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AUSA informó que
se está terminando la construcción del nuevo conducto aliviador
para el Arroyo Vega, en el límite entre los barrios de Belgrano
y Villa Urquiza. Esta obra va a duplicar la capacidad de
absorción del caudal de agua y tendrá impacto directo en unas 50
manzanas. A partir de ahora tendrá capacidad para soportar
tormentas intensas de hasta dos horas de duración, que se
presentan cada diez años.
El conducto tiene un diámetro de 2,60 metros. Empalma con uno
existente en Mendoza y Washington, sigue dos cuadras y tiene un
giro de 90° en Blanco Encalada, donde se extiende hasta Zapiola,
donde conecta con otro canal existente. Además de los sumideros,
nexos y bocas de registro que corresponden a este trazado, para
complementar la captación de agua colocarán sumideros sobre
Olazábal entre Washington y Naón; y en Juramento, entre Melián y
Superí.
Se trata de una zona especialmente afectada por las
inundaciones, ya que el terraplén que forman las vías del
ferrocarril Mitre impide el paso normal de las aguas que bajan
desde Villa Urquiza. Esta fue la razón por la que en Enero de
2001 fallecieron cinco ancianos que estaban en el subsuelo de un
geriátrico de Superí y Olazábal, el agua subió tan rápido que no
hubo tiempo para que llegaran a rescatarlos.
Los nuevos sumideros facilitarán la absorción antes de llegar al
terraplén, de modo que circule a través de los conductos existentes
hasta las desembocaduras en el río.
La obra se enmarca en el programa de Mitigación de Inundaciones
del Gobierno de la Ciudad, que a futuro deberá encarar sobre la
cuenca del arroyo Vega una obra similar a la que se hizo en el
arroyo Maldonado. Esta cuenca ocupa una superficie de 1.700 ha
en la zona Norte de la Ciudad (en la línea de Núñez, Belgrano,
Villa Urquiza) y se ve muy afectada cuando se presentan
sudestadas en el Río de la Plata. |