El nuevo Código Urbanístico y de Edificación

A pesar de la oposición de muchos vecinos quienes acusaron a los Legisladores de favorecer un negocio inmobiliario en lugar de mejorar las condiciones habitacionales de los porteños, el pasado 06 de diciembre aprobaron en la Legislatura porteña el nuevo Código Urbanístico y el Código de Edificación. Al oficialismo le alcanzó con sus votos para conseguir la aprobación.

El nuevo Código Urbanístico modifica el CPU (Código de Planeamiento Urbano) que estaba vigente en la ciudad de Buenos Aires desde el año 1977 y tuvo cambios sustanciales en 1989, en el 2000, y dos actualizaciones en el 2007 y 2013.  Mientra que el Código de Edificación regía desde el año 1943.

Los que apoyaron esta iniciativa, sostienen que el nuevo Código Urbanístico mira al espacio privado desde el espacio público, cambiando el eje de desarrollo de la Ciudad y creen que el nuevo código respeta y dota de sustentabilidad a las áreas de Protección Histórica.

Con el nuevo Código el 70% de la Ciudad de Buenos Aires tendrá menos de cinco pisos. Se eliminan los criterios cuantitativos presentes en el CPU (FOT, FOS y la tangente) para respetar la constructividad de cada una de las parcelas. Esos criterios hacían que el CPU sea “interpretativo”, permitiendo la construcción de edificios elevados.

El Código de Edificación  tiene como objetivo actualizar los procedimientos de construcción para lograr un producto de mayor calidad y menor costo que facilite el acceso a la vivienda. Se busca reducir también la cantidad de obras paralizadas acelerando los tiempos de resolución de trámites de las futuras construcciones, que además serán más sustentables.

La nueva normativa establece:

– Pautas en materia de estética urbana, considerando la preservación patrimonial.

– Nuevas condiciones para la distribución de la superficie de las viviendas, con las mismas prestaciones en términos de habitabilidad, ventilación e iluminación, teniendo como consecuencia la mejora de su funcionalidad y un mayor acceso a la vivienda.

– Nuevos parámetros para garantizar mejoras en la habitabilidad, la accesibilidad y la salubridad, incluyendo políticas de género, actualizando la clasificación de los usos.

– Nuevas prestaciones relativas a la prevención y protección contra incendios, teniendo en consideración los tipos de locales y usos.

– La implementación del diseño sustentable, estableciendo soluciones ambientales y requisitos mínimos que deberán ser respetados, como el control en el uso del agua, el uso eficiente de la energía, y la gestión de residuos en obra, entre otros.

– Respecto de las Estructuras se incorporan nuevos estándares de calidad para el cálculo y seguridad de las construcciones.

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