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El Régimen Electoral
es una institución central del sistema político republicano y
democrático, definiéndose como un conjunto de procedimientos por
los cuales las preferencias de los ciudadanos se convierten en
votos y esos votos se transforman en escaños o cargos ganados
por los partidos u otro tipo de organizaciones permitidas por
las leyes en vigencia, que resultan ganadores en la contienda
electoral.
El objetivo que persigue un Régimen Electoral es canalizar la
representación política y, la relación entre los votantes y los
candidatos a ocupar tanto los cargos ejecutivos como las bancas
legislativas al mismo tiempo de dotar al proceso de lo que
podríamos llamar “integridad electoral”, algo inherente a los
principios fundamentales de la democracia y un componente
importantísimo en unas elecciones libres, justas y competitivas
que son la base de un gobierno representativo. Sin integridad
electoral, no hay garantía de que la voluntad de los electores
se vea reflejada en los resultados de la elección. Sin ella, las
elecciones pueden ser condicionadas de antemano, predeterminando
ganadores y perdedores.
La selección de un Régimen Electoral, no es algo sencillo de
resolver, ya que según sea el sistema que se adopte, este trae
sus consecuencias en la vida política futura de una comunidad.
Generalmente la selección de un sistema electoral para elegir a
los representantes del pueblo suele estar condicionado por un
lado, por el hecho de que los actores políticos carecen del
conocimiento e información básica, de tal manera que la
selección de entre los distintos sistemas electorales posibles y
sus consecuencias respectivas no logran ser percibidas
plenamente, y si no es así, esos mismos actores suelen usar su
conocimiento de los sistemas electorales para promover aquellos
diseños que consideran que les pueden reportar mayores ventajas
territoriales o partidarias.
En cualquier caso, este interés de conservación o necesidad de
ver incrementadas las fuerzas a la que se pertenece puede dar
por resultado que las opciones asumidas, en el marco de la
coyuntura y empañadas de opciones cortoplacistas, no sean las
mejores para el bienestar político de la comunidad en el largo
plazo y que provoquen consecuencias desastrosas para las
expectativas democráticas.
La ciudad de Buenos Aires, carece de un Sistema Electoral
propio, por las razones señaladas anteriormente la dirigencia
política no han logrado llegar a un acuerdo en estos últimos 15
años, por lo que sigue utilizando en forma extraordinaria el sistema
que impera a nivel nacional.
Los objetivos a largo plazo de las democracias son crear
instituciones lo suficientemente sólidas y fuertes como para
promover y sostener democracias estables y al mismo tiempo,
suficientemente flexibles para reaccionar ante circunstancias
cambiantes. Todas las democracias tienen mucho que aprender de
sus respectivas experiencias. El diseño institucional es un
proceso evolutivo, en que debe participar el mayor número posible
de individuos y organizaciones de la sociedad civil para aportar
con sus opiniones, distintas visiones del futuro político.
La Constitución de la Ciudad, sancionada en 1996 es una de las
más modernas y progresistas del mundo, es tan moderna que
próxima a cumplir los quince años, todavía no se ha podido poner
en práctica por completo; en este texto la Ciudad adopta el
nombre de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, autonomía que aún no
ha logrado cristalizar. Los sucesivos gobiernos desde su
creación como Ciudad Autónoma se han mostrado incapaces o
directamente se han negado sistemáticamente a dar cumplimiento a
la descentralización propiciada por el texto constitucional,
proceso que aseguraría la autonomía proclamada, salvo durante el
breve interregno de Olivera.
El día 5 de Junio, los ciudadanos de la ciudad tenemos la
ocasión de revalorizar el indispensable papel de la política
desde la célula básica que es el territorio barrial y comunal, y
así de esta manera institucionalizar nuestro protagonismo y
participación, componentes esenciales de la vida en una
comunidad democrática local.
Sin embargo, en estos días, parece que todo el arco político se
encuentra en una maratón de cálculos y especulaciones sobre si
unificar o desdoblar las elecciones, con el fin de averiguar que
es lo que más les conviene, tanto a su fuerza política como a
sus aspiraciones personales.
Cuando hablamos de listas sabanas, en realidad hablamos de
unificación electoral, cosa que implica realizar en un mismo
acto electoral, las elecciones de diferentes instancias gubernamentales,
como es unificar lo local con lo provincial y lo nacional, en
donde los votos suelen ser traccionados por una figura a nivel
nacional que se posiciona mediante su exposición pública y
mediática y hace que quienes lo acompañen se puedan disimular en
la foto grupal.
En contrario, cuando las elecciones son desdobladas, los
esfuerzos de las fuerzas políticas se deben multiplicar, ya que
cada candidato debe debatir en su propio territorio, ahí en
donde es reconocido por sus votantes, no teniendo la posibilidad
de disimular su falta de oferta electoral, ya que debe expresar
puntualmente sus objetivos y propuestas como candidato.
Por esa razón, para la comunidad, para la región, para el lugar
y los ciudadanos, lo mejor que puede pasar, es que la elección
se haga en forma independiente de otras, para de esta manera se
pueda identificar y precisar la oferta electoral a nivel local.
En el caso de la ciudad de Buenos Aires, las elecciones de
Comunas deben realizarse el día 5 de Junio como está
establecido, ya que de esa manera los ciudadanos tendremos
oportunidad de interiorizarse de los alcances del Régimen
Municipal de Comunas, de cuales son sus facultades y funciones
como así también de cual es la oferta electoral de cada uno de
los candidatos a Juntistas comunales.
Unificar estas elecciones con cualquier otra, acarreará el
riesgo de disimular y obviar los problemas locales diluyéndolos
en una oferta electoral nacional, impidiéndonos reconocer a
nuestros candidatos locales y sus propuestas. Los problemas de
la Ciudad son diferentes a los problemas de la Nación y deben
ser atendidos y tratados por separado, como así también lo son
los problemas de cada una de las comunas con sus particularidades,
que deben ser discutidas y debatidas frente a los vecinos por
cada uno de los candidatos a las juntas comunales, oportunidad
en la que los ciudadanos nos iremos interiorizando de los
alcances y pormenores de los gobiernos comunales que debemos
elegir, claves del desarrollo local.
Cada instancia de gobierno, debe tener la oportunidad de que los
problemas inherentes a esa instancia sean discutidos en cada una
de esas campañas. Las comunas deben debatir sus asuntos, como
también lo debe hacer la Ciudad en su momento, pero de ninguna
manera debemos diluirlos en una discusión nacional, donde lo que
está en juego es algo totalmente distinto a la problemática
local.
Sin embargo, hay quienes quieren arrebatarnos esa oportunidad,
basándose en una mera especulación electoral sin sustento
institucional, procurando disolver y disimular los problemas
locales en una disputa nacional, argumentando razones de orden
económico.
La política y el aseguramiento de su integridad siempre es una
inversión, y de ninguna manera debe ni puede ser considerada un
gasto. Eso se logra con normas claras, precisas, duraderas y
transparentes. Pretender manipular esas normas implica un acto
de corrupción, y cuando las elecciones están teñidas por la
corrupción solo dan por resultado un gobierno corrupto y
arbitrario. Por esa razón, la fecha en que deben realizarse las
elecciones debe ser fija, estable, periódica y no estar sujeta a
los vaivenes de las encuestas privadas ni al oportunismo
mediático.
No podemos permitirnos que un grupo de funcionarios intentando
preservar sus privilegios, atenten contra la institucionalidad
de la ciudad y pretendan restar importancia a la instauración
del Régimen Municipal de Comunas, que no es una concesión
graciosa otorgada por ellos, sino un mandato de la Constitución
Nacional, continuando así dándole la espalda a la ciudad, con
sus ojos puestos siempre, no en los problemas de los vecinos,
sino en la fachada de la Casa Rosada.
LIC. NORBERTO QUAGLIA
Cátedra de Sistemas Electorales Comparados. Lic. en Ciencia
Política y Gobierno. UCES
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