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Los vecinos del
barrio de Belgrano denuncian que los ruidos
provocados por el tránsito en la zona
superan los niveles permitidos por la Ley
del Ruido de la Ciudad de Buenos Aires. Las
bocinas, los camiones de basura y los
colectivos son las principales fuentes
ruidos molestos.
“Mi opinión como vecina del barrio, es que
los ruidos provocados por el tránsito son
altamente contaminantes. Caminar por las
avenidas de Belgrano es una tortura para los
oídos. Creo que es un tema muy preocupante,
no sólo porque altera a los oídos, sino
porque también altera los nervios”, declaró
una vecina de la zona.
Al respecto, la titular de la Asociación
Civil Oír Mejor (ACOM), la Licenciada en
Física Silvia Cabeza, explicó que “nuestro
organismo se defiende de cualquier agresión,
en este caso, una agresión sonora. Para
defenderse genera adrenalina y la adrenalina
produce un sinfín de enfermedades que van
desde problemas cardíacos, problemas de
hipertensión, hormonales, de digestión y los
que se asocian con conductas, con problemas
psicológicos, que tienen que ver con
conductas agresivas, irritabilidad,
nerviosismo, falta de concentración, dolor
de cabeza, cansancio. El porteño vive
estresado por muchas razones pero el ruido
contribuye”.
La presidenta de la Agencia de Protección
Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, la
ingeniera Graciela Gerola, manifestó que se
mantiene una deuda con los vecinos. Explicó
que hay una normativa pendiente de
aprobación en la legislatura porteña, que
permitiría controlar los ruidos emitidos por
autos particulares a partir de una
verificación técnica vehicular, exclusiva
para tal fin. “Estamos en el tema. Es una
ciudad ruidosa como toda gran ciudad pero
tenemos una ley, la Ley de Ruido que podrán
algunos decir que los valores no están bien,
que hay que revisar, no importa, la Ley de
ruidos está y nosotros por ahora, como
autoridad de aplicación podemos ir a la casa
de un vecino, escuchar y realizar
mediciones”.
Según el Artículo 11 de la Ley 1540,
conocida como Ley de Ruido, que regula los
niveles de sonido emitidos en la ciudad,
Belgrano se ubicaría dentro de las áreas de
Tipo V, áreas específicamente ruidosas. Esta
zona es “de muy baja sensibilidad acústica,
que comprende aquellos sectores afectados
por infraestructuras de transporte (público
automotor de pasajeros, automotor,
autopistas, ferroviario, subterráneo,
fluvial y aéreo) y espectáculos al aire
libre”. Para este tipo de área, la Ley
establece que un período diurno, de 7.01 hs
a 22 hs, en el que los niveles de ruido no
se deben superar los 80 db, y un período
nocturno, de 22.01 hs a 7 hs, en el los
niveles de ruido no deben ser mayores a los
75 db.
Desde la ACOM, la licenciada Cabeza afirmó
que el Gobierno no ha logrado reducir los
niveles de ruido provocados por el tránsito
en las diferentes horas del día, pero
considera que éste no es un problemática a
ser atendida sólo desde la Agencia de
Protección Ambiental. Asegura que la
contaminación sonora se debe, principalmente
a la falta de concientización y de
consideración de los vecinos, y que la
contaminación acústica es el contaminante
más agresivo que tiene la ciudad de Buenos
Aires. El fuente de sonido de mayor magnitud
en la ciudad, son los transportes públicos
de pasajeros, los colectivos.
Claudia Maranghello, vecina de la zona,
opinó que “los ruidos que considero
insoportables son los de los medios de
transporte automotor, no se puede hablar, no
se puede escuchar, a la noche no se puede
dormir. Yo tengo un nene de tres años que se
despierta a la madrugada por el 113 que pasa
por casa, es insoportable”.
La fonoaudióloga Claudia Maino, ex
colaboradora de la ACOM y actual titular del
Centro de Oídos de la Ciudad de Esperanza en
Santa Fe, explica que se considera que se
genera un daño al oído a partir de los 100
db, es decir, con una exposición mayor a los
100 db ya se alcanza el umbral del dolor, ya
causa daño. Un camión recolector de basura,
con su máquina en trituradora en
funcionamiento, supera los 100 db”.
“Los camiones de basura son un desastre y
nosotros pretendemos que ahora que
terminamos con el bus híbrido, comenzar a
implementar esta tecnología en los camiones
de basura y ver si podemos lograr que en las
próximas licitaciones se exijan este tipo de
transporte donde el ruido prácticamente no
existe”, afirmó la Ingeniera Gerola.
El bus híbrido o Eco Bus, fue presentado
esta semana por el jefe de Gobierno porteño,
Mauricio Macri. Este nuevo colectivo
comenzará a funcionar por las calles de la
ciudad a fines de este mes, para la línea
62. Desde la Agencia de Protección
Ambiental, se prevé que para principios del
próximo año estarán en funcionamiento 20
unidades más. La Ingeniera Gerola afirmó:
“Estamos trabajando para que el transporte
público vaya mutando, cambiando a transporte
con tecnologías mas limpias a nivel de
calidad de aire y mas limpias a nivel de
ruido. Eso no es nada al lado de los 9 mil
colectivos que circulan en la ciudad pero es
una medida para ir empezando de a poco”.
Todas las tecnologías, desde los transportes
hasta los electrodomésticos, tienden a ser
más eficientes a nivel mundial, según
explica la Ingeniera Gerola. Esto implica
que los nuevos equipos gasten menos energía,
hagan menos ruido, que contaminen menos. El
Gobierno de la Ciudad asegura que se está
tratando de dar el ejemplo desde casa. Es
por este motivo que, afirma la Ingeniera,
las tecnologías que se incorporan a sus
oficinas, como computadoras y equipos de
seguridad, son las más avanzadas y las más
nuevas del mercado.
Buenos Aires es, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS) la cuarta ciudad
más ruidosa del mundo, después de Tokio,
Nueza York y París. Esto alerta al Gobierno
de la Ciudad que llama a los vecinos a
entender que el tratamiento de esta
problemática no sólo es un trabajo del
Estado, también es un trabajo de la
población, es un trabajo de conciencia de
los habitantes esta ciudad, y afirma que no
se debe esperar todo del Estado. La
Licenciada Cabeza, por su parte reconoce que
hay que concientizar a los ciudadanos para
que efectúen denuncias a la Agencia de
Protección Ambiental, y desde allí que
realicen mediciones para constatar si el
nivel de ruido producido por el tránsito
respeta los valores que establece la Ley.
La salud de los vecinos está riesgo
Los vecinos del Barrio de Belgrano están
preocupados por los altos niveles de
contaminación sonora de la zona. La
Organización Mundial de la Salud (OMS), ha
comprobado que el ruido urbano tiene
importantes repercusiones en el organismo
humano. Algunas de las más comunes son la
pérdida de audición, los problemas
cardiovasculares, trastornos en el sueño,
molestias y efectos sobre el comportamiento
social.
La OMS ha elaborado una “Guía para el Ruido
Urbano”, en la que explica que el ruido es
un sonido no deseado. Afirma también que la
exposición al ruido puede tener un impacto
permanente sobre las funciones fisiológicas
de los trabajadores y personas que viven
cerca de aeropuertos, industrias y calles
ruidosas.
Según este informe, el nivel máximo
tolerable por el oído humano sano es de 70
db. Este valor es tomado y aplicado por la
Ley 1540 de la ciudad de Buenos Aires. Pero
en las esquinas mas ruidosas de la ciudad,
como Cabildo y Juramento, se superan los 80
db.
La contaminación acústica fue considerada
hasta hace pocos años como un problema de
lujo en los países desarrollados. Las
crecientes consecuencias a largo plazo en la
salud de la población generaron el alerta de
las autoridades, según explica la OMS, y eso
llevo a la constitución de la Guía que hoy
es seguida por la todos los países
desarrollados y en vías de desarrollo en el
mundo.
A nivel auditivo, la contaminación sonora
provoca la muerte de las células del oído
que son las permiten la audición. La falta
de ellas, por consiguiente, genera sordera.
Con los años y la constante exposición a
ruido fuertes, éstas células van muriendo y
no se regeneran.
Las patologías cardiovasculares son otras de
las consecuencias más comunes de la
exposición constante a fuentes de emisión de
ruidos. Si el organismo afectado posee un
corazón débil, se puede llegar a la muerte
como producto de un impacto acústico.
Pero los vecinos de la Capital Federal
sufren una de las consecuencias más notorias
de la contaminación auditiva: el estrés. En
el informe de la OMS se observa que el ruido
ambiental produce trastornos del sueño
importantes. Los efectos primarios del
trastorno del sueño son la alteración en la
profundidad del sueño, cambios en la presión
arterial y en la frecuencia cardíaca,
incremento del pulso, variación en la
respiración, arritmia cardíaca y mayores
movimientos corporales. Los efectos
secundarios o posteriores en la mañana o al
día siguiente son percepción de menor
calidad del sueño, fatiga, depresión,
irritabilidad y reducción del rendimiento.
En su guía, la OMS establece que la
investigación y las consiguientes leyes de
ruido, deben considerar no sólo la respuesta
ante los diferentes niveles de sonido, sino
también los efectos que genera como las
restricciones sociales, la reducción de
productividad, el menor rendimiento en el
aprendizaje de los niños, ausentismo laboral
y escolar, y el mayor uso de medicamentos y
accidentes. Es importante y necesario para
esta organización, incrementar la conciencia
del público y de los responsables de tomar
decisiones.
La lucha contra la contaminación sonora
Silvia Cabeza es Licenciada en Física y
coautora, junto con los diputados de la
Comisión de Ecología de la Legislatura
Porteña, de la Ley 1540, Ley de Ruido, que
fue aprobada en diciembre de 2005 y
promulgada el 6 de enero de 2006.
Actualmente, la Licenciada preside la
Asociación Civil Oír Mejor, a la que fundó
junto con un grupo de padres cuyos hijos
sufren pérdidas auditivas. Desde esta
organización, se realizan mediciones en los
diferentes barrios de la ciudad para evaluar
los niveles de ruido y su impacto en la
población.
¿Cómo se mide el ruido?
El ruido se mide en decibeles. El decibel es
la décima parte de Bel que se manifiesta en
una escala que puede ir hasta los 140, 150
db dependiendo de la energía de la fuente.
Para medir correctamente hay normas, se debe
medir a determinada distancia. En una
conversación hay unos 60 o 70 db dependiendo
del timbre de voz. Nunca hay 0 db, aun si
nos callamos en una habitación que aparenta
ser silenciosa, tenemos unos 35, 36 db. Digo
esto porque cuando nos preguntamos ¿cuántos
son 100 db? Muchísimo, pero ¿cómo se logran?
Fácilmente.
¿Qué tipo de fuentes de contaminación
sonora nos afectan en la ciudad de Buenos
Aires?
La ley establece límites para las fuentes
fijas y las fuentes móviles. Una fuente fija
es una discoteca, una fábrica, una emisión
de ruido localizada, una obra en
construcción, fija porque está fija en ese
lugar. ¿Qué es una fuente móvil?
Generalmente el transporte, y dentro del
transporte el terrestre, marítimo, aéreo y
férreo. Si vamos a la ciudad de Bs As más
específicamente, el nivel tan alto de
contaminación acústica está dado por el
transporte terrestre, más específicamente el
transporte humano de pasajeros: los
colectivos. ¿Por qué? Porque son viejos y
porque les falta el control técnico
vehicular que debiera exigir el nivel de
ruido acorde a la salud de la población que
establece la OMS. Hay límites que puede
tolerar el oído humano y el organismo, y por
encima de esos valores, ya el cuerpo empieza
a enfermarse. Y el oído pierde calidad
auditiva.
¿Cómo se soluciona, entonces, el problema
de la contaminación sonora en la ciudad?
La Ley de la Ciudad de Bs As tiene 2
horarios, nocturno y diurno, justamente para
que después de las 22 hs el nivel de ruido
descienda y el vecino pueda descansar como
corresponde. Claro que eso no se respeta.
Por eso, fundamentalmente, hay que
concientizar a la gente. Hacer una denuncia
a la Agencia de Protección Ambiental que es
el organismo del Gobierno de la Ciudad que
controla los niveles de ruido para que haga
mediciones y verdaderamente constate si el
nivel de ruido producido por el tránsito
respeta los valores que establece la Ley. La
ciudad de Bs As está dividida en zonas: la
zona de nivel mas bajo de ruido es la de la
Reserva Ecológica y la que tiene más alto
nivel con las que están alrededor de las
autopistas. En el medio está la zona
residencial, comercial, industrial y de
equipamiento. En la zona residencial se
establece que puede haber 65 db de día y 50
de noche. Si a las 7 hs hay un nivel de 75 a
80 db, hay algo que está produciendo un
nivel superior al que establece la ley, una
fuente móvil. El control de las fuentes
móviles todavía es una materia pendiente por
parte del Gobierno. En el año 2006
concluimos el mapa de ruido que es un
diagnóstico y hemos podido determinar que
tenemos más de 75 db en buena parte de la
Ciudad de Bs As. El Gobierno debe reducir y
atenuar esos niveles producidos por el
tránsito. Entonces tiene que controlar el
nivel de ruido producido por el transporte
urbano de pasajeros, por los coches
particulares, los camiones. Este tema aún
está pendiente, todavía no han concluido con
el mapa de ruido, ya tiene el software para
poder hacer ese trabajo así que ahora están
haciendo el mapa de ruido pero mientras
tanto pueden ir a lugares de la ciudad y
hacer mediciones para saber cuál es el nivel
de ruido y darle una solución, controlando
el caño de escape, por ejemplo.
El ruido es un agente contaminante peligroso
que nos puede dejar discapacitados. Es un
problema grave, solamente se lo dimensiona
cuando se lo tiene, pero es muy difícil
mantener una comunicación si no se escucha
bien lo que el otro nos dice. El oído es el
órgano que primero se forma en el ser humano
y el último que muere y es tan complejo que
todavía no ha sido investigado
profundamente. Por eso es que no se sabe
cómo remediar la pérdida auditiva. Sólo
existen audífonos que son excelentes equipos
para amplificar los sonidos y nos permiten
volver a escuchar pero no con la calidez y
la calidad que nos permite escuchar un oído
sano. Escuchar a través de un audífono es
como escuchar a través de una radio, el
sonido se vuelve metálico. Es mucho lo que
se pierde, y no se recupera. Además el
audífono vale mucha plata y las obras
sociales no lo cubren. El oído es
fundamental, hay que cuidarlo y el ruido lo
puede enfermar gravemente. |