Pinamar sustentable

Hasta hace menos de diez años Pinamar era otra. Había 46 balnearios de hormigón en los 22 kilómetros de costa del partido. Algunos superaban los 1.500 metros cuadrados. Tenían piletas, canchas de pádel, galerías comerciales y estacionamientos subterráneos. Si bien suena bien, su existencia era totalmente nociva para el medio ambiente. 

El plan de reconversión del frente marítimo se inició en el 2016 con el objetivo de recuperar el médano costero. Esto es fundamental porque funciona como filtro natural del acuífero de agua dulce del que depende toda la ciudad. Gracias a esa reconversión, si buscás pasajes a Pinamar hoy, te encontrás con una costa mucho más sustentable. Las nuevas estructuras son desmontables, de madera, elevadas sobre pilotes a un metro y medio de la arena. No superan los 325 metros cuadrados, y no interfieren con el tránsito natural de los granos de arena, algo que es determinante para que la playa no desaparezca.

En los últimos años, se recuperaron 110 mil metros cuadrados de playa pública. Donde antes había 200 metros lineales de costa libre, hoy hay 1.300. Para lograrlo, usaron una técnica llamada enquinchado. Se instalan captadores pasivos de arena  en ángulos y alturas calculadas para acumularla. Así, se lograron más de 10 mil metros lineales desde 2016. 

En paralelo, se replantó vegetación nativa sobre el primer cordón de dunas. Pinamar fue pionera en la zona con intervenciones de repique directo y siembra de especies psamófilas. Esas plantas son claves porque están adaptadas al viento, la salinidad y la escasez de agua.

Pero la reconversión costera es solo una parte de la actividad sustentable de la ciudad. La cooperativa Reciclando Conciencia lleva más de una década cambiando la lógica de los residuos en el partido. Nació en 2010 y hoy tiene 44 socios que procesan alrededor de cinco toneladas diarias de material reciclable. Fabrican tablas de madera plástica, eco bloques de telgopor compactado y adoquines de polietileno. La red de puntos de reciclaje suma unas 220 islas repartidas entre Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló, y en 2025 lanzaron Scrapy, una app para que vecinos y comercios soliciten el retiro de reciclables desde el celular.

En abril de 2025 se inauguró la Eco-Área Médanos de Valeria del Mar, un espacio protegido de 40 mil metros cuadrados que incluye dunas costeras, bajos interdunales y lagunas pluviales. Tiene biosenderos, un mirador sobre las dunas y esculturas hechas con materiales recuperados. Es un tramo de costa donde conviven especies en extinción como el tuco-tuco y la lagartija de las dunas, además de carpinchos, zorros grises y, mar adentro, el delfín franciscana, otra especie amenazada. 

También está Pinamar Foresta 365, el programa municipal de reforestación con especies nativas. Ya lleva entregados cerca de 8 mil árboles, de especies como fresnos, acacias y aguaribayes. Todos criados desde semilla en el Vivero Forestal Municipal y adaptados al suelo arenoso y al clima costero. La ciudad tiene más de seis millones de pinos, pero el monocultivo genera alteraciones en el ecosistema que van desde pérdida de biodiversidad hasta acidificación del suelo. La apuesta de la Secretaría de Paisajismo y Medio Ambiente es incorporar especies autóctonas sin eliminar los pinos.

Pinamar prohibió bolsas, sorbetes y vasos plásticos en sus playas, se sumó al Programa Mares Limpios de Naciones Unidas y declaró toda su costa como Playa Libre de Humo. Son todas medidas que demuestran el interés de la ciudad para garantizar el cuidado del medio ambiente.