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Inundaciones en Belgrano



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11 de Agosto de 2013

Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo distinto

Me contaron que bajo el asfalto de las calles de Buenos Aires, existe un mundo de silenciosos arroyos. Por estos pagos tenemos al Vega, el Medrano y el White.

Antonio Elio Brailovsky, escritor y economista especializado en historia ambiental sostiene que: “Buenos Aires creció con una actitud de negación de la naturaleza, como si la ciudad fuera una cosa distinta que el campo”. “La decisión de entubar los arroyos es coherente con la idea de usarlos como cloacas. Se me ocurre que siempre imaginamos a la Ciudad plana como una mesa, sin relieves, y sin embargo tiene puntos altos y bajos, cuencas que desaguaban en los antiguos arroyos y bajos que siempre se inundaron. La topografía porteña se borró de nuestra memoria, así como también lo hicieron sus arroyos (hoy entubados) y sus zonas inundables”. “El comportamiento de un arroyo entubado es peor que a cielo abierto, porque libre, el curso de agua no tiene obstáculos y entubado sí”, asegura Brailovsky, y agrega que al entubarse desaparece de la vista su zona de desborde natural. “Se hizo para esconder las zonas de riesgo y generar valorización inmobiliaria”.

Marcelo Arostegui, docente y miembro del departamento de hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sostiene: “Cómo decía un profesor mío: los españoles tuvieron una gran capacidad en la conquista pero sabían poco de problemas hídricos”. “Estamos parados sobre una red de arroyos que convergen en el Río de la Plata. Es una zona difícil para poder levantar una ciudad, el agua está muy presente”.

El Arroyo Medrano

La cuenca del arroyo Medrano se encuentra ubicada en el extremo Norte de la ciudad, totalizando un área de 5.567 h, de las cuales 1.998 h se encuentran en capital y las restantes 3.569 h en la provincia de Buenos Aires.
El arroyo Medrano fue entubado en 1938. Nace en Villa Maipú, San Martín, y corre en la Capital Federal por debajo del Parque Presidente Sarmiento y de la avenida Ruiz Huidobro hasta Melián. Luego, pasa por el Parque Saavedra, sigue por García del Río y Comodoro Rivadavia hasta desembocar en el Río de la Plata después de cruzar Cantilo.

En Julio, un grupo de vecinos, bajaron a inspeccionar el arroyo Medrano con funcionarios del gobierno de la ciudad. En el grupo de Facebook denominado “Vecinos Inundados Asamblea Saavedra”, el vecino Mario Damonte cuenta: “El 08 de Julio hicimos una excursión muy concurrida; cuando llegamos la gente de espacios públicos, de la empresa Automat y del club Cuba, ya nos estaban esperando. Pudimos bajar al arroyo en 3 botes con sus respectivos timoneles que puso el club. Por las condiciones del río el recorrido no fue un simple paseo; llegamos aproximadamente hasta Av. Cabildo y en todo ese trayecto en el curso del arroyo no nos encontramos con obstrucciones importantes en el ducto principal. Si hay un conducto secundario importante completamente obstruido y que posiblemente esté a la altura de la Av. Libertador”. “Tanto funcionarios como la gente de Automat reconocieron que esta inspección hay que hacerla regularmente y tomarán las medidas correspondientes en los casos observados. Al terminar el recorrido nos reunimos con funcionarios y Automat para coordinar los siguientes pasos y allí nos informaron que se están reuniendo con un grupo importante de Ingenieros hidráulicos de la UBA y UTN para asesorarse sobre como encarar un plan de trabajo y que corresponde hacer”. “También tenemos la novedad que Automat con espacios públicos ya están trabajando en la construcción de un secundario nuevo en García del Río y Conde y nuevos sumideros (en reemplazo del que está obstruido)”.

Otros vecinos comentaron luego de la inspección, que el entubamiento del arroyo estaba con un nivel de agua que ocupaba dos tercios del conducto cuando la altura del río era de un metro, y con sólo un tercio del conducto libre difícilmente puedan desagotar en un día de lluvia el agua proveniente de la red pluvial.

Mariano Bentureira, presidente de la Comisión Vecinal de Saavedra y Núñez, junto a un equipo del noticiero Telenueve, navegó parte de la cuenca del Medrano. En esa recorrida comprobó que “hay tapones de basura que impiden que el agua del arroyo desagote en el Río de La Plata. El entubamiento está tapado y la basura sedimentada. El conducto a cielo abierto, tiene dos metros de sedimento”, explicó.

El Arroyo Vega

El nombre se debe a un antiguo poblador de su ribera. El recorrido del Vega parte de La Paternal, corta en diagonal desde Chorroarín y Donato Alvarez, continúa por esta calle hasta Holmberg, de allí a Juramento y por esta a Estomba. Al llegar a Mendoza tuerce ligeramente hacia la calle Superí; retoma su cauce por la calle Juramento hasta Conde. Diagonalmente llega hasta Freire y Echeverría; de ahí a Zapiola y Blanco Encalada donde dobla hacia Húsares y Monroe, debajo de la cual llega al Río de la Plata, al norte de Ciudad Universitaria.

Antiguamente sus desbordes lo hacían peligroso. Sus crecientes arrastraban animales y carros, destruyendo las viviendas.

Los avances del río por un lado, y las aguas que bajaban atravesando las calles de Belgrano como un verdadero río, convertían a Belgrano en un lugar intransitable e insalubre.

Las inundaciones y el desborde del arroyo Vega, fueron una constante preocupación. En 1869 la Corporación Municipal determinó que había que abrir una zanja que permitiera la salida de las aguas estancadas cuando el arroyo bajaba. En 1884, el Congreso dispuso que el Poder Ejecutivo practicase estudios de nivelación y desagues de las zonas inundadas, entre las que se contaba Belgrano. No obstante los problemas del Vega no fueron resueltos.

El Vega no sólo era un peligro durante las inundaciones, también lo era pos sus pésimas condiciones de salubridad.

En 1908 un vecino de Belgrano, el Ingeniero Francisco Beltrame estudió y proyectó un sistema de colectores, por los que desaparecería todo el agua de las calles de Belgrano. El proyecto no prosperó y así fue que en los primeros días de mayo de 1911 se unieron una terrible sudestada y una lluvia intensa provocando que Belgrano se inunde. En 1934 comenzó la obra de entubado del arroyo Vega.

El arroyo White

El Arroyo White recoge las aguas de origen pluvial de sus afluentes que corren en forma subterránea por las calles Manuela Pedraza del lado Norte y Guayra por el lado Sur del Barrio de Núñez, uniéndose ambos en la intersección de la calle Campo Salles y Av. del Libertador. A partir de aquí las aguas escurren hasta el Río de la Plata por el emisario principal del arroyo atravesando los predios del Tiro Federal , el CENARD y el Club CUBA hasta la estación de Bombeo.

La obra, finalizada, consiste en la instalación de una estación de bombeo con una capacidad para bombear 16 m3 por segundo, ubicada en la desembocadura en el Río de la Plata, a fin de asegurar el funcionamiento de la red ante eventos de sobre elevación del nivel de las aguas del río (por sudestadas o mareas).

Alguna de las causas que provocan las inundaciones

- La desaparición gradual y constante de espacios verdes que contribuían a la absorción natural del agua pluvial y el aumento de las superficies impermeables (grandes playas de estacionamiento, shoppings, edificación con reducción del pulmón de manzana absorbente, las “puestas en valor de plazas” con obras de cemento, etc.). Esto hace que el agua pluvial a escurrir por superficie y conductos haya aumentado.

- El reemplazo del empedrado de las calzadas por asfalto y las cunetas de adoquines por cemento alisado. Esto motiva un aumento de la velocidad de escurrimiento del agua y en consecuencia la onda de caudal llega en menos tiempo a los lugares críticos y en consecuencia aumenta el valor de su pico máximo. Esto se puede observar en que rápidamente las calles rebalsan de agua.

El Plan Director Hidráulico de la Ciudad de Buenos Aires, sancionado por la Legislatura en 1998, establecía una serie de obras a realizar para terminar con los efectos de las lluvias fuertes. En la medida en que los arroyos rebasan, se hacen canales aliviadores. Sería el equivalente a ampliar el curso de agua, sólo que como están entubados se hace un caño paralelo. Si se hubiera cumplido con el Plan Director Hidráulico, los efectos de la tormenta habrían sido mucho menores.

Para el Vega, el Plan determina, la necesidad de “incrementar la capacidad del emisario actual mediante un túnel aliviador con cerca de 8,40 km de longitud”.

En segundo lugar, “permitir un control de la descarga del nuevo túnel aliviador mediante la construcción de una cámara cilíndrica vertical de descarga en el Río de la Plata”.

Para el Medrano, proyectaba incrementar la capacidad del emisario principal mediante un túnel aliviador de cerca de 5,18 km de longitud, incluyendo la construcción de una obra de cabecera que derivará caudales del emisario existente. Y luego permitir un control de la descarga del nuevo túnel aliviador y su mantenimiento y limpieza, mediante la construcción de una cámara cilíndrica vertical de descarga en el Río de La Plata, dotada de compuertas, y de una estación de bombeo ubicada en el punto más bajo del túnel.

Según Brailovsky, “Ninguna obra soluciona el problema de las inundaciones definitivamente”, “En Mar del Plata hay señalización en las zonas inundables, en Chile se educa para los terremotos, aquí deberíamos tener estrategias para bajar los riesgos al mínimo”.

Según Arostegui, “Lamentablemente no existe una obra económicamente viable para poder evitar en un cien por ciento una inundación. Esto no quita que hay que hacer obras para estar más preparados”. “Una de las maneras de empezar a buscar soluciones es comenzando a entender el fenómeno”. “Así como la gente que vive en Miami sabe que está en una zona de riesgo de huracanes y los residentes de San Francisco saben que están en un sector de riesgo de terremotos, los porteños tenemos que asumir que estamos en una zona de riesgo hídrico”. El ingeniero expresa que el problema debe atacarse desde dos frentes. “Uno tiene que ver con lo estructural, realizar las obras de ingeniería que sean necesarias y el otro, pasa por contar con leyes y reglamentaciones que alerten y prohiban ciertas construcciones cuando se quieren hacer en zonas de riesgo hídrico”. “Por ejemplo si se quiere construir un edificio a metros del emisario de un arroyo, debe prohibirse que se haga con cochera subterránea. Es una manera de cuidar a todos”.

El arquitecto Juan Manuel Borthagaray, director del Instituto Superior de Urbanismo de la UBA, considera que no es posible una solución total al problema, y que sólo se pueden tomar medidas paliativas. “Cuando alguien promete acabar con las inundaciones se sabe que miente. Los arroyos pueden haber sido entubados, pero como están en pendiente, el agua fluye hacia los antiguos cauces cuando llueve más de 50 milímetros”. “No hay sistema de desagüe en el mundo que pueda evacuar eso, mucho más con la basura tapando las alcantarillas. Los canales aliviadores pueden mitigar el problema, pero no solucionarlo”.

Según el arquitecto Enrique García Espil, ex Secretario de Planeamiento Urbano de la Ciudad de Buenos Aires durante el Gobierno de Fernando De la Rúa, hay tres acciones totalmente distintas para desarrollar:

El mantenimiento, que supone conservar limpias las redes de desagüe y los sumideros; las obras inmediatas, como los canales aliviadores y las estaciones de bombeos; y la planificación, que supone pensar en cómo generar superficies absorbentes, mantener pasos abiertos, y evaluar dónde se construye.

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