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El problema de los
ruidos molestos en áreas residenciales es consecuencia directa
de la falta de control aliada a un desmedido desarrollo
comercial en zonas de la Ciudad definidas como residenciales.
Cuando una zona ha sido definida como Residencial, sea de alta o
de baja densidad, el comercio permitido debe ser por Ley el que
sirve al habitante del barrio: la farmacia, la carnicería, el
pequeño supermercado, la ferretería, etc. No cumplir con esto es
violar la Ley. La omisión del Gobierno, cuando no el
beneplácito, permite la paulatina degradación de la calidad de
vida en áreas residenciales. La propuesta de crear lugares “de
interés” en la ciudad aliada a la vista gorda de autoridades
destruye barrios enteros. Es ilustrativo interrogar al habitante
de Las Cañitas, de Palermo o del Barrio Chino sobre cómo vive
actualmente. Pregunten si no aumentó el ruido, la basura, la
contaminación en todas sus formas. Podríamos pensar que en estas
zonas los comercios son mayoría, que estas zonas se han
transformado en comerciales. Nada más falso, la proporción de
habitantes siempre es muy superior al número de comercios.
Ocurre que los comercios con sus carteles y luces esconden a los
vecinos, que parecen no existir.
El tema de los ruidos es un claro ejemplo. Con cada compresor
y/o extractor gigantesco que se instala en el pulmón de manzana
TODOS los habitantes de los edificios y casas vecinas sufren el
aumento del ruido y muchos no pueden dormir. Vecinos
desesperados nos contaron que han tenido que dormir encerrados
en el baño porque al no tener ventana era más silencioso…
Siempre los excesos son malos. Si en una cuadra hay una
verdulería aunque tenga algunos cajones afuera no molesta a los
vecinos. Ahora, si cualquier cuadra de la ciudad se llenase de
verdulerías el barrio parecería el mercado central sin serlo,
sin tener la infraestructura para ello. Los vecinos circularían
entre suciedad y malos olores.
Nuestras áreas residenciales nunca dejarán de serlo porque nadie
va a demoler los edificios donde viven y seguirán viviendo miles
de personas. Si no se cuidan estos aspectos lo único que puede
ocurrir es que se deteriore la calidad de vida y que zonas
tranquilas se transformen en lugares cada vez más caóticos donde
cientos y miles de vecinos sufrirán y lamentarán haber perdido
la paz por abuso de comerciantes y negligencia de autoridades.
Cuidemos la calidad de vida de todos, porque todos nos lo
merecemos.
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