Cansados de ser víctimas de la inseguridad

Un grupo de vecinos, cansados de sufrir robos, colocaron alarmas vecinales, pagaron la instalación de una garita y se reunieron el miércoles 09 de enero en la esquina de Freire y Av. Congreso, para tratar de encontrar soluciones a este flagelo de la inseguridad. Mientras estaban reunidos, un motochorro le arrebató el celular a una persona.

Confeccionaron un cuadro detallando los hechos delictivos acontecidos en la zona durante el 2018, mencionamos a continuación algunos de ellos. En marzo, en Freire al 2700, ingresaron por la madrugada a una cochera y robaron bicicletas. En abril, en Congreso al 3100, entraron a un domicilio particular pero huyeron sin llevarse nada cuando comenzó a sonar la alarma. En mayo, en Quesada al 3200, una pareja encontró su auto con los cuatro neumáticos tajeados y robaron un supermercado chino ubicado en Av. Crámer entre Quesada e Iberá. En Julio, robaron una peluquería de Av. Congreso al 2900 y un auto que estaba estacionado en Av. Congreso al 3100. En Agosto, a una mujer que estaba esperando el colectivo 41 en Congreso y Zapiola, le robaron el celular. La lista es mucho más extensa, pero no nos alcanzaría una página del diario para incluir todo. Algunos hechos fueron denunciados en la comisaría y en la fiscalía, mientras que otros no fueron denunciados.

El 2019, no empezó con buenos augurios, un vecino que vive en las cercanías de donde se realizó la reunión, relató el hecho traumático que le tocó vivir: “El domingo 6 de enero, día de Reyes, aproximadamente a las 20.45 horas mientras nos encontrábamos cenando con mi esposa, escuchamos unos ruidos provenientes de la planta alta que supusimos que provenían de la casa de al lado y no le dimos importancia. A los dos o tres minutos dos ladrones armados nos sorprendieron sin darnos tiempo a nada y previa amenaza nos metieron dentro del toilette, nos ataron las manos por atrás con cordones de zapatillas y nos taparon las cabezas con toallones. Lo primero que pidieron es el dinero y le indicamos donde estaba guardado. Mientras tanto se escuchaba en la planta superior otro delincuente más revolviendo y dando vuelta toda la casa en busca de objetos de valor. Nunca pudimos verles la cara pero por su manera de hablar se trataba de extranjeros ya que su acento era caribeño o centro americano. Nuestra casa cuenta con alarma y rejas en todas las ventanas. La alarma en ese momento se encontraba desactivada. Habrán sido en total 10 minutos que parecieron una eternidad. Un detalle no menor, mientras estábamos encerrados nunca paramos de rezar juntos y en vos alta. Milagrosamente no nos golpearon. Se robaron todo lo que les servía llevándose las pertenencias en bolsos, mochilas, frazadas y se escaparon por la puerta de entrada. Se comunicaban con handies y quedó claro que los pasaban a buscar por la puerta con algún vehículo. Luego de un rato logramos desatarnos por nuestros propios medios y dimos intervención al 911 que en 5 minutos llegó al lugar. Observamos el desastre que nos habían dejado con todo el interior de placares y cajones dados vuelta en el piso. Entraron forzando una reja corrediza de la tercera planta a la que se treparon por el contrafrente. Es una experiencia muy negativa que deja marcas en nuestro interior y que por el momento no pudimos resolver del todo. Pero tenemos la certeza de que Dios y la Virgen de Lourdes estuvieron al lado nuestro para que nada grave nos pase”.




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