de la Lactancia Materna es: “Empezar a amamantar desde la primera hora de vida ayuda a vivir”

Una sola acción: poner al bebé al pecho desde la primera hora de nacido, puede asegurarle una mejor calidad de vida. Puede salvar cada año un millón de niños.

Esta práctica ancestral ligada a los orígenes y a la supervivencia misma de la especie debe ser defendida y recuperada por los equipos de salud.

Más del 50% de los recién nacidos en nuestro sistema público egresan de hospitales Amigos. Esto significa que la mayoría de los recién nacidos son dados de alta con Lactancia Materna Exclusiva, gracias al importante compromiso y capacitación de los equipos profesionales.

Los beneficios que aporta la lactancia materna son irremplazables durante los seis primeros meses de vida del bebé. Sus nutrientes son especialmente diseñados por la naturaleza en las proporciones y el equilibrio adecuado para el lactante pequeño. La leche materna contiene además anticuerpos protectores contra las enfermedades más frecuentes en la infancia (neumonía, diarrea, infecciones, alergias, etc.).

La modalidad creada por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF para los servicios donde nacen niños, fue la “Iniciativa Hospital Amigo de la Madre y del Niño”, que contiene los 10 Pasos para una Lactancia Exitosa.

En la Ciudad de Buenos Aires, seis hospitales con maternidad formaron parte de esta iniciativa (Álvarez, Pirovano, Piñero, Sardá, Santojanni, Vélez Sarsfield) y otros cuatro están trabajando para acreditarse como tales.

Para ser Amigo de la Madre y del Niño los hospitales debieron cumplir con los 10 Pasos:

1- Disponer de una política escrita relativa a la Lactancia Natural
2- Capacitar a todo el personal de salud para que pueda poner en práctica esa política
3- Informar a todas las embarazadas sobre los beneficios de la Lactancia Natural
4- Ayudar a todas las madres a iniciar la lactancia durante la primera hora siguiente al parto
5- Mostrar a las madres como se debe dar de mamar al niño
6- No dar a los recién nacidos más que la leche materna, sin ningún otro alimento o bebida, salvo cuando medie indicación médica
7- Facilitar el alojamiento conjunto de las madres y los niños durante las 24 horas del día
8- Fomentar la lactancia natural cada vez que el niño la pida
9- No dar a los niños alimentados al pecho tetinas o chupetes artificiales
10- Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia natural y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos.

La Fundación para la Lactancia Materna (FUNDALAM) está dirigida desde hace 15 años por la Lic. Marta Maglio de Martín, fundadora de la misma y ex presidenta de la Liga de la Leche Internacional (LLLI) filial Argentina, durante 21 años.

Para más información: www.fundalam.com.ar

PERSONA - MUJER - MAMA. Por Debora Piterman - deborapiterman@mibelgrano.com.ar

En esta columna trataré de plasmar algunos conceptos sobre la vida diaria, la maternidad y sobre todo ser mujer.

Nunca imagine estar escribiendo acerca de la maternidad una palabra de por si cálida, que trae consigo muchos sentimientos. Para todos no significa lo mismo, hay mujeres a quienes les nace este sentimiento desde chiquitas cuando juegan "a la mamá"

Lo que si estoy casi segura es que cuesta mucho hablar de lo que una siente muy adentro suyo, de lo que a una le pasa con el tema, si desea tener hijos o no, los cambios que se producen dentro de una y a su alrededor, los cambios físicos, las ilusiones, las nuevas sensaciones y un mundo que aparentemente tiene y debe girar alrededor de una.

Pensar en la vida es algo mágico e indescriptible y dar vida más aún. Al comienzo todo es nuevo. Dan ganas de contárselo a todo el mundo, y que rápidamente empiece a notarse esa pancita. Nuestro cuerpo y nuestras formas, no saben que rumbo tomar. Hay mucha proyección e ilusión y también miedos que de eso no hablamos. Una se siente que se lleva el mundo por delante y va orgullosa por la vida luciendo su panza.

El 1º trimestre transcurre a veces dejándonos un poco debiluchas por las nauseas, y el excesivo sueño. En el 2º ya recuperamos un poco las fuerzas y tenemos más energía.. Y en el 3º es una mezcla de ansiedad positiva, miedos, y una panza que ya esta en su mayor esplendor.
Habría que tener una guía con las cosas que una tiene que tener en cuenta al tener un bebito, que poco tenga que ver con esos consejos "mira que no dormís mas eh" o " no sabes lo que te espera", o "ya no tenés tiempo para nada". Yo diría que los mas importante, es tratar de reubicarse una y conectarse con su bebe, con el que existe una simbiosis y una muy fuerte unión. Es indescriptible expresar lo que un hijo nos da desde el momento en que lo llevamos dentro nuestro y lo cuidamos profundamente.
Ese dar sin esperar nada a cambió, esa primer sonrisa que nos dedica, su mirada casi como entendiéndonos, y nosotras sin poder hablar mirándolo maravilladas y emocionadas por todo lo que nos da, con su sola presencia.
Nunca di un consejo a otra mamá ni lo daré, ya que madre se nace pero también se hace, y cada una lo toma como puede o quiere. Alguna vez se detuvieron a pensar que hay otras mamás que están pasando, lo mismo que nosotras. A ellas esta dirigida esta sección y las invito a que me escriban y me cuenten sus experiencias ya que a no hay nada mas lindo que sentirse identificada y acompañada.


APRENDIENDO A SER MAMA. Por Debora Piterman

Como dije en el artículo anterior, no doy ni daré consejos, solo transmitiré mi humilde experiencia. Quienes mejor que nuestros hijos para enseñarnos a ser mamá.

A través de sus juegos, que son la principal ocupación que tienen. Con su inmensa imaginación, todo objeto que tocan lo transforman en un juguete. ¿No les pasa que le compran un hermoso juguete didáctico y el termina jugando y chupando su caja?

A través de sus caprichos, berrinches y rabietas. Calmarlos es otra de nuestras arduas tareas. Ellos no hacen las rabietas de malos, sino que están buscando un cierto límite. Los adultos pasamos por momentos de alegría, tristeza, frustraciones, entonces ¿por que no permitirles a nuestros chicos que se descarguen de alguna manera tratando de ayudarlos a recuperar la calma?

A través de su lenguaje. Cuando nos pide tomar guagua, cuando saluda al ten, cuando quiere comer la papa y especialmente cuando nos dice Mamá. A través de sus movimientos. Cuando señala, cuando aplaude, cuando se ríe, cuando llora, cuando nos besa y abraza. A través de su piel, sus ojos, su sonrisa y su dulzura.

No existe el manual explicativo de cómo ser una buena mamá. Ningún consejo, ni nada nos puede servir más que observarlo, entenderlo y de su mano aprender el imperfecto oficio de ser mamá.

Hasta la próxima nota y espero sus comentarios y sugerencias.
Mi email es: deborapiterman@mibelgrano.com.ar


LA LACTANCIA MATERNA

Nada protege al bebé como la leche materna. La Maternidad impulsa esta sana costumbre. Evita la desnutrición en los primeros meses de vida. Inmuniza al bebé contra enfermedades, en especial las respiratorias. Los hace crecer más y previene el cáncer de mama y de útero en las madres. Estas son algunas de las ventajas de la leche materna. 

La importancia de mantener la alimentación de los bebés exclusivamente con leche materna se impuso entre las madres argentinas. Se ve reflejado en las estadísticas, que indican que pasó del 7,3 por ciento en 1998 al 33,1 por ciento en 2004 en el caso de las madres que amamantan hasta los seis meses. Los datos fueron difundidos por el ministerio de Salud y Ambiente con motivo de celebrarse, la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El estudio oficial también revela un dato llamativo: más del 90 por ciento de las madres argentinas inicia la lactancia materna, mientras que su duración promedio es de algo más de 12 meses. 

El ministerio de Salud tiene entre sus principales estrategias, para mejorar la salud infantil en forma integral, la promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y su continuación hasta los dos años o más. 

En este sentido, el titular de esa cartera, Ginés González García, lanzó en el país la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y UNICEF. 

La Semana Mundial de la Lactancia Materna este año lleva como lema: “Lactancia Materna y Alimentación Complementaria. Los alimentos familiares: caseros, saludables y ofrecidos con amor”. Toda la semana, el ministerio de Salud realizará una actividad de promoción en la vía pública, con la entrega de stickers y folletos donde se recuerda la importancia del amamantamiento, así como también de los controles de salud en madres y niños. 

Las autoridades sanitarias recordaron, a través de un comunicado de prensa con el que difunden la Semana de la Lactancia, que se ha comprobado científicamente que la leche materna “es el mejor alimento hasta al menos los dos años de vida, y que debería ser idealmente el único hasta los seis meses de edad”. 

Agregan: “Además de sus cualidades nutricionales, la lactancia materna significa estimulación, vínculo, contacto, inmunidad. Una serie de valores agregados pero inseparables del acto de amamantar, que la convierten en un bien social a ser preservado”. 

Los especialistas afirmaron que los seis meses son el momento justo para que el bebé, sin dejar el pecho materno, empiece a comer algo de los alimentos de la familia que complementan la lactancia. Se estima que el abandono de la lactancia materna constituye un factor determinante en las muertes de un millón y medio de niños al año, de acuerdo a datos suministrados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Al nacer, el bebé está preparado para enfrentar ciertas enfermedades a través de los anticuerpos que ha recibido de su madre. A medida que crece, mientras desarrolla sus propias defensas, las transmitidas por la mamá se van perdiendo. En ese lapso, junto con las vacunas, la lactancia es la más importante fuente de protección.

Los beneficios de amamantar
Los beneficios de la lactancia para el niño son:  tiene un 50% menos de probabilidad de enfermarse, tiene un riesgo 10 veces menor de requerir hospitalización, ,iene un tercio del riesgo de sufrir muerte repentina de cuna, tiene menos incidencia de infecciones gastrointestinales, tiene un riesgo 5 veces menor de contraer enfermedad diarreica, tiene la mitad de la incidencia de otitis media, tiene 5 veces menos riesgo de infecciones del sistema urinario, tiene la mitad del riesgo de llegar a ser diabético tipo 1, tiene 4 veces menos riesgo de contraer meningitis, tiene un riesgo 50 % menor de desarrollar linfoma y leucemia antes de los 15 años, en tanto la madre se recupere más rápido después del parto, le llevará menos tiempo volver a su peso ideal, y retrasará su retorno a la fertilidad.


Los derechos de la embarazada 

1. Derecho a que no la consideren una enferma
Ella llega a casa de sus padres y dice alegremente: "Estoy embarazada!". Y la respuesta a este alborozo es similar en ellos. Pero, de inmediato, surgen las recomendaciones: "Ahora tenés que cuidarte", "no hagas tanta gimnasia", "no subas escaleras", y muchas más. Y las preguntas: "Has tenido vómitos, mareos, etc.?".
En los días siguientes en todos los medios donde se mueva encontrara parecidas respuestas: alegría, pero también limitaciones a sus actividades cotidianas. No solo sus familiares y amigos le crean una situación de riesgo, sino que incluso un gran porcentaje de médicos comparte este sentimiento: prohibiciones, estudios excesivos, medicamentos innecesarios.
En realidad, no solo no esta enferma, sino que ésta es la etapa mas plena de su vida, y no tiene por que variar su ritmo de todos los días.
Y, de donde viene esto de tomar el embarazo como una enfermedad? Desde el comienzo de la gestación empiezan a cambiar cosas. Se siente distinta. Dentro de sí, algo ocurre en su cuerpo y en sus emociones. Y afuera, también, algo se modifica en la relación con los demás.
Y es que estos cambios suyos provocan en la gente la sensación de "no habitualidad", y se tiende a considerar lo no habitual como "no normal", o "no sano", por lo tanto basta resulta ser una situación de "enfermedad".
Por otra parte, las mujeres de su alrededor proyectan sobre ella sus propias historias. El recuerdo de como fueron tratadas, sus experiencias personales, sus sensaciones, sufrimientos, etc., son depositados en la embarazada como si el suyo fuera un "mal estado". Y aparecen las advertencias que presuponen un cuidado. Muchos de estos cuidados están enfocados a limitar fundamentalmente su actividad física: ejercicios, desplazamientos cotidianos, actividad sexual, etc. (un organismo enfermo se supone que debe estar en reposo).
Lo cierto es que basta es simplemente una etapa importantísima en la vida de una mujer, que no le impedirá casi nada y que debe ser vivida con placer y permisos.
Seguir con todo lo que venla haciendo: trabajo, estudio, deportes (salvo algo muy violento). Pasear y bailar, ir a la peluquería y comer como siempre, y dejarse invadir por estos cambios y no por sugerencias externas, la conducirán seguramente a disfrutar con menos ansiedad y mas salud.
Y si sus ganas son las de vivir con intensidad esta etapa que cambiara su vida, es importante que pueda defender el derecho de estar sana y sentirse bien. Y para ello, reconocer los mensajes de su propio cuerpo, que le impondrá la libertad y los limites mas naturales. 
2. Derecho a pedir la participación de su pareja 
El llega a la oficina y cuenta: "¡... y voy a estar en el parto!", y sus compañeros aterrados le contestan: "pero, y si te desmayas?, te van a tener que atender a vos en lugar de ella", "yo no podría verla sufrir", "esto es cosa de mujeres". Cuando ambos se acercan a la consulta, ambos buscan ser oídos. Ella y él quieren y desean encontrarle un lugar a él en esta nueva situación. Estos dos seres humanos, varón y mujer, que un día se encontraron y decidieron compartir la vida, también decidieron juntos incluir al hilo y transformarse en una familia.
Y si bien el embarazo esta instalado en el cuerpo de la mujer, en realidad les pertenece a los dos.
¿Por que entonces la airada reacción de los demás frente al deseo de participación? El desconcierto que despierta un planteo tan simple y elemental como el de incluir al varón se expresa con advertencias llenas de temor. El hombre esta bastante propenso a participar, pero frecuentemente no es acompañando por quienes debieran hacerlo: familiares y amigos que lo desalientan, el medico que lo deja fuera de la consulta, la partera que lo saca cuando va a examinar a su mujer, la enfermera a cada momento, y las instituciones que lo excluyen desde rígidas normas.
Y esto es así porque la participación del varón es transgresora por ser un cambio en algo establecido.
El embarazo y el parto fueron históricamente cosa de mujeres. Pero esta situación esta cambiando porque también se transformo la relación de pareja. En efecto, la cultura de centurias que impuso los roles fijos del varón fuera de la casa y la mujer dentro, excluyo a la mujer del desarrollo personal y al varón del vinculo con los hijos.
Actualmente; frente a la situación de embarazo, el dialogo mas abierto hace que esto ya no sea "cosa de mujeres", sino "cosa de la pareja". No solo el varón sino la mujer pueden exigir un compromiso de quienes los asisten, para otorgarles el derecho de poder estar Juntos en todas las instancias que lo deseen.
Y si los dos quieren compartir las vivencias durante el parto, la mujer debe defender este derecho a que él participe, porque el nivel de emoción de ambos durante esta milagrosa experiencia será mas intenso y perdurable.
El esta preparado, si lo quiere. Nada lo obliga, solo el deseo de ambos. Puede estar para ver, para tomar al niño en el nacimiento, para cortar el cordón, o solo para estar.
Porque su presencia, sus caricias, su aliento, son un soporte magnifico para sostenerla en el duro esfuerzo de parir a su hijo.
3. Derecho a tener miedo 
"¿Así que estas embarazada?, no te preocupes, no tengas miedo, que todo va a andar bien." Ante esta habitual respuesta, ella se deja invadir por los temidos fantasmas que sugiere la palabra miedo, y el intento de negarlos es casi una regla.
El miedo al movimiento, a las malformaciones fetales, al dolor, al sufrimiento, y a la muerte de la madre o del bebe, son emociones que con mayor o menor intensidad, y mayor o menor negación, acompañan siempre a la embarazada. Frente a la aparición de estas emociones y la tentativa de apaciguarlas es necesario tomar conciencia de que no se pueden parar o negar. Si analizamos los orígenes de estos temores, la embarazada podrá aceptarlos y buscar una contención afectiva adecuada.
Cuando pensamos en el miedo al movimiento y en algunas prohibiciones como por ejemplo bailar, tenemos que referirnos a la envidia que genera la embarazada por llevar en sí una vida nueva, y con la intención de cuidarla se desliza el comentario sobre el riesgo de perder el embarazo. Y esta situación, es decir las fantasías de muerte, son la base de todos los temores.
En otras épocas había muchos casos de muerte en embarazos y partos, cuando no existía control de la natalidad ni medios técnicos para vigilar adecuadamente el embarazo, y para atender las urgencias o accidentes que pudieran surgir. Y esto fue así desde siempre hasta este siglo, y entonces; ¿¡Cómo no tener miedo!? Estos miedos son irracionales y muy profundos, tienen que ver con lo ancestral y mas primitivo de nosotros. Desde tiempos remotos el ser humano creo rituales para conjurar lo temido y hoy de distintas maneras seguimos haciéndolo. Cuando una embarazada pide un "curso de parto sin temor y sin dolor" esta solicitando un ritual mágico para resolver su miedo. En verdad prepararse implica asumir el temor y el dolor como una realidad manejable.
Otra cosa que asusta es la posibilidad del sufrimiento, y no debemos confundirlo con el dolor, que es una sensación física displacentera que cuando es tan temido puede transformarse en sufrimiento.
El temor mas conscientemente reconocido es el de la malformación del bebé. Tal vez por ser el mas simple de descartar (antecedentes, estudios, etc.) los médicos pueden tranquilizar mejor a la mujer. Es decir que hay un mayor dialogo sobre este temor en particular, porque de alguna manera estamos hablando de otro que es el bebé.
De igual forma si en el vinculo entre el equipo y la pareja se pueden compartir otros temores y hablar de ellos, seguramente dejaran de tener un efecto adverso. La cuestión no reside en no tener miedo, sino en reconocerlo y aceptarlo para poder actuar y no paralizarse.
Cuando el equipo de asistencia acepta los temores y ayuda a la pareja a no paralizarse, esta admitiendo el derecho a tener miedo.
4. Derecho a elegir
"¿Ya fuiste a ver al obstetra?" "Si -dice ella- pero no me gusto". Ella dice "no me gusto". Esto implica una sensación, una respuesta emocional que muchas veces no es del todo clara. Puede que sea porque no se sintió escuchada, o porque hubo brusquedad en el trato, o porque no le gusto el modelo de asistencia.
Y expresa así su posibilidad de elegir de acuerdo con su necesidad, cosa que habitualmente no se hace porque se acepta la experiencia de la amiga, la recomendación de la compañera de oficina, o la proximidad del consultorio del medico que esta en la cartilla.
¿Y por que es tan importante esto de la elección del medico, del equipo, del lugar del parto? Porque esta situación que se da muy pocas veces en la vida (¿dos, tres, cinco?), tiene tal intensidad emocional que vale la pena vivirla lo mejor posible.
¿Se sabe siempre que es lo que se elige? La mayor parte de las veces no, y se hace a partir de las propuestas de los otros, en menor por-centaje se duda entre que elegir, y pocos eligen sabiendo lo que quieren de verdad. Entonces, ¿por donde empezar?. Tal vez si cada uno se preguntara: ¿que busco, que quiero, que necesito?, se comenzaría a armar un modelo propio, de acuerdo con sus posibilidades.
Los modelos de asistencia toman muy poco en cuenta las modificaciones intensas que suceden en las emociones de la embarazada. Prácticamente se ocupan de los cambios de su cuerpo, y se han elaborado extraordinarias técnicas puestas al servicio de la seguridad, es decir que este modelo pone su acento en los cuidados físicos de la madre y de su hijo.
Pero en el modelo propio tiene que estar implícita -además- la certeza de no ser mentida ni engañada. Sentirse libre y contenida al mismo tiempo. Dudar, preguntar, obtener respuestas. Ser contradictoria e incoherente y en-tendida en esos cambios. Frecuentemente, en función del desconocimiento, las primeras elecciones se hacen arbitrariamente; y a medida que transcurren los meses es posible verificar si se ha elegido de acuerdo a uno mismo.
Y si no es así, si la pareja siente que "algo" no funciona, siempre esta a tiempo, en el lapso de estos largos nueve meses, de volver a buscar, de volver a elegir. Aun cuando falte muy poco para el parto, tal vez sea preferible un nuevo cambio, una nueva búsqueda, antes que quedarse con lo que no se elige. Sin duda, esto supondrá nuevas incertidumbres, pero a partir del esfuerzo de reflexión, es cuando se afirma el derecho a elegir.
5. Derecho a sentirse dueña de su cuerpo 
"Doctor, ¿cuándo empiezo con los ejercicios?" Este pedido se hace después de que numerosas frases se superponen en la nutrida información de amigas, T.V., revistas, y llenan sus pensamientos con títulos tales como "psico-profilaxis", "cursos de parto sin dolor o sin temor", "gimnasia preparto", "relajación", etc.
A medida que se desarrolla el embarazo, el esquema corporal (que es la suma de la imagen reflejada en el espejo, mas la que los otros nos devuelven, mas el propio registro) se altera cotidianamente.
También va cambiando el eje de equilibrio, el peso y todo el metabolismo. Esto crea una dificultad para reconocerse, porque se trata de una transformación que no cesa y lo que sucede en el cuerpo tiene un exacto correlato emocional, es decir que a este movimiento en el cuerpo se corresponde un movimiento en las emociones -están mas sensibles, mas irritables, reaccionan rapidamente ante cualquier estímulo-.
De modo tal que se pierde seguridad y se tiende a buscar en otros la reafirmación de las propias posibilidades. Por ejemplo, alguien que tenga una dificultad para caminar puede encontrar en otros, distintas actitudes que intentan ayudarlo. Así, habrá quien le acerque una silla de ruedas, tal vez otro le proponga muletas, y un tercero le ofrezca su brazo y lo estimule con un "vos podés".
En el último modelo el otro esta ayudando a que la persona en cuestión se re-encuentre con su propio cuerpo. con lo que puede sobre si mismo. Este "poder sobre si mismo" implica adueñarse de uno quitándole al otro el poder. Después del parto las mujeres suelen decir refiriéndose al medico o a la partera: "lo hizo nacer", así entrega su poder a los otros. En realidad es ella la que desde "su" cuerpo hace nacer.
De igual modo durante el trabajo de parto, a veces la parturienta recibe consignas muy rígidas que le impiden actuar libremente, se la obliga a la inmovilidad.
Aquí los otros se adueñan del cuerpo de ella, ignorando sus necesidades y deseos. Esta situación suele estar ya planteada en los "cursos" en los cuales se "instruye" a la futura mama para "portarse bien en el parto". Sería deseable que todos los sistemas de preparación prenatales estimularan el descubrimiento propio, la creatividad, la posibilidad del placer; antes que la ejercitación mecánica muscular, para que la embarazada se reafirme en su derecho a sentirse dueña de su cuerpo.
6. Derecho a no someterse a rutinas médicas innecesarias 
Y la partera les cuenta: "en cuanto se internen las van a preparar". Y ella pregunta: qué quiere decir nos van a "preparar"?
Aquí aparece la primera intervención rutinaria: rasurado y enema. Durante el embarazo existen una serie de procedimientos y actitudes que se hacen sistemáticamente, pero muchos de ellos responden a pautas necesarias de establecer y que no resultan cruentas ni injustificadas (por ejemplo: análisis biológicos, control de tensión arterial, etc.)
Pero es en el momento del parto en donde surge con toda claridad la violencia de las rutinas innecesarias.
Podríamos hacer una descripción de todas estas rutinas, pero solo para aclarar que cada una puede llegar a tener una indicación precisa en determinado momento.
¿Por qué hacer enemas si durante el trabajo de parto las contracciones uterinas despiertan el peristaltismo intestinal de modo que casi siempre se llega a la sala de partos después de una o varias deposiciones? Solo se puede justificar si es que hay una severa constipación lo que sucede muy pocas veces.
¿Por qué poner goteos para apurar un trabajo de parto que tiene su propio tiempo, su propio ritmo, su propio modo? Será necesario cuando de verdad se produzca una alteración tal de la dinámica que así lo exija.
¿Para qué romper la bolsa de las aguas a fin de acelerar el proceso de dilatación si esta elástica membrana protege a la cabecita del bebe de serios esfuerzos al apoyar sobre el cuello del útero? Si, será necesario, pero solo en casos excepcionales.
¿Por qué impedir que la parturienta se levante, se mueva, pueda ir al baño, caminar, tomar líquidos si tiene sed?
Seguramente en ciertos momentos hay una explicación médica para cada prohibición, pero estas son situaciones muy poco frecuentes. Sin embargo, todos conocemos la frase terminante de la enfermera: "póngase el camisón y métase en la cama".
¿Y la obligación de ir en camilla a la sala de partos? ¿En cuántos sanatorios está prohibido que la parturienta camine acompañada por su equipo. ¿Por qué someter verbalmente con órdenes y exigencias, y a veces con amenazas veladas (por ejemplo: "Si no hacés fuerza, te voy a hacer un Fórceps"), a la mujer que expresa con llantos o con gritos su ansiedad y su miedo.
Y la prematura realización de anestesia en la zona vulvar (que edematiza los tejidos e impide su distension), con la consiguiente episiotomía, sin esperar exactamente el instante en que una adecuada valoración permita saber si es necesario.
Cada uno de estos procedimientos se realizan como un habito adquirido de hacer las cosas por mera practica y sin razonamiento, transformándolos en un ejercicio de poder donde la mujer es sometida.
Nada de esto debe funcionar como "rutina", y debe ser usado como consecuencia y alternativa individual frente a problemas concretos. Partiendo de la base de que la mayoría de los partos evolucionan espontáneamente, cada mujer debiera intentar ejercer su derecho a que no se intervenga innecesariamente para que así sea.
7. Derecho a sentir placer y a sentir dolor 
Ella le cuenta a su amiga: "Los dolores del parto no eran para tanto". Y la amiga le contesta: "Sin embargo, para mi fueron terribles". Este diálogo revelador de sentimientos tan encontrados frente a una misma situación nos lleva a considerar qué factores están influyendo para que sientan distinto.
En el parto hay estímulos que se originan en el cuello del útero durante la dilatación, otros que se producen por el pasaje del bebe a través de la vagina y la compresión de los tejidos vecinos, y por fin los que se producen en el nacimiento por la salida a través de la vulva. Estos estímulos forman parte del proceso común en cualquier mujer y que integran el mecanismo del dolor.
Si indagamos en la historia de las dos protagonistas de cada uno de esos partos, seguramente encontraremos que aquella que pudo (y la dejaron) aceptar la inclusión del dolor como parte del proceso y de la vida, también obtuvo el intenso placer que conlleva el nacimiento de un hijo.
La mujer que esta dispuesta para aceptar el dolor de la contracción puede discriminar el placer de la relajación subsiguiente, y estar otra vez preparada para recibir la que sigue, sabiendo que la conduce hacia el parto. En la medida en que conozca el mecanismo y que el entorno este dispuesto a acompañarla en esta aventura de sensaciones, también podrá disfrutarla. La continencia afectiva del equipo asistencial es la infraestructura necesaria para que esto se logre.
Los vínculos solidarios en esta actitud de "bancar" el dolor del otro, le permiten al otro "bancarse" a si mismo.
Esto conducirá a aceptar la existencia del placer también en el periodo expulsivo, donde el estallido emocional puede constituirse en la máxima vivencia de un ser humano. Pero debemos reconocer que muchos sectores de 1a sociedad contemporánea penalizan el solo hecho de pensar en el placer del parto. Por eso solo se habla de dolor.
Desde la obstetricia, es habitual que aquellos mas preocupados por el dolor, sean los que instrumenten mas cosas para evitar el placer María, primigesta, de 39 años, se interna en trabajo de parto, y la esta esperando el anestesista que, sin haberla consultado, le hace una peridural. Después del parto, María se siente profundamente traicionada porque esto no habla sido hablado con su medico.
Tres anos después, esperando su segundo hijo, elige otro obstetra, y le pide que le garantice que no va a haber anestesia porque ella quiere sentir y vivir lo que sea. En el parto, al final de la dilatación, -que suele ser el momento más doloroso- el médico le pregunta: "Y, ¿cómo es mejor, con peridural o sin ella?". Y María le contesta en medio de una contracción: "¡Es mejor sin peridural, porque estoy preparada y sintiendo!"
Esto es reclamar por el derecho a sentir placer y dolor.
8. Derecho a expresarse según su necesidad 
En el grupo de embarazadas ella dice: "Tengo miedo de descontrolarme en el parto, me gustaría portarme bien". Y otra le contesta: "En mi parto anterior me dijeron que no estaba pujando bien porque gritaba, y me sentí culpable". Estas frases tan comunes muestran la importancia que para cada uno adquiere el comportamiento propio y el ajeno.
En la situación de embarazo, los intensos cambios que se suceden se expresan en los pensamientos y en las emociones como actitudes contradictorias, que asustan no solo a la embarazada, sino y especialmente a su entorno: familiares, amigos y profesionales.
Estos contrastes se resuelven en sus gestos y en sus palabras, generando a veces incoherencia y contradicción, a tal punto que remiten al fantasma de la locura. Fantasma que surge con el miedo al descontrol o al ridículo, y hace aparecer la obligación a la coherencia, al punto que impide o censura hasta la mas simple de las expresiones.
Tan es así, que desde el principio del vinculo con su medico, este suele plantear los límites- hasta donde esta dispuesto a tolerar el expresarse de ella, cuando comunica sus miedos o inquietudes durante el embarazo: el no ser escuchada o atendida se constituye en la mas precoz limitación a su posibilidad de expresión. Nadie puede reconocer la propia necesidad mejor que uno mismo ¿Cómo establecer cuando el otro necesita llorar, cantar, gritar o reír?
Este "dejarse fluir" es fundamental también para el placentero desarrollo del parto: movimientos, voces, sonidos, palabras, miradas; se convierten ademas en la posibilidad de comunicar lo que se siente.
Frente a la aparición libre de cualquiera de estos episodios en el parto, habrá distintas actitudes del equipo o del personal auxiliar. Estarán quienes la penalicen o agredan, quienes la ignoren, y otros escucharan atentamente para contenerla y acompañarla; y ahí, en esas intensas horas le propondrán, por el contrario, que exprese a su modo todas sus sensaciones, mas allá de la inhibición. Es importante que la embarazada sepa que los transitorios momentos de confusión o de angustia, o de "descontrol" o la sensación de "no poder": presentes en el parto, son naturales y frecuentes.
Por ejemplo, cuando una parturienta grita en la sala de partos, esta reafirmando una situación de energía y esfuerzo, del mismo modo que lo hacen quienes practican artes marciales.
La mejor manera de ejercer el derecho a la expresión, es reclamando esto anticipadamente y buscando vínculos permisivos que se lo otorguen.
9. Derecho al vínculo inmediato con su hijo 
En la sala de partos el pediatra sostiene una tela estéril entre sus manos y en cuanto el bebe nace, lo toma, espera el inmediato corte del cordón y sale corriendo con el, mientras lo frota entusiastamente.
La madre pregunta a todos: "¿Cómo esta mi bebé? ¿Está sanito?".
Esta escena describe la interrupción brusca de una relación que empezó dentro y debía continuarse fuera de la panza para ir despegándose de a poquito. Del cuerpo de la embarazada, a partir del nacimiento, surge otro cuerpo: el de su hijo; y estos dos seres tienen iguales derechos, y necesidades que se corresponden.
Cuando quienes los asisten intervienen separándolos rápidamente, provocan en ambos una sensación terrible de vacío: en la madre desde el contenido y en el bebe desde el continente.
El parto rompe el equilibrio del embarazo generando una situación de ansiedad que es máxima en ese momento.
Cuando se permite un reencuentro tranquilizador, la reacomodación es inmediata, lo cual calma a ambos. El bebé sólo se tranquilizará al abrigo de su madre, y ella, a su vez, necesita de inmediato: 1) verlo (quién es), 2) que está bien (cómo es) y 3) cuidarlo (confirmar que puede) La impronta de los primeros minutos de contacto, llamada "apego", es fundamental para este vínculo.
Quienes demoran esta relación inmediata, quizá no saben que las rutinas que utilizan sirven básicamente para calmar la ansiedad profesional sin pensar demasiado si lo que están haciendo, es realmente por el otro.
Por cierto, cada procedimiento tendrá su justificación. Lo que el recién nacido necesita de inmediato es preservar su temperatura y poder respirar libremente. Pero, hay mejor fuente de calor que el contacto inmediato con una gran superficie corno la piel materna a la misma temperatura? Desde este calmo lugar ¿no es mas tranquilizador animarse a respirar con lentitud sin ser exigido? -como la exigencia al llanto inmediato, buscada a veces con violencia, corno sinónimo de vida-, y que solo manifiesta la posibilidad de protesta del bebe.
En definitiva, el encuentro inmediato con el hijo es un derecho que debe ser reclamado no solo desde el lugar de la mujer, sino del de este niño, ahora persona concreta.
10. Derecho al buen trato 
"Por favor: ¡cierre la puerta!" Una voz reclama desde dentro de la sala de partos, y se observa al pasar una mujer acostada, con las piernas sujetas en alto -colgadas-, con los genitales expuestos hacia la puerta, su rostro no se ve, enfermeras que entran y salen...
La agresión franca que se puede jugar en la sala de partos seria larga de describir. Pero el maltrato suele comenzar con el embarazo. Desde las primeras consultas se pone en evidencia el buen trato, el respeto, o todo lo contrario. Un médico que la atiende durante diez minutos y ni siquiera recuerda su nombre, no dando espacio para preguntas, ni dando respuestas, es el primer ejemplo.
La inquietud cada vez más generalizada sobre esta sucesión de maltratos ha determinado la aparición de distintos rótulos o denominaciones, de modelos de asistencia o modelos de parto, que llevan muchas veces a la confusión. Y así uno oye distintas propuestas: parto sin violencia, parto vertical, parto ecológico, parto bajo el agua, parto natural, parto humanizado, parto hogareño.
En realidad en cada una de estas propuestas se destacan aspectos parciales de una actitud que englobaría a todos. Porque no importa demasiado donde ni con que ritual. Por ejemplo, para el parto vertical, no es imprescindible la presencia de un sillón, ya que lo vertical sugiere la deambulación espontanea y la elección de posiciones de acuerdo a su necesidad, que la parturienta puede adoptar. El buen trato no sólo se manifiesta en el respeto a los tiempos propios de este suceso de parir, sino en la actitud comprensiva, tolerante y contenedora de los que la acompañan, alentando el sentimiento de sumarse de la embarazada mas allá de aquellos miedos que la impulsan a frenarse, como el miedo a agredir, a romper o a ensuciar. El equipo debe entender estas contradicciones. Porque la sensación de falta de afecto, o de desinterés, o las actitudes agresivas llevan a la mujer a un desconcierto que transforma en poco tolerable la situación del parto.
Lo verdaderamente trascendente es el buen trato, el respeto a ella como persona, como ser individual que mejor que "el otro" sabe de sus propias necesidades. Es real que en el BUEN TRATO, también esta implícito el saber del equipo, su experiencia y el adecuado uso de ciencia y técnica. Ya que "lo natural" a ultranza, puede implicar el abandono y el desconocimiento.
No hay modelos que aseguren todo. La única alternativa es tomar a la mujer como una integridad donde su cuerpo, sus emociones y pensamientos funcionen simultánea e interrelacionadamente. Y este es, en definitiva, SU PRINCIPAL DERECHO.

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