El 17 de octubre de 1945 (considerado como el día del nacimiento del peronismo) se produjo en la ciudad de Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical que exigía la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión había promovido los derechos de los trabajadores. Los manifestantes ocuparon la Plaza de Mayo logrando la libertad de quien sería elegido Presidente de la Nación al año siguiente. El “Día de la Lealtad” se celebra el 17 de octubre de todos los años, siendo uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento peronista.

Carolina Barry (autora de numerosos artículos y capítulos de libros sobre las mujeres y el peronismo), en uno de sus trabajos, cuenta sobre la militancia femenina peronista en el barrio de Belgrano entre 1946 y 1955. Reproducimos a continuación un resumen de su investigación.

Belgrano correspondía a las circunscripciones 16 y 17. Podría subdividirse en tres zonas bien determinadas de acuerdo a sus características socioeconómicas. El Bajo Belgrano, el Belgrano Central y Belgrano R. Aunque a mediados de siglo se las identificaba simplemente como el alto y el bajo Belgrano.

Belgrano R estaba caracterizado por ser una zona de palacetes o chalets de una arquitectura muy refinada construidas en estilo anglosajón, rodeadas de frondosos árboles y jardines, que le dan al lugar un estilo muy señorial. Allí residían sectores de clase alta. Era gente vinculada a los ferrocarriles, gerentes.

La zona del Belgrano central, atravesada por la Av. Cabildo y aledaños, era una zona de residencias y “caserones de tejas” pertenecientes a sectores de clase media como comerciantes, profesionales, empleados bancarios, docentes. A ellos se sumaban los militares, incluso de altos cargos, cuyas viviendas comenzaron a ocupar la zona y donde instalaron además, instituciones vinculadas a ellos como la Iglesia castrense, el hospital militar, el instituto geográfico militar. De hecho es una de las zonas de la ciudad con más instituciones militares.

El Bajo Belgrano que a grandes rasgos se podría situar entre las vías del FFCC, que se encuentra sobre Libertador, hasta el río y Congreso, Av. Del Libertador, Av. Guillermo Udaondo, Av. Intendente Cantilo pasando por el Hipódromo. Esta zona era muy amplia, de asiduas inundaciones y epidemias; incluso en la década del 40 todavía se podían cazar nutrias en sus pastizales. El perfil social estaba compuesto por trabajadores de distintos rubros cuyas mujeres cocían y limpiaban para las familias del Alto. En general era gente humilde. Dada la cercanía con el hipódromo y los “studs” se encontraban numerosos trabajadores vinculados con la actividad hípica y el ambiente del turf. En la década del 40 el área fue progresando gracias a obras públicas como la provisión de agua potable, la extensión de la red de gas, la habilitación de escuelas. El progreso trajo también la instalación una villa de emergencia, que llegó a ocupar 11 hectáreas, donde se levantaron casas de latas y cartones. Pegada a la zona de villas, en los terrenos pertenecientes a la antigua Quema de Basuras, la Fundación Eva Perón construyó dos de sus obras más monumentales: la Ciudad Infantil y Ciudad Estudiantil donde niños y adolescentes recibían educación integral y atención médica. En la primera se atendía a niños de 2 a 7 años, en general huérfanos o que no podían ser cuidados por sus padres. El hogar constaba de dos edificios uno de dimensiones normales donde funcionaban las secciones básicas del instituto y decorado con escenas de cuentos famosos y el segundo edificio era una ciudad infantil propiamente dicha, de dimensiones reducidas y del tamaño de los niños. La Ciudad Estudiantil era para niños en edad escolar y contaba hasta con un estadio para 7000 personas y canchas para practicar todos los deportes. Sin duda la majestuosidad de estas obras, que respondían a la expresión formal de la arquitectura peronista generó nuevos contrastes en el Belgrano de mediados de siglo y un fuerte impacto a los que vivían en los sectores aledaños.

El barrio contaba con una serie de comités de distintas fuerzas políticas, pero a partir de 1946 aparecieron primero de manera espontánea y luego organizados por Eva Perón los centros cívicos femeninos llamados María Eva Duarte de Perón, Evita o Eva Perón, que nucleaban a mujeres con inquietudes políticas y que participaban en apoyo de la incipiente obra social de la esposa del presidente. Estos centros tomaron más fuerza con la campaña por el voto femenino y fueron unificados en 1949 cuando se creó el PPF (Partido Peronista Femenino). Las unidades básicas femeninas para el momento de la elección de 1951 sumaban un total de 3600 en todo el país y pronto se convirtieron en una red ágil para transmitir y recibir información y a la vez llegar a los lugares más recónditos del país. En la ciudad de Buenos Aires había un total de 149 unidades básicas y en el barrio de Belgrano, 15 unidades básicas pertenecientes a las circunscripciones 16 y 17. La división puede ser arbitraria pero cuatro documentos que contienen listados de las unidades básicas femeninas de Capital Federal entre 1950 y 1952 muestran criterios distintos de distribución ya sea por sección o circunscripción a lo que se suman los desacuerdos para delimitar el barrio de Belgrano y la división en nuevas circunscripciones electorales que se realizó para las elecciones de 1951. La distribución sería la siguiente de acuerdo a los sectores delimitados del barrio: Belgrano R (Superí 1446 y Álvarez Thomas 610); en Belgrano central (Teodoro García 2475, Holmberg 2355, Cabildo 2231, Echeverría 2494, Gorriti 5460, Bompland 872, Santa Fe 4451, Arcos 1950, Monroe 4347, Virrey Avilés 2711), y más cercanas o bordeando al Bajo Belgrano (Chenaut 1940, Arribeños 2869).

La fisonomía del barrio cambió a finales de 1949 con el descomunal desembarco de las unidades básicas femeninas. Constituían el organismo primario permanente, la célula base, el centro elemental de organización, adoctrinamiento, difusión y superación del Peronismo encargado de afiliar, adherir y capacitar a la mujer peronista. Como primera medida fue necesario saber con cuántas partidarias o simpatizantes contaban, se organizó un gran censo nacional de mujeres peronistas bajo el lema “cuántas somos y dónde estamos”. Las encargadas de llevarlo a cabo fueron 23 delegadas una por cada provincia o territorio y una por Capital Federal. Como su primera tarea fue censar, se las llamó delegadas censistas. La delegada censista por Capital Federal era Teresa Adelina Fiora, quien fue la encargada de elegir a todas las subdelegadas censistas de la Capital Federal. Las subdelegadas de Belgrano no pertenecían al barrio sino que procedían de otros lugares de la Capital Federal. En Belgrano había 15 subdelegadas siendo el caso más emblemático el de Delia Parodi (futura presidenta del Partido, diputada y vicepresidenta primera de la Cámara) que inició su actividad política en la unidad básica femenina de la calle Teodoro García 2475.

Todas las unidades básicas femeninas, sin excepción, debían obligatoriamente implementar un plan de alfabetización destinado a mujeres adultas, como también brindar clases de apoyo escolar para los niños. En la calle Chenaut se dictaban los cursos de inglés y en la calle Arcos la hermana de la subdelegada dictaba clases de francés. En las unidades básicas de Belgrano, dada la conformación social del barrio y sus distintos intereses se impartieron clases de primeros auxilios, aplicación de inyecciones, ayuda escolar, corte y confección, bordado, cocina y análisis literario. Dentro de las actividades que se desarrollaban en las unidades básicas femeninas adquirió un relieve inusitado la ayuda social.

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