El 23 de noviembre se conmemoró un nuevo aniversario del barrio de Belgrano: el 165°. Para su celebración, el Museo Sarmiento llevó adelante una jornada denominada “Belgrano: Memoria y Progreso”, en la cual se hizo un repaso y recorrido histórico de los 165 años de vida de uno de los sitios más emblemáticos e importantes de Buenos Aires. Se realizó de forma virtual y quienes la moderaron fueron dos eminencias en la materia: Silvia Vardé, profesora en Ciencias Sociales con especialización en América Latina y Presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Belgrano; y el profesor en historia Rodolfo Giunta, encargado del Área de Historia Cultural Urbana del Museo Histórico Sarmiento.

La charla comenzó rememorando los orígenes de Belgrano: cuando formaba parte del distrito de los Montes Grandes, autonomía de San José de Flores, el partido más grande que tenía Buenos Aires por aquellos años. Un grupo de vecinos lo fueron a ver a Valentín Alsina, Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para solicitarle si en la zona de la Calera, donde hoy están las barrancas, se podía fundar un nuevo pueblo. El pedido tuvo muy buena recepción por parte de las autoridades, creándose así el pueblo de Belgrano, con límites en las calles 11 de septiembre, Monroe, La Pampa y Crámer. Con el paso del tiempo, lógicamente, estos límites se fueron ampliando.

En la actualidad, narró Vardé, Belgrano cuenta con cuatro zonas muy bien diferenciadas: Belgrano C, Belgrano R, Bajo Belgrano y Barrio General Belgrano (más conocido como Barrio River). Belgrano C lleva su nombre por el ramal del ferrocarril que iba a Campana. Belgrano R tomó el nombre a partir que se inauguró el ferrocarril que iba a Rosario. En un comienzo, el Bajo Belgrano era la parte más pobre y abandonada del barrio. Con el tiempo se fue erradicando la villa que ahí había y la zona comenzó a lotearse nuevamente, construyéndose casas muy bonitas, siendo hoy un lugar pujante y de muy buen poder adquisitivo. El Barrio River nació con la intención de hacer un estilo de Barrio Parque.

La charla contó con muchos gráficos referenciales del barrio y sus diversos puntos más célebres a lo largo de la historia, para hacer más temática la exposición. Por ejemplo: el Hipódromo Nacional (en la zona donde hoy está el estadio Monumental), el “Camino Real” en Av. Cabildo, el Banco Nación en Cabildo y Sucre. También se proyectaron fotos de antaño de diversas calles y grandes residencias.

Hoy Belgrano es un punto neurálgico de la ciudad y quizá, el barrio más cómodo y accesible. Por su geografía cerca de provincia, de General Paz, Panamericana y por su conexión con el resto de la Capital a través del subte, colectivos, trenes y la autopista Lugones. Pero en sus comienzos, para la gente, Belgrano era un lugar lejano. Giunta contó que, en esa época, se decía que ir a Belgrano era ir al campo, y hasta parejas recién casadas elegían la zona para pasar su luna de miel. A partir de mediados del siglo XIX, cuando el pueblo belgranense fue creciendo, gracias al tranvía y al ferrocarril, comenzó a integrase y anexarse más al resto de la ciudad. Señaló que Belgrano siempre fue un pueblo con muchísima modernidad y empuje progresista.

Hubo una especial mención para la Plaza Manuel Belgrano, ubicada entre las calles Vuelta de Obligado, Juramento, Cuba y Echeverría, la cual fue la primera que tuvo el barrio y que cuenta con un monumento en tamaño real del prócer argentino. También, por supuesto, se habló sobre lo que fue el Palacio Municipal, donde hoy se encuentra el Museo Sarmiento. Un dato sustancial que recordó Vardé es que Belgrano fue capital de la Nación en el año 1880 y sede de las autoridades nacionales. Por ende, en el Palacio Municipal sesionaban como si fuese el Congreso, el Presidente Nicolás Avellaneda, sus ministros, los diputados y los senadores. Otro de los puntos más emblemáticos y característicos de Belgrano es la Parroquia Inmaculada Concepción, conocida popularmente como “La Redonda”, ubicada en Vuelta de Obligado entre Juramento y Echeverría. Se comenzó a construir en el 1864 y se tardó 13 años en finalizarla ya en que dos ocasiones, contó Silvia, se paró por falta de fondos. La espera valió la pena ya que el edificio es el único de la ciudad con forma circular, de estilo renacentista, dándole un encanto singular. Para remarcar la abismal diferencia del Belgrano de esos tiempos al actual, cuando se hizo la parroquia, una de las premisas era que la cúpula tenga una altura suficiente para que cualquier vecino levante la cabeza y pudiera verla, ya que eran todas casas bajas; hoy la edificación en altura en el barrio es sideral.

Uno de los lugares más mágicos de Belgrano es el conocido “Paseo del Ángel” en Sucre entre Cuba y Arcos. En épocas navideñas, su estética es maravillosa. Desde fines de 1980, principios de los 90, contó Silvia, hay un pintoresco paseo comercial y dos torres de edificios. Antes, allí yacía una imponente mansión.

Para cerrar la charla, se mencionaron a tres pilares fundamentales del acervo cultural del barrio (sus tres museos): El Museo Sarmiento, el Museo Larreta y el Museo Yrutia. Fue una jornada muy enriquecedora para todos aquellos amantes de la historia y para los vecinos interesados de conocer más sobre el mágico pueblo de Belgrano.

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