Atrás queda un año totalmente raro, en el que la ciudad de un día para otro fue invadida por un virus que vació las calles, silenció el tránsito y separó a las personas. Los meses pasaron y el hartazgo venció al encierro. De a poco la ciudad fue recobrando su actividad habitual pero con “protocolos”.

El 2020 está por bajar el telón y con el año que comienza, se renuevan las esperanzas. En el 2021 podemos simplemente aceptar a la ciudad en la que vivimos tal cual es o podemos intentar realizar acciones que ayuden a transformarla en lo que quisiéramos que sea. Podemos caer en el conformismo y en la queja o podemos ayudar desde nuestro lugar, para que por lo menos algo cambie. Podemos preocuparnos solo por nuestra cuadra y ser indiferentes a lo que les pasa a los otros o podemos empezar a construir un futuro que nos incluya a todos.

Nuestro deseo para el nuevo año es que podamos tener una ciudad más inclusiva, más saludable, con muchos espacios verdes, con un tránsito ordenado, con calles limpias, iluminadas y seguras, con personas trabajando y sin gente durmiendo en la calle ni pasando hambre.

Esperemos que pronto podamos descubrir nuestras caras y mostrar aquellas sonrisas que durante muchos meses estuvimos ocultando. Todos podemos hacer algo para mejorar nuestro barrio y así mejorar nuestras vidas. La ciudad es el lugar donde vivimos y merecemos disfrutar del espacio público, porque cuidarlo es cuidarnos.

¡Felicidades!

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