En Belgrano R se respira historia a cada paso, la cual se conserva de manera impoluta. Su estilo inglés, las calles empedradas, la tranquilidad, las familias tradicionales que se mantienen en la zona de generación en generación, la arquitectura de sus casas, el legendario club Belgrano Athletic, entre otras tantas cosas; le dan una mística mayúscula. Por poseer un altísimo acervo cultural e histórico, es que Belgrano R es un área protegida de Buenos Aires.

Belgrano R cuenta con una Sociedad de Fomento, la cual cumple un papel preponderante y crucial para la zona. Integrada por los propios vecinos, posee 39 años de vida. Su función es preservar la arquitectura clásica del barrio, divulgar la historia, fomentar la cultura, cuidar los espacios verdes, bregar por la seguridad; entre diversas cuestiones. También realizan numerosas acciones solidarias. Belgrano R mantiene el espíritu barrial, algo que le aporta un encanto muy especial. En una ciudad tan dinámica y voraz como Buenos Aires, encontrar una zona en donde se respira la esencia de barrio, con un gran arraigo de los vecinos y conocimiento entre ellos; resulta mágico.

“Mi Belgrano” dialogó con Sergio Mur, presidente de la Sociedad de Fomento de Belgrano R

¿Belgrano R se caracteriza por su conservación arquitectónica y su acervo histórico y cultural?

– Sí. En la ciudad existen varias áreas protegidas, que tienen la denominación “U” en el código de planeamiento urbano. Belgrano R figura como “U 28”. Estas zonas tienen códigos de construcción muy estrictos. En nuestro caso tenemos un apoyo vecinal muy grande porque la Sociedad de Fomento está por cumplir 40 años. Es una organización muy democrática integrada por los propios vecinos que participan de forma voluntaria. Belgrano R es lo más parecido a un pueblo. Hay ciertos lugares en donde se junta toda la gente del barrio como la parroquia de San Patricio para los católicos, el templo de Bet-El para la comunidad judía, el club Belgrano Athletic. También nos cruzamos todos en la zona de la estación que es donde está el polo gastronómico o en el área comercial en Av. Elcano. Nos conocemos entre los vecinos. Es muy interesante desde el punto de vista sociológico que dentro de una gran metrópolis haya un lugar con características tan especiales como Belgrano R. Son 130 manzanas que corresponden en su mayoría a la Comuna 13, un porcentaje pertenece a la Comuna 15 y otro pequeño a la 12. Esto complica mucho el trabajo de nuestra organización porque tenemos que pertenecer a los consejos consultivos de tres comunas distintas. La norma de protección para construcción la ha conseguido la Sociedad de Fomento luego de mucha lucha, no es que nos la regalaron.

Algo que no sucede en otros barrios es el enorme arraigo y sentido de pertenencia que tiene el vecino con la zona

– Sí, realmente es para hacer un estudio sociológico. Sobre todo porque pasa en una gran ciudad tan caótica. Nos cruzamos todos en el club, en la parroquia, en la sinagoga, en donde sea y nos saludamos. Son las mismas caras, es la misma gente siempre. Eso es muy lindo y te da mucha seguridad. Y cuando hay problemas, porque los hay, se los trata. La Sociedad de Fomento está consolidada y fortalecida. Tenemos un montón de comerciantes que son vecinos y nos ayudan para que la Sociedad de Fomento pueda pagar la luz, el gas de la oficina. También, gracias a esa colaboración, hacemos una revista gratuita que le llega a los vecinos donde informamos todo lo que hacemos.

La Sociedad de Fomento tiene un gran rol solidario

– Sí, estamos muy abocados a la parte solidaria. Nos enfocamos mucho a ayudar a distintas organizaciones como el comedor de Barrancas, Cáritas, la cooperativa del Hospital Pirovano, entre otros. Hace poco estuvimos colaborando con una organización llamada “Abrazamos la 21” que es un emprendimiento de algunos colegios ingleses para acercarles un plato de comida caliente a la gente de la villa 21. También ayudamos a la obra solidaria que hace la iglesia anglicana que está en Crámer. Nuestro perfil no es solo cultural y arquitectónico, es muy amplia nuestra actividad. Todo esto ayuda a unir más a la gente.

¿Cómo evaluás el comercio de la zona con respecto a la pandemia?

– Si no se reabrían los locales con precaución, tenían que cerrar definitivamente. Acá son todos pequeños empresarios que no pueden aguantar seis meses sin facturar y pagando sueldos a los empleados. Había que encontrar soluciones lógicas. La otra opción era esperar un año más en nuestras casas a que llegue la vacuna, de brazos cruzados sin hacer nada y se fundían todos los comercios. Hay que buscar el punto intermedio y está bien que el Gobierno de la Ciudad al menos lo intente.

¿Qué significa para vos presidir la Sociedad de Fomento de tu barrio?

– Ocupar el cargo de presidente es el reconocimiento más grande que te pueden dar tus vecinos, porque son ellos quienes te eligen. Eso me da muchas energías cuando vienen las épocas duras. Este es mi segundo mandato como presidente. Es un trabajo muy demandante. Soy un vecino más que puede salir a la calle con la frente bien alta. Me hace muy feliz el hecho de hacer algo por el bien de los otros sin esperar nada a cambio, simplemente por tener el corazón feliz que es más importante que tener el bolsillo lleno.

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