Según cuentan vecinos de la zona, la estación Núñez se convirtió en un patio cervecero al que no se puede entrar y donde la música sigue sonando hasta altas horas de la noche. Se reúnen para hacer encuentros sociales sin respetar el distanciamiento, sin tapabocas y usando la vía pública como baño. Nadie controla nada, parecería ser que el espacio público fue liberado para hacer cualquier cosa.

Otro vecino filmó el siguiente video en el que se escuchan rugir los motores, por la noche, en Paroissien y 3 de Febrero.

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