Una vecina del barrio llamada Mirta nos envió la siguiente inquietud: “Mi hija es paseadora de perros y está pasando una fea situación económica al no permitirle trabajar”.

Desde el Sindicato de Trabajadores Caninos sostienen que si les permitirían realizar su trabajo a los 5000 paseadores que hay en la ciudad de Buenos Aires, habría menos personas en la calle. Además muchos adultos mayores que viven solos, se ven obligados a salir a pasear a su mascota.

El gremio solicitó al Ministerio de Trabajo que contemplen a los paseadores como trabajadores esenciales, ya que pueden colaborar con el aislamiento y además porque trabajarían de acuerdo un protocolo sanitario que establecieron, con cuidados especiales, utilizando guantes y haciendo la desinfección de las correas.

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