El 11 de junio fue instaurado como “Día del Vecino” en el año 1959. Desde la Asociación Vecinal de Villa del Parque promovieron cada año el festejo de este día evocando el aniversario de la segunda fundación de la Ciudad de Buenos Aires. En 1990 se instituyó por decreto el “Día del Vecino Participativo” que destaca el trabajo conjunto entre las organizaciones barriales, los vecinos y el Estado. Un vecino es una persona que vive relativamente cerca de otra, es alguien que está cercano, próximo o inmediato. En un sentido estricto es un término que se aplica a las personas cuyas casas están contiguas; en un sentido más amplio se aplica a los habitantes de un mismo barrio. Los vecinos de un barrio comparten los espacios públicos, los medios de transporte, van a los mismos negocios y transitan las mismas veredas.

Desde 1999, año en que nació Mi Belgrano, en nuestras páginas se publican testimonios de personas que viven o trabajan en los barrios de Belgrano, Colegiales y Núñez. Reproducimos a continuación el pensamiento de algunos vecinos.

Mirta (Belgrano): “Un buen vecino tiene que saber respetar al otro, aceptar las reglas de convivencia del edificio, ser solidario con los otros cuando haya necesidad, ser educado y amable con el prójimo. Un vecino participativo es aquel que se compromete con alguna institución o sociedad para ayudar a mejorar el barrio. Al que le interesa lo que pasa en su comuna. Lamentablemente hace 30 años que vivo en el mismo edificio y sólo conozco a los vecinos de siempre, hay muchos cambios en los departamentos más chicos, de todas maneras tengo buen trato con todos”.

Marcia (Asociación Civil Colegiales): “Yo diferenciaría el habitante del vecino participativo. Una cosa es solo habitar en un lugar y otra es ser consciente de deberes y obligaciones del ciudadano. Ser consciente del otro y solidario no solamente donando ropa vieja, sino construyendo una sociedad participativa. Se puede participar de diferentes formas y según la formación e interés de cada uno en temas de seguridad, medio ambiente, espacio público, tránsito, etc. La Asociación Civil Colegiales nació con el apoyo de 100 vecinos. Nucleamos a vecinos que viven y/o trabajan en el barrio de Colegiales. Uno de nuestros principales objetivos es el de fomentar la participación ciudadana”.

Isabel Yaconis (Núñez): “Para ser buen vecino hay que tener por sobre todas las cosas: amor, tiempo, empatía por los otros y espíritu solidario. Hay que estar dispuesto a dar mucho de nuestra parte y a colaborar en cuanto se pueda. Un vecino participativo es aquel que se compromete en forma totalmente desinteresada a trabajar por su Comunidad e involucrarse en temas como la seguridad, informar a las autoridades competentes de los riesgos que pueden causar daños en los espacios públicos, etc. Esto incluye observar el buen funcionamiento de las luminarias (porque con las restricciones hay poco movimiento de personas en horas de la noche), dar aviso por calles conflictivas en el ordenamiento del tránsito, etc. En fin lograr que todos podamos vivir en espacios seguros. La mayoría de los vecinos nos conocemos, especialmente los de mi cuadra, creamos un grupo de WhatsApp, colocamos una Alarma Vecinal lista para disparar ante sospechas de personas ajenas a la cuadra, siempre que las mismas despierten movimientos sospechosos. Siendo referente barrial recibimos publicaciones de nuestra Comuna o de la Comisaría cercana, que luego las compartimos con el grupo”.

Jorge: “Amo a Núñez y hace 28 años que vivo en el barrio. Me mudé aquí para vivir en un lugar más grande para poder criar mejor a mis hijos con más espacio. Además estaba cerca de la casa de mis suegros, a unas 10 cuadras, tenía una escuela cerca y vivía a un paso de la Avenida Cabildo. Después llegó el subte que me permitió viajar más rápido hasta el centro. Es un lindo barrio, tranquilo, era de casas bajas y ahora estamos entre torres, pero bueno, es el progreso. Lo que más me gusta es caminar por la avenida Cabildo, visitar los lugares donde me reunía y me sigo reuniendo con gente del tango. Núñez conserva todavía ese aspecto de pueblo. La limpieza deja bastante que desear y la iluminación está buena. No me gustan que circulen en bicicletas por la vereda, estoy en contra de los monopatines eléctricos y las motos son las dueñas de las veredas. Deseo que exista más respeto al peatón, a las personas mayores, volver a la década del 60 cuando solíamos sentarnos en la vereda a tomar mate mientras nuestros hijos jugaban (hoy la inseguridad lo impide)”.

Quique: “Vivo en Núñez hace más de 20 años. Lo elegí porque es muy lindo para vivir y la zona residencial se destaca por sus casas, sus calles, los árboles y todo el entorno. Disfruto de la plaza Félix Lima ubicada en la calle Ramallo y adyacencias. Veo, como en toda la ciudad, que los contenedores tienen más basura a su alrededor que adentro y además están muy deteriorados. Sin negar la evolución, el hecho de que se construyan edificios de una altura que no sea lógica, deteriora todo a su alrededor y le va quitando la esencia que lo caracteriza al barrio. Sobre la Av. Cabildo han construido 3 edificios sin cocheras, me parece un disparate”.

Beatriz Di Paola: En el 2017, con motivo de celebrarse un nuevo aniversario del barrio, recordaba lo siguiente: “Mis padres llegaron al barrio de Belgrano en el año 1942, por lo que desde mi infancia vengo transitando sus calles. ¡Tantos recuerdos de ese ayer que han permitido este Belgrano de hoy! Casas bajas, muchas con jardines, calles empedradas pobladas de árboles frondosos, y aromas de flores. Los chicos jugábamos en las veredas sin peligro. Los tranvías, más tarde el trolebús, la garita redonda y blanca del policía dirigiendo el tránsito. El mercado de Juramento que funcionaba a cielo abierto en la calle con sus puestos de tolditos de lona blanca, el carrito a caballo del lechero que recorría las calles parando en las casas para bajar, los grandes tachos de los que servían con un jarro la leche en las ollas. Luego aparecieron las botellas de vidrio grueso verde que dejaban en los umbrales en cantidad, de acuerdo al pedido de la vez anterior, retirando las botellas vacías que la gente devolvía, los almacenes del barrio donde se anotaba la compra y la deuda en una libreta de tapas de hule negro. En medio de esta nube de recuerdos alcanzo a ver los carros grises de la basura tirados por un par de percherones blancos con el típico ruido de sus herraduras sobre el adoquinado, los vecinos en los mismos tachos de metal donde tiraban los residuos en las casas envueltos en diarios, los dejaban con sus tapas en la vereda aguardando el paso de estos servidores públicos, como cuando pasaban los grandes coches fúnebres y sus conductores vistiendo de un negro rabioso con grandes galeras de copa y guantes negros”.

Recuerdo de vecinos participativos

Elida Bevacqua: Falleció en el año 2010. Fernando Boffi Lissin, la recuerda así: “La conocí apenas inicie mi actividad como Director de Desarrollo Sociocultural, en 1999 ella ya estaba participando activamente en el CGP 13 en la Comisión de Prevención del Delito e integraba la Asociación Núñez Rivadavia. Ya en ese momento no era una vecina común de aquellas que vienen por un arreglo de vereda o una poda de árboles. La primera movida barrial que organizamos juntos fue “el barrio que queremos” una jornada de trabajo un Sábado en las Escuelas Raggio realizando un diagnóstico participativo con los vecinos del entorno de la estación Rivadavia. De ahí en más múltiples y variadas fueron las actividades en que tuvo una participación activa en la Comuna, El Consejo Consultivo, el Programa Buenos Aires y el Río, el Plan Urbano, el Presupuesto Participativo y cuando se achicó el espacio en el CGPC, lo amplio juntándose con vecinos de otras comunas empujando la ley de Comunas y trabajando en la legislatura en la Comisión Bipartita integrada por legisladores y vecinos. Fue una militante pero no de un partido político en particular sino de toda la Comuna, el tiempo que invirtió en cafés, llamadas telefónicas y reuniones muchas veces hasta altas horas de la noche fue una inversión personal, un apuesta a la comunidad en su conjunto que en los años que estoy en el CGPC pocas veces he visto. Muy alejada de intereses personales, sectoriales y oportunistas su compromiso cotidiano estaba ligado a la formulación y gestión de proyectos de mejora barrial y comunal que apuntaban no solo al corto sino también al mediano plazo. Por su capacidad de pensamiento siempre estaba un paso mas adelante que la gestión, en este último tiempo, a pesar de que la salud no la acompañaba, integraba la comisión de descentralización del Consejo Consultivo Honorario que ella misma había propuesto entendiendo que la participación vecinal no puede remitirse solo a la resolución de problemas del barrio, sino que por el contrario es un proceso de gestión conjunta entre funcionarios, técnicos y los vecinos formulando un plan de desarrollo local. Voy a extrañar sus cotidianos “pinchazos” para que averigüe tal ley o busque tal proyecto o haga tal relevamiento y las llamadas a las horas más variadas preocupada por uno u otro tema referido a la comuna o la gestión municipal”.

Martín Sáenz Valiente: Falleció el 23 de febrero de 2021. Fue Presidente de la ACVBB (Asociación de Vecinos del Bajo Belgrano) e integrante del Consejo Consultivo de la Comuna 13. En el año 2015, la “Asociación Civil Vecinos del Bajo Belgrano” realizó un proyecto denominado “Hombres que construyen valores” que comprendía la intervención de los muros externos del IREP (Instituto de Rehabilitación Psicofísica) ubicado en la manzana comprendida entre las calles Echeverría, Húsares, Juramento y Dragones. En aquella oportunidad, Martín Sáenz Valiente en comunicación con el diario Mi Belgrano dijo: “Creemos que desarrollar un contexto de agradable aspecto visual desalienta la realización de actos (por ejemplo graffitis) que afecten la fisonomía del barrio y cuanto más cuidado sea dicho ámbito, más protegido estará por los usuarios, transeúntes y vecinos. Esta idea se incubó en la Comisión de Asuntos Urbanos del Consejo Consultivo de la Comuna 13 que luego fue aprobada en el Plenario de Comisiones. Habiendo el Gobierno de la Ciudad aportado la tierra fértil que es en este caso la muy buena Ley de Mecenazgo, se obtienen logros como este proyecto y se pueden realizar obras considerables que contribuyen al bien común. Deseosos estamos en nuestra Asociación de mejorar el barrio y brindar a todos los habitantes y visitantes de la ciudad un aporte de inestimable valor cultural en el espacio público. Felicito a los más de 25 artistas dirigidos por la Curadora Marta Diez que han concurrido a la convocatoria para esta empresa”.

Vecinos Famosos

René Houseman: Nació en Santiago del Estero y a los 2 años se mudó con su familia a una villa en el Bajo Belgrano, la que estaba detrás de la cancha de Excursionistas y terminaba en Figueroa Alcorta, rodeando el Campo de Golf. Sus primeros partidos, los jugó en los viejos potreros del Bajo Belgrano que estaban ubicados en forma paralela a la calle La Pampa. Era hincha de Excursionistas y en 1968 llegó al club, pero en 1969 se fue porque no era tenido en cuenta (su hermano Carlos era la gran figura de aquel equipo). Entonces, debutó profesionalmente en el rival del barrio, Defensores de Belgrano, donde fue figura. Salió campeón en todos los equipos en los que jugó (Defensores, Huracán, Independiente, Colo Colo y River) y levantó la copa del mundo en 1978, en su propio barrio. Cuando se retiró a los 31 años, cumplió su sueño de jugar 26 minutos con la camiseta de su querido Excursionistas. Cuando cobró su primer dinero importante, construyó un hermoso chalet en el Bajo Belgrano, pero en marzo de 1978, se llevó adelante la erradicación de la villa, para que los turistas europeos que venían al mundial, no vieran la miseria cerca del estadio Monumental. Las topadoras se llevaron la casa de Houseman. Diego, hijo de René, en una entrevista que le realizó Mi Belgrano, contó: “Mi papá tenía un amor muy grande por Excursionistas y por el barrio. Desde que se fue de la villa, vivió toda su vida en Belgrano. Primero en Monroe al 800 y después nos mudamos a Echeverría y Libertador. Iba a los bares de la zona, a la heladería, al kiosco de la esquina. Tenía sus paradas fijas. En tres, cuatro cuadras, pasaba su vida. Iba mucho a Excursio, era su casa, ahí estaban sus amigos. El barrio para él era sagrado. Lo invitaban de todos lados, a los mejores hoteles, pero sólo iba unos días porque quería volver rápido. No lo podían hacer salir de su barrio. Belgrano cambió mucho con los años y René decía que lo único que no había cambiado era Excursio y él”.

Héctor Polino: Falleció el 18 de septiembre de 2022, a los 89 años. Fue un ilustre vecino del barrio de Belgrano. Vivía junto a su señora (Ana Raquel Barrios), hace más de 35 años, a pocas cuadras de Cabildo y Juramento. Polino dedicaba gran parte de su vida a bregar y defender los derechos del usuario y el consumidor. Cómo titular de “Consumidores Libres”, era la voz de los vecinos y ciudadanos a la hora de reclamar, plantear e investigar en post del cuidado del bolsillo y de las buenas prestaciones de los servicios. Hace unos años, Mi Belgrano le preguntó al doctor Polino: ¿Qué significa el barrio del Belgrano en su vida?, y él respondió: “Es una parte importante de mi vida. Me ha dado muchísimas satisfacciones. Hay una gran calidad humana en el barrio, gente trabajadora. Me estimula a continuar viviendo aquí”.

Graciela Fernández Meijide: Cumplió 92 años el pasado 27 de febrero de 2021. Vive en Belgrano, hace más de 40 años. En noviembre del año 2016 nos contaba: “Siempre se dijo con ironía que Belgrano era una república, pero hoy en día, y aunque se lo siga diciendo en broma, terminó convirtiéndose en un barrio que tiene prácticamente todo. Ahora quedan muy pocas casa bajas, pero no se puede dejar de festejar la modernidad, la construcción de los grandes edificios suponen vitalidad, gente que trabaja, es un avance y no un retroceso. Antes de vivir acá, venía a comer a un restaurante de comida oriental que estaba en la esquina de Mendoza y Arribeños, era la única casa del estilo, después no había nada más. Es impresionante cómo creció el Barrio Chino”.

Pedro Aznar: Vive en el barrio desde 1986 por lo que lo conoce a la perfección. En una charla con Mi Belgrano comentó: “Belgrano tiene un patrimonio arquitectónico único, que necesita ser preservado. Ojalá se pudiera hacer algo al respecto. Me encantan sus arboledas, sus casas añosas”.

Arturo Puig: Creció muy cerca de Av. Del Libertador y La Pampa. La zona estaba llena de caballerizas y Arturo veía pasar a los caballos de carrera. Por las tardes jugaba a la pelota paleta y al tenis con sus amigos en el Club Harrods Gath & Chaves. Solía ir con su madre a ver películas continuadas en el cine General Paz y en el Savoy. Cuando alguna vez le consultaron a Puig sobre el bajo Belgrano dijo: “Los sonidos del barrio cambiaron mucho, pero aquellos del pasado nunca se olvidan y representan todo el afecto y el cariño”.

Norma Aleandro: La famosa actriz, es otra de las personalidades que vive en el Bajo Belgrano. En una charla con Mi Belgrano contó: “Amo el silencio que hay, los árboles, las casas con jardín, es hermoso salir a caminar. Por más que se hayan construido varias torres, el barrio sigue manteniendo la estructura de casas bajas, y eso lo hace más lindo”.

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