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La
violencia laboral en los consorcios
La Dra. María Cristina Carrera aseguró que dentro de
los consorcios existen numerosos casos de violencia
laboral hacia los encargados Subrayó que hay
múltiples estrategias que utilizan los propietarios
para que los trabajadores terminen destruídos
anímicamente y finalmente abandonen su puesto.
[BPN-17/07/07] "La violencia laboral es un proceso
sumamente complejo y se da cuando a un trabajador le
hacen sentir que no sirve para nada, cuando pierde
su autoestima, el amor a sí mismo y siente que ya no
hay ningún sentido para seguir viviendo.", subrayó
la Dra. María Cristina Carrera, especialista en
métodos de resolución de conflictos.
Así la Dra. Carrera, en el Taller de Actualización
en Propiedad Horizontal que se realizó el 19 de
junio en un salón de la Administración Oneto, abrió
el debate sobre un tema poco analizado dentro de la
comunidad consorcial. Según ella, la lesión
psicológica es la más grave que puede sufrir un
trabajador porque es la que no se ve y la que no se
puede tratar.
Quién es quién
La especialista en derecho laboral señaló que lo
primero que se tiene que tener en cuenta para
prevenir un conflicto son los roles que existen
dentro de un consorcio. "Nos vamos a encontrar con
el administrador -y no lo nombro primero por
demagogia sino porque es aquel que tiene sobre su
cabeza todas las responsabilidades y el que tiene
permanentemente en juego su fuente de trabajo-,
luego tenemos a los copropietarios -que todos los
somos- y por último, al consejo de administración
cuya única función es controlar al administrador",
señaló.
Explicó que entender quién es quién dentro de un
consorcio es esencial para poder resolver los
problemas que surjan con el encargado en la medida
en que nos permitirán saber cómo se debe actuar. "De
estas tres figuras hay una sola persona -el
administrador- que puede y debe dar las órdenes al
encargado", advirtió a los presentes.
El "mobbing" o maltrato laboral
Teniendo en cuenta la infinidad de conflictos que
pueden surgir dentro de un edificio, resaltó que en
los últimos años ha aparecido una figura nueva: el "mobbing",
que significa atropellar a la gente y que hace
referencia a lo que todos conocemos como violencia o
maltrato laboral.
En principio, explicó que la violencia laboral es un
proceso y no un hecho que sucede en un momento
determinado: "es un proceso prolongado que se hace
contra el encargado y en el que fundamentalmente se
le trata de quitar la autoestima".
Destacó que existe una serie de estrategias para
hacer que la víctima deje el trabajo o, en
definitiva, termine destruída psicológicamente.
Sostuvo que en Argentina hubo y hay proyectos para
establecer esta figura dentro de la ley de Contrato
de Trabajo pero que aún no existe nada definido. "Se
ha buscado por otros medios -como por ejemplo por la
Constitución Nacional, por el artículo 17 del
Contrato de Trabajo o por el Pacto de San José de
Costa Rica- luchar contra esta problemática",
expresó.
Las etapas de la violencia laboral
La Dra. Carrera subrayó que hay diferentes etapas
del móvil en la violencia laboral. "Lo primero que
aparece es el factor sorpresa, ¿cómo es el factor
sorpresa en el caso de un encargado?. Imaginemos a
un trabajador que se levanta todos los días a lavar
la vereda y -a modo de ejemplo- a un copropietario
que no deja de criticarlo y decirle que no cambió el
agua y que es un sucio".
Según ella, esta actitud hacia el encargado se va
incrementando, y no solo eso sino que además ese
copropietario "no se queda solo, va tratando de
buscar cómplices dentro del edificio. Le puede decir
a sus vecinos que vean el balde de "Julio" –por dar
un ejemplo- para que comprueben que es un asco; y
sino les propone que salgan a la hora de la siesta
para que vean que cuando está en la puerta mira a
las mujeres convirtiéndolo injustamente en un
perverso".
A partir de esta situación, el encargado empieza a
sentirse mal, "entonces va al clínico y éste cuando
se da cuenta que sufre de depresión porque tiene la
autoestima por el piso, lo va a derivar al
psiquiatra. Ahí empiezan las interconsultas de los
distintos profesionales y en consecuencia, las
licencias por enfermedad. Hay que tener en cuenta
que la depresión puede ir acompañada de ataque de
pánico y se puede llegar al despido indirecto".
Según la Dra. Carrera, este problema es de tal
gravedad que en España existe un registro en el que
se elaboraron estadísticas de los índices de
suicidios que se produjeron debido a la violencia
laboral. "Acá también hubo un caso en la justicia
del trabajo, de una secretaria que se tiró por el
balcón a raíz del maltrato de un juez", agregó.
La envidia al encargado
La Dra. Carrera reflexionó que en este sector, en
muchas oportunidades, se debe buscar la causa de la
violencia laboral en la envidia. "Hay gente que
argumenta que en cualquier momento se hace portero
porque piensa que mientras que ellos trabajan 9
horas y tienen que pagar expensas, el encargado vive
gratis, le pagan los impuestos, el dos de octubre
recibe regalos, le llevan el diario y encima duerme
la siesta de las 12 a las 17 hs y que el consorcista
no se atreva a tocar el timbre porque no será
escuchado", señaló.
Teniendo en cuenta esto, se preguntó cuál es el
perfil del maltratador, de la persona que llega al
punto de cometer hechos considerados dentro de la
figura de violencia laboral: "no es cualquier tipo
de persona". Explicó que dentro del maltratador uno
encuentra a una personalidad paranoica: "una persona
que se siente perseguida y también se los puede
calificar como psicópatas porque no sienten culpa.
Ellos pueden maltratar sin sentirse culpables de lo
que están haciendo".
El rol del administrador
La Dra. Carrera aseguró que los administradores
deben estar atentos y prevenir cualquier caso de
violencia laboral. "Para evitar dolores de cabeza
tienen que conversar y escuchar, ponerse en el lugar
del otro y preguntarle al encargado cómo se siente",
manifestó.
En el caso de que exista algún conflicto o que el
trabajador les hiciera algún planteo tienen
rápidamente que hablarlo con el consorcio para
tratar de solucionarlo.
Por último, señaló que ante el comienzo de una
relación en la que un trabajador es maltratado no
puede considerarse despedido, lo primero que tiene
que hacer es pedirle al administrador que articule
todo lo necesario para que se produzca un cambio de
conducta que le ponga fin a esa situación. |