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Nelly T. Pasquali de
Jejcic presentó su libro sobre el barrio de Belgrano y
gentilmente nos concedió el siguiente reportaje.
Nelly, ¿Cuál fue el motivo por el cual decidió escribir un
libro sobre el Barrio de Belgrano?
Porque vivo el barrio como un sentimiento, lo llevo metido en el
corazón. El barrio es fuente de enseñanza, es lugar de encuentro
de nuestros primeros amigos, es punto de referencia, involucra
una actitud mental, mi vereda, mi esquina, mi café, cuando viajo
y estoy llegando al barrio ya me distiendo y me cobijo en su
cotidianidad.
Este libro aborda al barrio desde la identidad, acudiendo a las
raíces, al patrimonio cultural, a la memoria social. El ser
vecino no significa solamente vivir en el barrio, implica algo
más que lo geográfico, conlleva formas de simbolización, de
valores compartidos, de recuerdos y hay que aprender a mirar
nuestro barrio. Si, mirarlo con otros ojos, con una mirada
estratégica para disfrutar de las maravillas culturales que
posee y del pasado que fluye en cada esquina, en cada plaza, en
cada calle.
¿Cómo hizo para recolectar tanta información? ¿Le llevó mucho
tiempo?
Primero quiero comentarle que el libro fue realizado a través de
150 preguntas porque me pare-ció que sería más ameno y que se
interactúa de una manera distinta con el lector. Cada pregunta
requirió de informantes, para ello recurrí a la memoria de los
vecinos, a los textos de los historiadores de Belgrano, no puedo
dejar de agradecer la información del Prof. E. Mayochi, y a
investigaciones personales. Usé imágenes algunas sacadas de textos
antiguos y otras fotografías que tomé personalmente. Las imágenes
son muy importantes por-que sostienen la memoria y además
perduran.
Me llevó aproximadamente tres años, pero falta mucho por
investigar; este barrio tiene mucho patrimonio cultural y
personajes que hacen a la historia de nuestro país.
¿Cómo ve al barrio en la actualidad?
Lo voy a responder con la pregunta final del libro que creo
sintetiza la respuesta:
¿Por qué se dice que “Belgrano es un país?
Los alrededores de la plaza mantienen las características de los
primeros tiempos, por ejemplo la Municipalidad, hoy museo
Sarmiento, la escuela, la casa cural y la iglesia, el museo
Larreta. Aún se mantienen las calles arboladas con sus
residencias, Arribeños, Loreto, Zabala, Melián, recuerdo del
Belgrano de la primera mitad del siglo XX. Herencia de ilustres
residentes y personajes de nuestra historia, así como
colectividades de inmigrantes que dieron el aire arquitectónico
de sus países de origen. Zonas de Belgrano R y el Belgrano Alto
donde conviven los chalets, petit hoteles y edificios de
departamentos construidos durante el auge de la propiedad
horizontal.
”Postales” de esta convivencia son la mezcla de residencias
históricas con edificios que quieren tocar el cielo con la zona
de barrancas, la calle La Pampa en el R y las calles con nombres
de virreyes. No podemos dejar de mencionar el crecimiento
comercial del barrio en la Av. Cabildo y adyacencia con negocios
de primeras marcas, bancos, confiterías, cines y restaurantes.
Barrio de Belgrano, he aprendido a quererte
He jugado con el recuerdo de tus casonas señoriales, imaginando
el verde de sus parques y jar-dines; percibiendo la fragancia de
los azahares y el olor dulzón del aire que inundaban las calles
belgranenses...
He conocido a los ciegos de Sábato, a las acuarelas de Lola
Frexas, al dandy porteño Lucio Mansilla, al fantasma que llora
de Dolina, al Mujica Láinez de la calle O´Higgins...
He tarareado el vals Barrio de Belgrano caserón de tejas, te
acordás hermana de las tibias noches sobre la vereda? Y he
silvado el tango Bajo Belgrano logrando meterme en los patios de
studs...
He recorrido tus huellas buscan-do tu identidad, descubriendo
las raíces que supieron afianzarse junto a los que llegaban y se
quedaban...
He observado que aunque se sienta la homogenización de la
globalización, sigues siendo el barrio de la misa dominguera, de
los paseos por las barrancas, del helado en las esquinas emblemáticas,
del cafecito en la Zurich o La Esmeralda...
He escuchado la lengua de dis-tintas nacionalidades; el inglés
de Belgrano R, el chino de Arribeños, el irlandés de Down Town
Mathias, el alemán de la Munich...
He sondeado en la memoria, recuperando relatos de la vida de los
vecinos, que guardaban atesorados momentos de su niñez y
juventud...
He encontrado que te invadieron edificios altísimos, que
compiten con los árboles añosos, y que arman con sus frondosas
copas verdaderos puentes, ofreciéndoles abundante sombra a los
caminantes de tus calles...
He interpretado tu pasado, cuando fuiste pueblo, ciudad,
capital y barrio y he comprendido porque tus vecinos afirman:
Belgrano, ¡es un país!.
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