El día de la música y el barrio de Belgrano

El 22 de Noviembre es el día de la Música, fecha que corresponde al nacimiento en el año 1594 de Santa Cecilia quién fue nombrada patrona de la música por el Papa Gregorio XIII, por haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos.

Los músicos de Belgrano

En Victorino de la Plaza y Barilari a pasos del Monumental, está la “Esquina Soda Stereo”. Allí, una placa identifica la casa donde nació la banda integrada por Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio en el año 1982. Una de las habitaciones de la propiedad, donde vivía la familia Alberti, funcionó como sala de ensayo en los inicios de la banda. Además Gustavo Cerati vivió en un edificio ubicado en Av. Figueroa Alcorta y Basabilvaso entre 1989 y 1997.

En los últimos años de la década del ‘60 nació Almendra en el bajo Belgrano, todos sus integrantes vivían por la zona, el flaco Spinetta en Arribeños entre Congreso y Quesada, Edelmiro Molinari en Arribeños y Pedraza, Rodolfo García en Arribeños y Monroe y Emilio del Guercio en Montañeses y Echeverría. La casa familiar de los Spinetta, era parte de un típico PH barrial con pasillo y varias viviendas, pero ésta era la primera, y daba a la calle. Cuando Luis y sus compañeros tocaban allí, el tifón se escuchaba en toda la cuadra. No había timbre, los vecinos se limitaban a golpear la puerta con los puños, sin resultado: adentro, nadie se enteraba de nada.

Pedro Aznar vive en Belgrano desde 1986: “Lo elegí por sus arboledas, sus casas añosas, y esa sensación de barrio que es un mundo independiente de la ciudad. Habiendo nacido en Liniers, de casas bajas y siestas silenciosas, barrio que está tan lejos como se puede estar del centro, siempre le tuve un cierto recelo a esa locura de la urbe. Belgrano todavía tenía, treinta años atrás, esa impronta de lugar convenientemente distante, y con vida propia. Me gusta ese túnel verde que hacen las copas de los árboles en las calles Arcos, 11 de Septiembre y O’Higgins. Solía caminar con frecuencia para ver las casonas que todavía conservaban sus parques; la mayoría, hoy, lamentablemente se han perdido”.

Miguel Cantilo y Jorge Durietz, más conocidos como Pedro y Pablo, en su momento de mayor éxito con “la marcha de la bronca”, con el dinero ganado compraron instrumentos, una camioneta para hacer giras, y alquilaron para vivir una casona en Conesa 2563, donde armaron una gran sala de ensayo. Luego se sumaron al lugar, los músicos de una banda que se llamaba “La Cofradía De La Flor Solar”. La música muy fuerte, generó algunos conflictos con los vecinos. En 1972, en esa casona se gestó el disco titulado “Conesa”, que entre sus temas incluía aquél que decía: “Catalina tenía la rutina, del eterno crepúsculo en la piel…”. La casona la tiraron abajo e hicieron un edificio.

La música de Belgrano

Hay algunos temas musicales que están íntimamente relacionados con el barrio de Belgrano

Caserón de tejas (Vals escrito por Cátulo Castillo en 1941)

Barrio de Belgrano, caserón de tejas, te acordás, hermana de las tibias noches sobre la vereda. Cuando un tren cercano, nos dejaba viejas, raras añoranzas, bajo la templanza suave del rosal. Todo fue tan simple, claro como el cielo, bueno como el cuento que en las dulces siestas nos contó el abuelo. Cuando en el pianito, de la sala oscura, sangraba la pura ternura de un vals. Revivió, revivió, en las voces dormidas del piano, y al conjuro sutil de tu mano, el faldón del abuelo vendrá. Llámalo, llámalo, viviremos el cuento lejano, que en aquel caserón de Belgrano, venciendo al arcano nos llama mamá. Barrio de Belgrano, caserón de tejas, donde está el aljibe, donde están tus patios, donde están tus rejas. Volverás al piano, mi hermanita vieja y en las melodías vivirán los días claros del hogar. Tu sonrisa, hermana, cobijó mi duelo, y como en el cuento que en las dulces siestas nos contó el abuelo, tornará el pianito de la sala oscura a sangrar la pura ternura del vals.

Bajo Belgrano (Tango escrito por Francisco García Jiménez en 1926)

Bajo Belgrano, cómo es de sana tu brisa pampa de juventud, que trae silbido, canción y risa desde los patios de los studs. Cuánta esperanza la que en voz vive, la del peoncito que le habla al crack: “Sacame ‘e pobre, pingo querido, ¡no te me manques pa’l Nacional!…”. Calle Blandengues donde se asoma la morochita linda y gentil, que pone envueltas con su mirada sus simpatías sobre un mandil. En la alborada de los aprontes, al trote corto del vareador, se cruza el ansia de la fortuna con la sonrisa del buen amor. La tibia noche de primavera, turban las violas en “El Lucero”, se hizo la fija del parejero y están de asado, baile y cantor. Y mientras pierde la vida un tango que el ronco fueye lento rezonga, se alza la cifra de una milonga con el elogio del cuidador. Bajo Belgrano cada semana, el grito tuyo que viene al centro: “Programa y montas para mañana”. Las ilusiones prendiendo va. Y en el delirio de los domingos tenés reunidos, frente a la cancha gritando el nombre de tus cien pingos los veinte barrios de la ciudad.

Fantasma de Belgrano (Alejandro Dolina)

Era un fantasma que rodaba por Belgrano por esas calles de contramano y que paseaba sus cadenas de glicina cruzando un Virrey en cada esquina. Tocaba tangos con las ramas de Zabala, bailaba valses en las barrancas y se rodaba las neblinas del otoño para ponerlas de alfombra en su bulín. Se filtra por las paredes, hace temblar las persianas y apaga los faroles de Loreto cuando ve que una pareja va hacia el bajo y bajo un árbol hace un alto. Conoce todos los vientos de Congreso hasta Lacroze, y en la vieja estación arrastra sus cadenas y un dolor.

Canción de Bajo Belgrano (Spinetta)

La mañana lanza llamas desde su herdia, débilmente caleidoscopio de ciudad y vos tan sólo, tu ropa está vacía tan lejos del hogar estás que todo sueño duele más y ya no hay forma de recomenzar. Los gorriones se suben a todo armiño luminoso tango de caras organillero distintosentado en la avenida y ya nadie te escucha nunca. Desolado el hombre perdido entre camionetas quemadas en aserrín habrán marcado su mirada como a una huella y esta siempre se diluye como ojos, barro, cielos, todo. Bajo Belgrano, amor ascendente es ella quien te busca donde vos no estás y es que toda tu canción persistirá siempre, siempre, y hasta en el turbio río. Horizonte litera de casas perpetuo remolido y medida distante y vos estás tan sólo loco, iridicente tu ropa está vacía  y ya nadie te escucha nunca. Todos dicen que quizá el amor vuelva un día si es que este muro se logra derribar.

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