03 de Diciembre de 2016

Pasado y presente

Por Selva Ferrari

En sus orígenes, la zona formaba parte del Pago de los Montes Grandes o de la Costa, tierras muy propicias para la ganadería que se extendían desde Retiro hasta San Isidro y San Fernando. Estas eran atravesadas por el Camino Real del Norte o del Alto (actual Avenida Cabildo), ruta obligada hacia las provincias del norte y necesaria para el traslado de materiales utilizados en la construcción desde La Calera.

Su núcleo histórico era la zona aledaña a las Barrancas de Belgrano en la margen derecha del arroyo Vega, que hoy corre entubado bajo la calle Blanco Encalada.

Las plazas de las Barrancas de Belgrano fueron diseñadas por Carlos Thays e inauguradas en 1892 como paseo público. Sus terrenos formaban parte de la quinta de Valentín Alsina y en su entorno se ubicaban varias construcciones de valor, por lo que se la declaró Área de Protección Histórica.



La glorieta fue construida en 1910 para celebrar el centenario del 25 de mayo, tenía piso de madera y lleva el nombre de Antonio Malvagni, uno de los creadores de la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires.

Varios historiadores coinciden en destacar que el barrio de Belgrano no está delimitado por la calle Zabala sino por la Avenida Olleros desde su intersección con la Avenida Valentín Alsina y hasta la Avenida Cabildo dado que hasta allí llegaba la quinta del escritor José Hernández.
En la actualidad, el barrio de Belgrano es uno de los más residenciales y pintorescos, posee gran cantidad de casonas señoriales, la mayoría típicas de fines del siglo XIX. En contraste con estas construcciones se han edificado modernos y sofisticados edificios.

Limita con los barrios de Palermo al sudeste, Colegiales al sur, Villa Ortúzar al sudoeste, Villa Urquiza al oeste, Coghlan al noroeste, Núñez al norte, el Río de la Plata al noreste y al este. Cuenta con una superficie aproximada de 8,02 km² y una población de 231.331 habitantes según el censo de 2010. La densidad demográfica es de 15.844,6 habitantes/km².

Me surge una reflexión final. Así como ya no se inunda como antes nuestro querido barrio, algo que llevó mucho tiempo poder concretar, confío en que el proyecto del Metrobús de la Av. Cabildo cumpla su objetivo en un corto plazo y que los vecinos nos veamos beneficiados con sus resultados a pesar de todos los inconvenientes que padecemos hoy debido a las obras.