20 de Enero de 2015

Vamos de paseo: ¡pi, pi, pi!

El mal uso de las bocinas por parte de los conductores, es uno de los mayores causantes de ruidos molestos en nuestras calles.

En las grandes ciudades los ruidos molestos son causantes de las siguientes alteraciones en el habitante: hipoacucia, embotamiento mental, tinitus que es la percepción de ruidos anormales en oídos y/o cabeza; sensación de cosquilleo, riesgo de trauma acústico, abombamiento, sobresalto por ruido sorpresivo, tensión muscular y contracturas desagradables, modificación del ritmo respiratorio, taquicardias, aumento de la presión arterial, cambios tanto en los ritmos respiratorio, circulatorio y del aparato digestivo, dilatación pupilar, alteraciones neuroendócrinas, del sueño, ansiedad y estrés, alteración del aparato digestivo, cambio de ánimo, mal humor e insomnio. Efectivamente un estudio sobre los ruidos molestos, concluyó que algunos males más frecuentes que padecen las personas de cualquier edad son consecuencia de una exposición prolongada al ruido.

El mal uso de las bocinas por parte de los conductores, es uno de los mayores causantes de ruidos molestos en nuestras calles. Cabildo y Juramento es una de las esquinas más ruidosas de la ciudad. Los vecinos de la calle Sucre entre Migueletes y Montañeses, a diario tienen que soportar un coro de bocinas, esto ocurre cuando el semáforo de Av. Libertador da paso a los autos que circulan por Sucre, pero no pueden avanzar porque la barrera que está una cuadra hacia adelante, se encuentra cerrada.

Aunque el uso de la bocina corresponde sólo cuando se debe advertir de una situación potencialmente peligrosa a otros conductores o a peatones y siempre que no sea posible o haya sido infructuosa la utilización de otro tipo de señal, los conductores parecen ser “bocineros compulsivos” y suelen descargar su furia tocando bocina. Si un peatón cruza mal, le clavan la bocina, si el auto de adelante va despacio realizan una combinación de luces y bocinas, si el semáforo está en rojo mucho tiempo tocan bocina, si un equipo sale campeón, se festeja con la bocina y si pasa caminando una linda mujer, también le tocan bocina.
La ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un nivel de ruido promedio de 75 decibeles (la máxima es de 80), con picos de intensidad sonora que van desde los 90 hasta los 135 decibeles. Estos registros posicionan a la ciudad entre una de las cinco capitales más ruidosas del mundo, detrás de Tokio, Nueva York, París y México D.F.

Sería bueno adaptar aquella vieja canción que en nuestra infancia cantaba Pipo Pescador, sacando el “pi, pi, pi” cuando vamos de paseo, evitando así el uso indiscriminado de la bocina.