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Un equipo de
informáticos de la Rutgers University de Estados Unidos, en
colaboración con la Universidad Politécnica de Bucarest, en Rumania,
ha desarrollado un modelo en el cual los semáforos toman decisiones
de control de sus luces basándose en la información que proviene
de los vehículos. El modelo registró los picos de flujo de
tráfico de dos de los principales cruces de la ciudad de
Bucarest, en Rumania, al tiempo que se establecía el patrón de
dicho flujo desde el laboratorio de computación distribuida de
la Rutgers University.
A los semáforos se les suministró información acerca de la
posición y de la velocidad de todos los vehículos de las calles
cercanas de Bucarest, y se los programó para calcular con esta
información cómo organizar los cambios de color de sus luces,
con el fin de agilizar el tráfico.
Los investigadores señalan que, según este modelo, tanto los
tiempos de los recorridos como el consumo de combustible y las
emisiones contaminantes, pueden disminuirse en el mundo real con
una gestión inteligente del tráfico realizada desde los
semáforos. Se han comprobado que se reduce un 28% el tiempo de
espera en los cruces en horarios pico.
El modelo puede potenciarse si se incorpora a los automóviles un
software específico que avise a los conductores tanto de las
velocidades recomendables en función de las luces de los
semáforos, como en función de la cantidad de coches que se
pueden encontrar en los atascos. Para que esto último fuera
viable, los vehículos deberían estar conectados con el sistema
informático que controla los semáforos de cualquier ciudad. |