04 de Enero de 2017

Una noche mágica, donde la
tristeza se transformó en alegría


Papá Noel repartió juguetes a los chicos del Comedor de Barrancas de Belgrano.

Por Carlos M. Durañona
Voluntario del Comedor

En la noche del 22 de diciembre de 2016, Papá Noel en persona, se apareció en medio de la cena de Navidad del Comedor de Barrancas de Belgrano, como lo viene haciendo desde hace varios años, repitiendo ese mágico encuentro. Su presencia fue observada por un nutrido grupo de chicos del comedor que cuando éste se apeó de su imaginario trineo, a 100 metros del célebre gomero de Barrancas, corrieron hacia él en una impresionante manifestación de fe, ilusión y cariño. Quien no se haya emocionado al observar esa improvisada y cálida recepción, debería pedir turno a un cardiólogo, pues algo puede andar mal en su corazón.

Unos 150 chicos rodearon al querido Papá Noel de los Pobres, abrazándolo, besándolo y sin entregarle ni una sola cartita de pedido de regalos. Ellos no están acostumbrados a concurrir a los shoppings a cumplir con ese tradicional trámite.

Al término de la cena fría, que especialmente preparamos los voluntarios del comedor para la celebración, se repartieron en perfecto orden los esperados juguetes, que supieron aceptar muy agradecidos, sin hacer uso del derecho que otros chicos tienen de recibir lo que piden o sugieren a su “Papá Noel”. Los adultos, que pasarían la “Noche Buena” en la triste noche de la calle, como lo hacen siempre y los papás de todos esos chicos que recibieron gozosos sus regalos, pudieron llevarse al menos un pan dulce y algunos alimentos no perecederos.

Para esta emotiva celebración nos juntamos todos los que servimos la cena habitualmente los días jueves y viernes, compartimos la organización de la fiesta, pero justo es reconocer la enorme colaboración en juguetes e insumos para la fiesta que recibimos de tantos vecinos, amigos, instituciones educativas, religiosas y sociales, comercios, parroquias y hasta algún banco.

En las caras de alegría de todos se notaba que esa noche maravillosa había sido un recreo en la inveterada tristeza que siempre regala la pobreza. Había que lograr una Noche de Paz y una Noche de Amor y lo logramos felizmente entre todos, contagiando a vecinos del barrio e invitados. Y eso no es mágico, se consigue cuando hay solidaridad, compromiso y sobre todo, AMOR.

Fueron muchísimos los que contribuyeron en esa Noche de Navidad anticipada, voluntarios, donantes, difusores y la participación de los beneficiarios que aportaron su gratitud, respeto y la colaboración en las distintas tareas de la fiesta, como la decoración del “Árbol de Navidad” (el Gomero, árbol insignia del comedor), el servicio de la cena y principalmente, sus ganas de que ésa sea una noche distinta y una fiesta para recordar.

La Navidad de nuestro gomero trasciende lo estrictamente religioso. En el espacio que rodea al gomero rige “una ley no escrita” que se viene cumpliendo desde que iniciamos las actividades y por la cual, todos los que nos sumamos como voluntarios, respetamos al de otra religión, al de otra ideología política y concentramos la energía en servir a los hermanos excluidos, como son las personas en situación de calle, las familias que cayeron en la pobreza extrema y que no pueden alimentar y criar a sus hijos como quisieran y a toda persona que necesite ser escuchada o requiera un poco de afecto. Compartimos entre todos, una misma ideología y una misma religión, como es la solidaridad y el amor al prójimo. La Navidad para nuestra cultura es también una excusa para exaltar y celebrar la solidaridad y el amor. Por eso, los voluntarios cristianos evangélicos, católicos, judíos, budistas y agnósticos pusimos todo el esmero para que ese objetivo se cumpla.

No tenemos subsidios del Estado para desarrollar nuestras actividades. Es más, el Estado está totalmente ausente y desinteresado por la tarea social, educativa y sanitaria que venimos llevando a cabo desde el año 2002 a la intemperie, debajo del generoso Gomero de Barrancas, que demuestra más sensibilidad que cualquier funcionario. El Gomero queda en Zavalía 2049 (el número se lo pusimos nosotros, porque es la casa común y el lugar de pertenencia de los que casi no tienen “pertenencias”). El Comedor se sostiene con la generosidad y la solidaridad de vecinos, amigos, instituciones de Belgrano y de otros barrios. Integramos desde el año 2002 la Red Social “Redescubrirnos”, que nuclea a varias instituciones de bien público, especialmente establecidas en la Comuna 13 y de allí proviene gran parte de la ayuda que necesitamos para hacer un poco más digna la vida de las personas a las que intentamos dar una mano.

Por eso, aprovechando este espacio que generosamente nos brinda el periódico “Mi Belgrano”, solicitamos a los vecinos de la Comuna: alimentos, medicamentos, útiles escolares, juguetes, frazadas (especialmente para las personas que “sobreviven” en las calles de nuestra ciudad). Nunca hemos pedido dinero, pero si alguien nos lo ofrece, le pedimos que lo transforme en alimentos, leche larga vida o en polvo y pañales descartables.

Invitamos al Jefe de Gobierno, a la Ministra de Desarrollo Social, a las Autoridades Comunales y al Defensor del Pueblo de la Ciudad a que visiten el Comedor. Nuestro Grupo de voluntarios sirve la cena alrededor de las 20 horas, todos los jueves del año, aunque sea feriado o llueva. Querríamos que comprueben las tareas que se desarrollan en ese querido rincón de la Ciudad en donde todos nos enriquecemos dando y recibiendo afecto, intentando ayudar a los chicos especialmente para que sean buenos y útiles ciudadanos en el futuro.

Los que no conocen el comedor a cielo abierto, pueden ingresar a:

www.youtube.com/comedordebarrancas / www.facebook.com/comedordebarrancas

Además se pueden contactar, escribiendo a: comedordebarrancas2002@gmail.com