18 de Febrero de 2015

Reportaje a Pedro Aznar, vecino del barrio de Belgrano.

Un barrio es su gente

¿Cuándo comenzaste a sentir que la música era lo tuyo?

Desde muy, muy temprano. Cuentan en mi familia que desde los dos años andaba fascinado con los discos, y me la pasaba cantando y golpeando tachos a modo de batería.

¿Qué significó Serú Girán en tu carrera?

Fue un aprendizaje único, un rito de pasaje de la adolescencia a la adultez musical, si se quiere, ya que empecé en Serú con apenas dieciocho años. A la vez, fue un salto hacia la visibilidad pública, un grupo que se hizo “masivo” cuando el rock era, todavía, una música ignorada por los grandes medios.

¿Cuáles fueron tus maestros dentro de la música?

Muchos y muy buenos. Tuve maestros simbólicos, referentes que en algunos casos después fueron pares (Mono Fontana, Gustavo Moretto, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Pat Metheny, Leda Valladares, Mercedes Sosa, entre otros), y en otros casos, gente a la que conocí sólo a través de sus grabaciones (Beatles, Led Zeppelin, Yupanqui, Gismonti). Y maestros literales, gente con la que estudié y que me enriqueció muchísimo: Elba Vignaldo, Irma Costanzo, Juan Carlos Cirigliano, Pichona Etlis, mis profesores de Berklee en Boston, Gabriel Senanes.

¿Hace cuánto vivís en Belgrano?

Vivo en Belgrano desde 1986. Lo elegí por sus arboledas, sus casas añosas, y esa sensación de barrio que es un mundo independiente de la ciudad. Habiendo nacido en Liniers, de casas bajas y siestas silenciosas, barrio que está tan lejos como se puede estar del centro, siempre le tuve un cierto recelo a esa locura de la urbe. Belgrano todavía tenía, treinta años atrás, esa impronta de lugar convenientemente distante, y con vida propia. Me gusta ese túnel verde que hacen las copas de los árboles en las calles Arcos, 11 de Septiembre y O’Higgins. Solía caminar con frecuencia para ver las casonas que todavía conservaban sus parques; la mayoría, hoy, lamentablemente se han perdido.

Vos vivís en Belgrano y el flaco Spinetta creció en el Bajo Belgrano ¿Te parece que el barrio y la música están emparentados?

Un barrio es, en el fondo, su gente, así que un barrio de músicos está, naturalmente, lleno de música! En su cumpleñaos, le regalaría al barrio más plazas. Y tranvías.

¿Le escribirías alguna canción al barrio de Belgrano?

Sería un tango. Chispeante y electrónico.

¿Cuál es tu sueño para Belgrano?

Belgrano tiene un patrimonio arquitectónico único, que necesita ser preservado. Ojalá se pudiera hacer algo al respecto. ¿Un sueño? Que fuera el primer barrio para peatones, bicicletas y transporte eléctrico sustentable.

¿Qué opinás de la actualidad del barrio?

Hay muchos Belgranos. Una sola calle tiene cuatro ó cinco caras distintas a lo largo de su trazado, así que es difícil hacer una descripción tan abarcativa. Pero, en líneas generales y en mi opinión, está más limpio que hace algunos años, pero también más ruidoso y sobrepoblado.

Una canción tuya dice: “No dejes que otros lo hagan por vos”, ¿Qué pensás que pueden hacer los vecinos del barrio para vivir en un lugar mejor?

Hacer oir sus voces, participar. Los vecinos de Caballito dieron el ejemplo oponiéndose a la construcción de megatorres. Belgrano debería hacer lo mismo, para proteger lo que queda de su espíritu ante la especulación inmobiliaria.

¿Tenés una canción dedicada al subte ?

El tema del subte es complejo... El corredor norte de la ciudad tiene una alta densidad de pasajeros, y no creo que la frecuencia de los trenes se pueda aumentar mucho más. Tal vez habría que hacer una línea nueva, más profunda, un expreso al centro con sólo dos paradas: Palermo y Av. Pueyrredón. Es probable que el Metrobus dé buen resultado y mejore la calidad del transporte.

Viajaste por casi todo el mundo ¿Qué te dejaron dichos viajes?

Viajar me renueva, me inspira, me enriquece. Viajo por trabajo desde los dieciséis años, y no me imagino haciendo un trabajo sedentario. El movimiento constante se hizo parte indivisible de mí.

¿Tenés 2 libros publicados?

Sí, estoy muy conforme con mis dos volúmenes de poesía, y siempre estoy escribiendo. En este momento preparo mi primer ensayo sobre creatividad, titulado “Habitar el silencio”, que espero editar pronto.

¿Cómo fue la experiencia de “Abremundos”?

Me asocié con el enólogo mendocino Marcelo Pelleriti y lanzamos, el año pasado, una línea de vinos de alta gama que comenzó con cuatro tintos: Octava Bassa, Octava Alta, Octava Superior y Página Uno. Hacer vino es un arte, e involucra pasión, intuición, excelencia técnica y un fuerte deseo de comunicar una visión. En todo eso, es igual a la música. Con Marcelo compartimos esa concepción, y estamos muy contentos con los resultados. Nuestros vinos obtuvieron, puntajes de 93, 94, 96 y 99 sobre cien del prestigioso crítico internacional James Suckling. Pueden encontrar más información en www.abremundos.net

¿Tenés algún guía?

No. No creo en los guías. Creo que cada uno tienen un camino propio que hacer. Sí creo que se enseña con el ejemplo, y una vida vivida en plenitud, con el amor como origen y destino, es la mejor referencia y el mayor regalo que se le puede hacer al prójimo.

¿Cuál es tu cable a tierra después de un show?

Ir a cenar con amigos, compartir un buen vino.