Mi Belgrano dialogó con Fernando Piaggi, historiador y referente vecinal de Núñez. Es autor del libro “Historias entre orillas y durmientes”, un documento de gran riqueza histórica del barrio. Además es el fundador y coordinador del Centro de Información de Núñez, ente que lleva adelante la investigación, revisión y difusión de todo lo que nuclea a la zona desde sus inicios hasta nuestros días; con su sede en el Museo Archivo Tecno Educativo de la escuela Raggio. Piaggi es Director Cofundador del Museo Tecno Educativo Lorenzo Raggio, Coordinador del Departamento de Remo de las Escuelas Raggio y Profesor de la especialidad de electricidad de la misma escuela.

¿Cómo surgió la idea de estudiar a fondo la historia de Núñez?

-Mis abuelos compraron un terreno en el barrio en 1931, en Vedia pegado a la Estación Rivadavia. Allí nacieron mi madre, mis tíos y después yo. Hay un arraigo familiar histórico bastante fuerte con el barrio. Estudié en la escuela Raggio y ahí me sumergí aún más en el conocimiento de la zona donde estaba desarrollándome. Fui conociendo a los personajes de Núñez y todos, por una razón u otra, recalaban en la Estación Rivadavia. Ellos me fueron dando información que, al principio, la tomaba como anécdotas. Luego quise indagar más a fondo sobre el pasado de Núñez y me encontré con la sorpresa de que no había un libro que plasmara su historia global. Ahí surgió la intención de hacer un libro propio que me llevó alrededor de cinco años de investigación. “Historias entre orillas y durmientes” está basado en Núñez Norte. 

¿Qué es el Centro de Información Histórica de Núñez?

– Queríamos tener una Junta Histórica de Núñez, pero nos encontramos con que estaba acoplada a la Junta Histórica de Saavedra. Hicimos la gestión para poder dividirnos y tener independencia, porque si bien ambos barrios nacieron prácticamente juntos, hoy no dependen ni de la misma circunscripción, ni del mismo CGPC, ni de la misma comisaría. Este pedido de división se nos fue negado absolutamente.  El Presidente de la Comuna 13 por aquel entonces, Gustavo Acevedo, nos respaldó y nos dijo que lo hagamos de otra manera. Buscamos la forma legal y le cambiamos el nombre, en vez de ser “Junta Histórica de Núñez”, le pusimos “Centro de Investigación Histórica de Núñez”. Ahí sí por unanimidad del Consejo de la Comuna 13, se aprobó la creación hace ya dos años. A partir de allí empezamos a rescatar el patrimonio histórico del barrio que va a estar reflejado en un libro que estamos trabajando y que tendrá todas las investigaciones que venimos haciendo. Me acompañan Cristina Arroyo y Roberto Klainsek.

Uno de los matices que más singular vuelven al barrio, es la gran cantidad de clubes que tiene

-Sí, es una de las características fundamentales de Núñez. Es el barrio de la ciudad con mayor cantidad de entidades deportivas y metros cuadros destinado a clubes, los cuales tienen una gran dimensión. Es notable la cantidad de espacios dedicados al deporte que tiene Núñez. Además, la zona tiene bastante campo abierto, como el Parque de los Niños y diversas plazas. Tenemos también Las Barrancas que es otra característica del barrio porque pocos otros, como Belgrano, las tienen.

Los edificios levantados hacen que haya muchos vecinos nuevos que no tienen arraigo. ¿Es un desafío divulgar la historia del barrio para persuadir a esas personas y que no se pierda la esencia?

-Sí, es un desafío. Con la construcción de tantos edificios, se perdió muchísimo la calidez vecinal que había antes. La mayoría de los vecinos nuevos son jóvenes de entre 25 y 40 años que tienen otra visión de ciertas cosas. Muchos de esos nuevos habitantes, no conocen el barrio ni se sienten identificados con él. Se han perdido algunas instituciones que nucleaban al barrio y al vecino, como la Asociación de Comercio de Núñez y la Asociación Amigos de la Estación Rivadavia. No existen esas entidades que vinculen transversalmente todos los problemas del barrio para trabajar por el bien de la comunidad y el conocimiento propio del vecino. Hoy no tenemos un acontecimiento que nos nuclee como vecinos de Núñez. Antes, en el aniversario del barrio, se organizaba una semana de festejos que incluían desfiles, bailes, recitales; eso se fue perdiendo y hay que recuperarlo, es fundamental. Hay que encontrar los disparadores paran que los nuevos vecinos empiecen a ver al barrio de otra manera.

¿Una de las falencias de Núñez es la poca propuesta cultural?

-Sí, es una carencia. No tenemos un Centro Cultural propio. Tuvimos la posibilidad de obtenerlo cuando la Escuela de Mecánica de la Armada pasó a la órbita nacional. En ese momento muchos vecinos, Defensores de Belgrano, el Raggio; pedimos un sector pero nos lo negaron. Dentro de todo ese predio, se le podría haber dado a Núñez uno de los edificios para tener un canal comunicador directo con su comunidad y desarrollar allí la cultura y la historia del barrio. Así se rompió la vinculación entre Núñez y la ex ESMA. La mayoría de la gente del barrio no se acerca allí porque no lo toman como propio, casi todos los visitantes que van vienen de otras zonas. Tenemos una necesidad imperiosa de tener un Centro Cultural propio que sea un punto de reunión para los vecinos. 

La extensión del recorrido del Subte hacia Núñez, ¿es algo que necesita el barrio?

-Desde siempre Núñez fue un centro de trasbordo. Eso trae sus problemas como los punguistas que están a la orden del día, es una zona con salida rápida para cualquier tipo de delito. La extensión del subte sería una gran mejora, aunque no lo considero prioritario. No sé si eso le daría más impulso al barrio porque no lo necesita, pero sí le daría más comodidad. Núñez de por sí tiene todo como para estar bien y cómodo. En cuanto al transporte, es uno de los barrios más rápidos para ir a cualquier lado.  Algo que sí me parece prioritario es mejorar el tema de los estacionamientos, es prácticamente imposible estacionar en Núñez. También necesitaríamos un centro de pronta atención, porque dependemos del Pirovano. Otro punto a trabajar es la recuperación del barrio con el río, tener más salida y vinculación con él.

En Av. Cabildo y Correa hay un edificio abandonado. ¿Qué pasó?

– Ahí funcionaba un hotel alojamiento, uno de los primeros de la ciudad, allá por 1940. Luego, hace alrededor de 30 años, pasó a pertenecer a PAMI. Hubo un problema legal con la empresa constructora, una reforma que nunca se terminó y hace siete años está parada.