15 de Octubre de 2015

Las Barrancas recuperan su esplendor

Las obras buscan mejorar uno de los paseos más tradicionales de la ciudad de Buenos Aires.

Están muy avanzadas las obras de puesta en valor de las Barrancas de Belgrano. El proyecto está a cargo de la Dirección General de Espacios Verdes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño y busca mejorar uno de los paseos más tradicionales de la Ciudad. Ahora tendrá más verde, nuevos árboles, más cestos de basura, y mejor mobiliario urbano para disfrutar en familia.

Las principales obras se hicieron en la reconstrucción de veredas, solados y senderos y en la reparquización de la plaza, ubicada en el barrio de Belgrano y delimitada por las avenidas Virrey Vértiz y Juramento y las calles La Pampa, 11 de Septiembre y Zavalía.

Además, se restauraron las obras de arte de la plaza: la réplica de la Estatua de la Libertad (realizada por Frédéric Auguste Bartholdi, el artista que esculpió la original), la Fuente de los Delfines y la Glorieta.
 
El histórico lugar fue inaugurado en el año 1892 como espacio público. Son tres manzanas elevadas que daban al río, que en aquella época llegaba hasta lo que hoy es Avenida Luis María Campos. Esos terrenos habían formado parte de la quinta de Valentín Alsina y por eso se la considera como un Área de Protección Histórica.

La puesta en (dis)Valor de las Barrancas

Por Carlos M. Durañona Voluntario del Comedor de Barrancas de Belgrano

Hace unos cuatro meses se iniciaron los trabajos para poner en Valor (?) a las Barrancas de Belgrano, tal como rezan los carteles colgados en la reja perimetral que cierra las plazas para preservar los materiales a emplear en esos trabajos. Es cierto que se necesitaban hacer arreglos. Todo espacio público transitado por tanta gente durante tanto tiempo produce naturalmente un desgaste. Es deber de las autoridades comunales ocuparse del mantenimiento de esos espacios.

Pero sucede que el Gobierno de la Ciudad, en lugar de arreglar los ladrillos y canteros estropeados por el uso, que bien podía solucionarse con algunos albañiles que cambien los ladrillos rotos y algunos jardineros para que embellezcan los canteros, decidió contratar a una gran empresa que, con topadoras y grúas, arrasó con todo lo que de historia guardaban las Barrancas de Belgrano. Le importó muy poco el significado que encerraban esos históricos ladrillos para los vecinos del barrio y para los innumerables visitantes de esas queridas “Barrancas”, que son patrimonio común de todos y no de los advenedizos que no dejan de hacer negocios en cuanta ocasión se les presente.
Duele mucho pensar que no haya fondos para tratamientos oncológicos de cientos de chicos en el Hospital Garrahan y que no falte el dinero para “poner en valor” un espacio público que solo necesitaría algunos arreglos, respetando el patrimonio afectivo e histórico de un barrio y no ese descomunal despliegue de frivolidad.

Es probable que cuando terminen las obras, cuyo plazo de finalización desconocemos (aunque se sospechaba que esto ocurriría antes del 25 de octubre), las plazas de Barrancas luzcan muy lindas. Los que vivimos en el barrio, por más esplendorosas que queden sabemos que no serán las mismas que las que las topadoras quisieron borrar. No saben que para la memoria, no alcanzan las topadoras y las grúas.

Para los que desde el “Comedor de Barrancas” hace más de trece años asistimos a personas en situación de calle y familias muy pobres debajo del histórico gomero, sabemos muy bien que no será el mismo lugar. Las topadoras profanaron las cenizas de una de nuestras voluntarias, la querida Teté, que descansaban al pie del gomero, fallecida hace casi un año. El espíritu del gomero y la idea de pertenencia a ese lugar, está intacto.

Ningún funcionario del Gobierno de la Ciudad se acercó a nosotros para comunicarnos qué iban a hacer en el gomero. Tampoco vino ninguno de los Comuneros. Nunca vinieron. El Comedor de Barrancas no es para ellos una preocupación. Quizás acercarse hasta Barrancas implicaría un esfuerzo no contemplado en el salario que perciben.

En realidad, a ningún funcionario del Gobierno de la Ciudad le interesó el esfuerzo que venimos realizando voluntariamente desde hace tanto tiempo. No nos asistió cuando le pedimos un espacio en la Biblioteca “La reina Batata”, que está en las mismas Barrancas para cumplir con la tarea de apoyo escolar con los chicos del comedor. Esa tarea seguimos llevándola a cabo en el piso de las Barrancas o en bares de la zona (a nuestro costo, porque los chicos pobres también sufren el frío y el desprecio de una sociedad que les da la espalda a la hora de ser titulares del derecho constitucional de aprender).

El Estado prefiere invertir en rejas, cámaritas de seguridad y en policía privada más que en la tarea verdaderamente inclusiva de la educación y de la contención que llega a través del afecto.

Esperamos poder retornar pronto al querido gomero. Por ahora estamos en la diáspora, ubicándonos en los espacios disponibles, no atacados aún por las feroces topadoras, como es el caso de la plaza donde paradójicamente se encuentra la malograda Biblioteca Infantil y más precisamente, en el Mirador, que se encuentra sobre la calle Sucre, entre Virrey Vértiz y 11 de Septiembre.

Estos casi cuatro meses han sido muy tristes para todos los que hicimos del Gomero un lugar para para el encuentro, para el afecto recíproco, para la contención de los que sufren la exclusión social. Estamos a la intemperie de la intemperie, esperando que terminen “la puesta en valor” (concepto mercantilista, totalmente ajeno a la tarea que desarrollamos en el lugar). Allí es donde construimos el “único y verdadero valor trascendente” que le damos a la plaza del gomero, no abandonando a los que el Estado abandonó.

Estamos ansiosos por volver a nuestro gomero, que es de todos y esperamos que nada se interponga para que volvamos en paz a ese lugar en el mundo donde solo caben la solidaridad y el amor al prójimo.

¡VOLVEREMOS!

La opinión de los vecinos

Diana: Lindo lugar, me crié jugando en ésas plazas. Está quedando muy bello.
Georgina: Que bueno. Me preguntaba por qué no arreglaban esta plaza de Buenos Aires que se estaba cayendo a pedazos.
Sebastián: Espero que después no vengan la empresas de servicios y rompan las veredas que están expuestas afuera.
Claudia: Está quedando muy hermosa.
Bernardo: Excelente trabajo, espero que no lo destruyan como hacen en cada festejo del año nuevo chino.
Dora: Vivo a media cuadra y hay que felicitar al jefe de gobierno de la ciudad y su equipo de trabajo por la tarea que están realizando.
Desire: ¿Dónde van a colocar los ladrillos históricos de los caminos? Los originales son del año de la fundación de la plaza, sería interesante que ubiquen por lo menos algunos que estén sanos en algún sector. No perdamos la historia.
Lucila: ya que están, agreguen estaciones de EcoBici en Barrancas.
Diego: Felicitaciones a todo el equipo y los contratistas que están llevando esta gran obra adelante. Veo como día a día están progresando.
Elisa: Muy bueno. ¿Cuándo le toca la plaza El Salvador? con el arreglo de las medianeras incluido, porque cuando llueve se mojan las casas de los vecinos.