En Belgrano se encuentra un refugio de gatos llamado “El Campito Felino”. Un noble lugar que cumple una función muy importante dentro de la Comuna. Allí, con mucho amor y dedicación, un grupo de mujeres cuidan a decenas de gatos. Les dan de comer, los vacunan, los castran y los higienizan. Los mantienen a salvo y saludables dentro del predio, con el objetivo de encontrarles una adopción responsable. Constantemente reciben gatos por parte de familias que no los pueden tener más, o entregan a las crías de su mascota. También rescatan a aquellos que están en una situación vulnerable de abandono o calle. Por cuestiones de seguridad y privacidad, para que no se desborde el complejo con felinos que la gente pueda dejar allí, se preserva la dirección exacta del lugar. “Mi Belgrano” dialogó con Elba, referente del Campito.

¿Hace cuánto estás a cargo del refugio?

– Hace 18 años que vivo en Belgrano. Paseaba a una perrita para el lado en donde está el refugio que en ese momento era un predio en desuso atendido por dos señoras muy mayores que le daban de comer y cuidaban a un grupo de casi 30 gatos. Hacía algunos años que ya desarrollaban esa labor allí. Un día me asomé y me solidaricé con las señoras y me ofrecí para ayudarlas uno o dos días a la semana, así comencé. En un momento una de ellas se cayó, se rompió una pierna y hubo que operarla, por lo que no concurrió más al predio. La otra señora también dejó de ir porque su esposo se enfermó. Cuando me di cuenta estaba sola a cargo de todos los gatos. Me empezó a sobrepasar la situación porque, de ingenua, le decía que sí a cualquier persona que venía a dejarme gatos al refugio. De repente pasé de tener 30 a 60. Me faltaba la comida, muchos gatos no estaban castrados. Entonces decidí armar algo porque de esa manera tan precaria no servía.

¿Cómo acondicionaron el refugio para tener bajo control a los gatos?

– Cuando comencé a ayudar a las dos señoras, ellas me fueron enseñando a como manipular a los gatos más indóciles, a que veterinaria ir, a donde llevarlos para que les den hogares. Cuando las señoras dejaron de asistir, estuve un año sola a cargo y me di cuenta que estaba desbordada. Empezaron a acercarse otras mujeres que me veían y me preguntaban si quería que me den una mano. De repente éramos cuatro. Así se fue haciendo mucho más llevadero. Hacíamos una vaquita entre todas para reunir el dinero para los alimentos. Las dos señoras, aunque ya no venían, me seguían dando dinero mensual.

¿La página de Facebook es importante para la comunicación con los vecinos?

– Sí. Una de las señoras que se sumó a colaborar, un día me comentó que conocía a una chica amorosa que se ofrecía a crearnos una página en Facebook, que en ese momento estaba en auge y era el boom, para dar a conocer a los gatitos que estaban en adopción y pedir alimentos. Al principio no quería, pero me hicieron entender que era importante darnos a conocer porque teníamos muchos gatos y había que buscarles un hogar.

Por cuestiones lógicas preservan el dar a conocer la dirección…

– Sí. Los mismos vecinos que viven enfrente, solo ven a unas señoras que entran y salen del lugar y dan de comer a unos gatos, limpian, pero no saben que ese lugar es el Campito Felino. Si pasás por ahí y le preguntás a alguien de la zona qué es ese lugar, te van a decir que no saben puntualmente. Mantenemos el bajo perfil y la identidad del lugar. Es increíble como llegan por Facebook, Whatsapp, Emails, mensajes de familias desesperadas para dejarnos gatos. Nos llueven los mensajes de pedidos.

¿Cuántos gatos tienen?

– Tenemos 80. Me gustaría reducir mucho más la cantidad. En verano llegamos a casi 160, en enero era un caos.

¿Es mayor la cantidad de gatos que dejan que la cifra de adopciones?

– Exacto. Esta época de cuarentena, en ese sentido nos vino bien porque la gente ha buscado compañía, entonces hemos tenido muchos más pedidos de adopción que en otros momentos.

¿Es buena la respuesta de los vecinos en cuanto a las donaciones?

– Los gatitos están muy bien sanitariamente, muy cuidados. Vacunamos contra leucemia, triple felina, rabia. Las vacunas por lo general las compramos con dinero nuestro, que aporta cada una de las integrantes del refugio. Pocos donan para vacunas. Si publicamos un gato que fue atropellado y hay que operarlo, ahí sí la gente se solidariza y dona. Hacemos rifas e invertimos el dinero en el refugio.

Todo aquel vecino que requiera información o necesite contactarse con el refugio, lo puede hacer a través de su página de Facebook: “El Campito Felino”, por Email: elcampitofelino@yahoo.com o por WhatsApp: 11-6014-1347.

Damián Giovino

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