El lector que escribió la nota “El auto en las ciudades” en la edición de Diciembre de 2019 del diario Mi Belgrano, tiene varios errores de concepto muy graves respecto del espacio público.

Si hay un “déficit de lugares para estacionar en la via pública”, el problema es que sobran autos. El espacio público no es “elástico” y no hay una obligación de proveer lugares de estacionamiento gratuito a los dueños de autos. Contenedores, ciclovías y estaciones de Ecobici, como también los decks de restaurantes, no “quitan lugares de estacionamiento”, puesto que los autos no son “dueños de las calles” (aunque así lo crean). Son decisiones de como administrar el espacio público, que es de todos.

Exagera en la cantidad de espacios equivalentes a automóviles que ocupan las distintas infraestructuras (muy típico de quienes necesitan argumentar en contra de la pérdida de espacio dedicado al automóvil), una estación de Ecobici a lo sumo ocupa el lugar de 2 autos. Los “espacios reservados por los vecinos” a los que hace mención, si no hay entrada de vehículos o situaciones de discapacidad son ilegales y pueden ser denunciados al 147.

El “costo de construcción de las cocheras” al no ser absorbido por los dueños de vehículos se traslada al resto de la sociedad teniendo que padecer las calles abarrotadas de autos que no asumen ese costo. Los impuestos que pagan los vehículos compensan en parte el costo de la infraestructura que los mismos requieren para circular (pavimento, semáforos, cartelería) como también los servicios de emergencia que actúan todas las veces que se producen siniestros viales (ambulancias, médicos, bomberos, policía, hospitales, médicos), además de la reposición y reparación de la infraestructura dañada. Los servicios de grúas y VTV no son impuestos. Y los primeros no harían falta si estacionaran correctamente.

Para mí es inconcebible que alguien que (aparentemente) posee licencia para conducir, diga que solamente tiene que mirar en uno de los dos sentidos cuando llega a la esquina. El peatón tiene prioridad de cruce en las esquinas, por eso el automovilista tiene que mirar a ambos lados para poder frenar y dejar cruzar a los peatones que vienen en ambas direcciones, para ello las ochavas tienen que estar todas despejadas para que puedan ser vistos. Por eso es importante mantener despejadas las esquinas y mirar a ambos lados cuando se llega a un cruce de calles. Por razonamientos así, se producen muertes evitables todos los días.

Por último, a quienes promueven el uso de la bicicleta los acusan de querer que todas las personas anden solo en bicicleta, lo cual no es cierto. Lo que si es cierto es que el Estado gasta en infraestructura para autos como si todos anduviéramos en auto, lo cual tampoco es cierto. El mundo se dio cuenta que el auto particular es inviable y nocivo en las ciudades. Por eso toman medidas para restringir (no prohibir) el uso, limitándolo a las situaciones donde realmente hacen falta. Para no llegar al caos que tanto le preocupa a este señor, se tienen que tomar medidas para favorecer modos más sustentables (transporte público, caminar, bicicleta). Ninguna solución a la congestión y caos vehicular contempla seguir metiendo más autos en las ciudades. Está claro que su critica pasa más por intentar mantener el status quo y privilegios que por años se le concedió al auto particular en desmedro del resto de las alternativas de movilidad, aun a costa de degradar el entorno urbano con la contaminación atmosférica, acústica, limitación del uso del espacio público, muertos, heridos y daños a la propiedad.

Nicolás Enolla

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