Un buzón rojo asoma en la esquina

Caminando por el barrio, un buzón rojo asoma en la esquina. Un extraño elemento que muchos ni siquiera saben para que se usaba o por qué está allí. No conocen las historias en papel que se han depositado ahí cuando no existía ni el WhatsApp ni el Email. Era el lugar dónde se dejaba una carta para que llegara a algún familiar lejano, o tal vez a un amor de algún otro pueblo o ciudad.

En la esquina de Zapiola y Juramento, en Belgrano R, había uno que estaba un poco deteriorado. Publicamos su foto en nuestra cuenta de Instagram (@mibelgrano) y algunos vecinos comentaron:

  • “Mi tía Celia vivía enfrente y la acompañaba a tirar sus cartas en ese buzón. ¡Una reliquia! Todos deberíamos cuidar los buzones, quedan muy pocos”.
  • “El año pasado lo habían restaurado, pero no hay metal que aguante la falta de conciencia del que deja hacer pis a sus perros en cualquier lado”.
  • “Es parte de nuestro pasado, una postal para el alma”.
  • “Es un testimonio de la historia urbana, hay que mantenerlo”.
  • “Está con basura, escrito, con propaganda pegada”.

El 28 de agosto, una vecina nos envió unas fotos junto con la siguiente consulta: ¿Saben si sacaron definitivamente el buzón de Juramento y Zapiola o lo irán a restaurar? Desde la Comuna 13 informaron que la Dirección General de Talleres y Competencias Comunales está restaurando y volviendo a recolocar los buzones de las distintas esquinas de la comuna y de la ciudad.

Historia del buzón

El director de Correos, Gervasio Antonio de Posadas, en 1853 dispuso la instalación en los despachos de medicamentos y en los comercios de ramos generales, de unos cajones de madera, para depositar allí las cartas. En 1858, aparecieron los primeros buzones en las calles que contaban con un mecanismo de seguridad, por el que cuando se abría el buzón, se cerraba la bolsa, que llegaba así a la sucursal.

En 1930 se utilizaba el buzón alemán, en el que se colocaba una moneda y salía una estampilla. Luego comenzaron a fabricarse los buzones en hierro forjado que se los pintaba de color rojo. En 1979, el gobierno militar cambió el rojo por azul pero con la democracia volvieron a su color original. En un momento fueron pintados de amarillo y negro, pero volvieron a ser rojos debido a un juicio que los taxistas le ganaron al correo. La ciudad de Buenos Aires llegó a tener más de 1000 buzones.

Recomendaciones para los lectores de la nota: “Un buzón rojo asoma en la esquina”