23 de Junio de 2015

La Siniestralidad Vial en la Ciudad
 

Cada 51 minutos, la Ciudad de Buenos Aires asiste a un hecho de tránsito con, al menos, una víctima. Así surge del Informe 2014 sobre Siniestralidad Vial en la Ciudad que elaboró la Defensoría del Pueblo y en el que durante el año pasado contabilizó 9.457 siniestros con un saldo de 82 muertos y 10.228 heridos.

Desde hace varios años, la Defensoría del Pueblo recaba información referente a siniestros viales y víctimas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la finalidad de producir informes que sirvan para profundizar el estudio y el análisis de esa problemática. De esta manera, ha intentado e intenta contribuir al diseño de políticas públicas orientadas a disminuir el número de accidentes y los riesgos asociados a los mismos.

La Dirección de Transporte y la Unidad de Estadística del organismo trabajaron para exponer datos referentes a los siniestros viales producidos durante 2014, y realizaron una breve reseña histórica de los hechos de tránsito desde 2005 hasta la actualidad. Las estadísticas que se presentan fueron construidas tomando como fuente primaria la información relevada en todas las comisarías de la Policía Federal Argentina.

Entre algunos datos a destacar, cabe señalar que en 2014 se registraron en la Ciudad un total de 9.457 siniestros viales. Ello implica una disminución en relación a 2013 donde se habían constatado 10.124 incidentes. Respecto a 2013, se observa también una disminución del 6,6 % en el número de hechos registrados, del 3,7% en las victimas lesionadas y del 4,6% en las victimas fatales; es decir que durante 2014 se registraron menos accidentes con menos víctimas (lesionadas y fatales) que el año anterior.

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires recuerda a todos los ciudadanos que el incumplimiento de las normas de tránsito es la principal causa de siniestros. Por eso resulta fundamental siempre respetar los semáforos y las velocidades máximas, utilizar el cinturón de seguridad y el casco para los motociclistas. El consumo de alcohol y drogas no es compatible con la conducción segura, y no sólo se pone en riesgo la propia vida sino la de los demás.