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10 de Marzo de 2011

DEBILITAMIENTO INSTITUCIONAL
Elecciones, ¿unificación o desdoblamiento?

El Régimen Electoral es una institución central del sistema político republicano y democrático, definiéndose como un conjunto de procedimientos por los cuales las preferencias de los ciudadanos se convierten en votos y esos votos se transforman en escaños o cargos ganados por los partidos u otro tipo de organizaciones permitidas por las leyes en vigencia, que resultan ganadores en la contienda electoral.

El objetivo que persigue un Régimen Electoral es canalizar la representación política y, la relación entre los votantes y los candidatos a ocupar tanto los cargos ejecutivos como las bancas legislativas al mismo tiempo de dotar al proceso de lo que podríamos llamar “integridad electoral”, algo inherente a los principios fundamentales de la democracia y un componente importantísimo en unas elecciones libres, justas y competitivas que son la base de un gobierno representativo. Sin integridad electoral, no hay garantía de que la voluntad de los electores se vea reflejada en los resultados de la elección. Sin ella, las elecciones pueden ser condicionadas de antemano, predeterminando ganadores y perdedores.

La selección de un Régimen Electoral, no es algo sencillo de resolver, ya que según sea el sistema que se adopte, este trae sus consecuencias en la vida política futura de una comunidad. Generalmente la selección de un sistema electoral para elegir a los representantes del pueblo suele estar condicionado por un lado, por el hecho de que los actores políticos carecen del conocimiento e información básica, de tal manera que la selección de entre los distintos sistemas electorales posibles y sus consecuencias respectivas no logran ser percibidas plenamente, y si no es así, esos mismos actores suelen usar su conocimiento de los sistemas electorales para promover aquellos diseños que consideran que les pueden reportar mayores ventajas territoriales o partidarias.

En cualquier caso, este interés de conservación o necesidad de ver incrementadas las fuerzas a la que se pertenece puede dar por resultado que las opciones asumidas, en el marco de la coyuntura y empañadas de opciones cortoplacistas, no sean las mejores para el bienestar político de la comunidad en el largo plazo y que provoquen consecuencias desastrosas para las expectativas democráticas.

La ciudad de Buenos Aires, carece de un Sistema Electoral propio, por las razones señaladas anteriormente la dirigencia política no han logrado llegar a un acuerdo en estos últimos 15 años, por lo que sigue utilizando en forma extraordinaria el sistema que impera a nivel nacional.

Los objetivos a largo plazo de las democracias son crear instituciones lo suficientemente sólidas y fuertes como para promover y sostener democracias estables y al mismo tiempo, suficientemente flexibles para reaccionar ante circunstancias cambiantes. Todas las democracias tienen mucho que aprender de sus respectivas experiencias. El diseño institucional es un proceso evolutivo, en que debe participar el mayor número posible de individuos y organizaciones de la sociedad civil para aportar con sus opiniones, distintas visiones del futuro político.

La Constitución de la Ciudad, sancionada en 1996 es una de las más modernas y progresistas del mundo, es tan moderna que próxima a cumplir los quince años, todavía no se ha podido poner en práctica por completo; en este texto la Ciudad adopta el nombre de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, autonomía que aún no ha logrado cristalizar. Los sucesivos gobiernos desde su creación como Ciudad Autónoma se han mostrado incapaces o directamente se han negado sistemáticamente a dar cumplimiento a la descentralización propiciada por el texto constitucional, proceso que aseguraría la autonomía proclamada, salvo durante el breve interregno de Olivera.

El día 5 de Junio, los ciudadanos de la ciudad tenemos la ocasión de revalorizar el indispensable papel de la política desde la célula básica que es el territorio barrial y comunal, y así de esta manera institucionalizar nuestro protagonismo y participación, componentes esenciales de la vida en una comunidad democrática local.

Sin embargo, en estos días, parece que todo el arco político se encuentra en una maratón de cálculos y especulaciones sobre si unificar o desdoblar las elecciones, con el fin de averiguar que es lo que más les conviene, tanto a su fuerza política como a sus aspiraciones personales.

Cuando hablamos de listas sabanas, en realidad hablamos de unificación electoral, cosa que implica realizar en un mismo acto electoral, las elecciones de diferentes instancias gubernamentales, como es unificar lo local con lo provincial y lo nacional, en donde los votos suelen ser traccionados por una figura a nivel nacional que se posiciona mediante su exposición pública y mediática y hace que quienes lo acompañen se puedan disimular en la foto grupal.

En contrario, cuando las elecciones son desdobladas, los esfuerzos de las fuerzas políticas se deben multiplicar, ya que cada candidato debe debatir en su propio territorio, ahí en donde es reconocido por sus votantes, no teniendo la posibilidad de disimular su falta de oferta electoral, ya que debe expresar puntualmente sus objetivos y propuestas como candidato.

Por esa razón, para la comunidad, para la región, para el lugar y los ciudadanos, lo mejor que puede pasar, es que la elección se haga en forma independiente de otras, para de esta manera se pueda identificar y precisar la oferta electoral a nivel local.
En el caso de la ciudad de Buenos Aires, las elecciones de Comunas deben realizarse el día 5 de Junio como está establecido, ya que de esa manera los ciudadanos tendremos oportunidad de interiorizarse de los alcances del Régimen Municipal de Comunas, de cuales son sus facultades y funciones como así también de cual es la oferta electoral de cada uno de los candidatos a Juntistas comunales.

Unificar estas elecciones con cualquier otra, acarreará el riesgo de disimular y obviar los problemas locales diluyéndolos en una oferta electoral nacional, impidiéndonos reconocer a nuestros candidatos locales y sus propuestas. Los problemas de la Ciudad son diferentes a los problemas de la Nación y deben ser atendidos y tratados por separado, como así también lo son los problemas de cada una de las comunas con sus particularidades, que deben ser discutidas y debatidas frente a los vecinos por cada uno de los candidatos a las juntas comunales, oportunidad en la que los ciudadanos nos iremos interiorizando de los alcances y pormenores de los gobiernos comunales que debemos elegir, claves del desarrollo local.

Cada instancia de gobierno, debe tener la oportunidad de que los problemas inherentes a esa instancia sean discutidos en cada una de esas campañas. Las comunas deben debatir sus asuntos, como también lo debe hacer la Ciudad en su momento, pero de ninguna manera debemos diluirlos en una discusión nacional, donde lo que está en juego es algo totalmente distinto a la problemática local.

Sin embargo, hay quienes quieren arrebatarnos esa oportunidad, basándose en una mera especulación electoral sin sustento institucional, procurando disolver y disimular los problemas locales en una disputa nacional, argumentando razones de orden económico.

La política y el aseguramiento de su integridad siempre es una inversión, y de ninguna manera debe ni puede ser considerada un gasto. Eso se logra con normas claras, precisas, duraderas y transparentes. Pretender manipular esas normas implica un acto de corrupción, y cuando las elecciones están teñidas por la corrupción solo dan por resultado un gobierno corrupto y arbitrario. Por esa razón, la fecha en que deben realizarse las elecciones debe ser fija, estable, periódica y no estar sujeta a los vaivenes de las encuestas privadas ni al oportunismo mediático.

No podemos permitirnos que un grupo de funcionarios intentando preservar sus privilegios, atenten contra la institucionalidad de la ciudad y pretendan restar importancia a la instauración del Régimen Municipal de Comunas, que no es una concesión graciosa otorgada por ellos, sino un mandato de la Constitución Nacional, continuando así dándole la espalda a la ciudad, con sus ojos puestos siempre, no en los problemas de los vecinos, sino en la fachada de la Casa Rosada.

LIC. NORBERTO QUAGLIA
Cátedra de Sistemas Electorales Comparados. Lic. en Ciencia Política y Gobierno. UCES

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