28 de Enero de 2016

Los alimentos y las altas temperaturas

La AGC (Agencia Gubernamental de Control) controla la higiene alimentaria en establecimientos y vía pública. Para el bienestar de los ciudadanos previene:

Cuando se realizan las compras, suelen tenerse en cuenta los precios pero muy pocas veces se presta atención a otros detalles que influyen de forma directa en la seguridad de los alimentos que se adquieren. Debemos considerar que los mismos llegan a los consumidores, presentados en diversas formas, crudos, cocidos, refrigerados, congelados, etc.

En verano es todo un desafío mantener los productos alimenticios dentro del rango adecuado de refrigeración (cadena de frío) tanto en la distribución, en el comercio, como en su traslado al hogar y en el hogar mismo, teniendo en cuenta además los cortes programados de energía que afectan tanto a comercios como a viviendas particulares.

Al respecto, la Dirección de Higiene Alimentaria de la AGC brinda algunos consejos que pueden ayudar a efectuar una compra más segura:

Si la compra se realiza en un supermercado es muy importante seleccionar el orden en el que vamos a realizarla. Hay que adquirir en primer lugar los alimentos que no necesiten frío y que puedan mantenerse a temperatura ambiente. Entre ellos, los alimentos líquidos esterilizados que se almacenan en cajas, las latas o botellas de bebidas varias, conservas, etc. El orden dependerá de la resistencia a la rotura que tengan los envases o productos, a fin de evitar que se deterioren. A continuación, se compran los alimentos refrigerados (4 a 7º C) es decir, los que necesitan frío (lácteos, pescado, carne), estos deben estar fríos al tacto y los incorporaremos al carro juntos: al hallarse todos en el mismo espacio, el contacto con el aire caliente es menor y mantienen el frío durante más tiempo. En el caso del pollo “fresco” leer bien el rótulo, ya que muchas veces hay “ofertas” donde se trata de pollo congelado que ha sido descongelado y no se declara al consumidor. Por último, se adquieren los congelados (-18º C), que deben encontrarse completamente duros al tacto. Deben ponerse en la misma zona donde se colocan los alimentos refrigerados, ya que así el frío se conserva más tiempo y se mantienen las condiciones de refrigeración. De este modo, será más difícil que se produzca la descongelación de los mismos.

En el traslado, es conveniente en estas épocas donde la temperatura ambiente supera los 25º C, transportar los alimentos que necesitan refrigeración o congelados en una heladera portátil.

Llevarnos nosotros los productos refrigerados y congelados a nuestras casas, no enviarlos con el Delivery, debido a que muchas veces estos tardan varias horas y ponen en peligro la cadena de frío.

Desde el momento de la adquisición debe transcurrir menos de media hora (en invierno puede extenderse hasta una hora y media) hasta nuestro regreso a casa.No debemos utilizar nunca nuestro vehículo o lugar de trabajo como almacén de alimentos frescos o refrigerados si no disponemos de una heladera donde guardar transitoriamente la compra.

Ni bien llegamos a nuestro domicilio acomodar rápidamente en la heladera los productos refrigerados y congelados. Hay que procurar no distraerse con amigos o familiares cuando la comida está a temperatura ambiente.

Descongelar los alimentos en la heladera y los pequeños en el microondas, nunca hacerlo a temperatura ambiente. Una vez descongelados consumirlos en el día, y no volverlos a congelar. No dejar alimentos fuera de la heladera aunque sea por periodos cortos de tiempo.