Mi Belgrano realizó una caminata por algunas de las calles de la Comuna para efectuar una radiografía de todo lo que allí sucede. En esta oportunidad, el recorrido seleccionado fue Ciudad de la Paz entre Monroe y Juramento, regresando por Amenábar. A continuación, hacemos la semblanza del paisaje visto.

Lo primero que hay que destacar y que involucra a todo el recorrido, es el desagradable impacto visual que genera ver las veredas desde lo estrictamente estético. En cada cuadra hay entre tres y seis tipos de baldosas distintas, con nula uniformidad, provocando una muy fea imagen. Otro tópico genérico, en este caso positivo, es la presencia de contenedores de residuos en todas las cuadras, en la gran mayoría teniendo dos o hasta tres cada una. En las ocho cuadras que comprendió la caminata, encontramos dos contenedores para reciclados: uno en Ciudad de la Paz entre Blanco y Encalada y Olazábal, y el otro en Ciudad de la Paz entre Mendoza y Juramento.

En Ciudad de la Paz entre Monroe y Blanco Encalada nos topamos con escombros y basura de un comercio que cerró sus puertas. De las bolsas salían elementos cortantes, los cuales no estaban ubicados ni tapados con responsabilidad. El estado de las veredas era regular, no llegando a estar óptimas pero tampoco presentando considerable deterioro o anomalías.

Siguiendo por la misma calle, entre Blanco Encalada y Olazábal, nos encontramos con un escenario típico de Belgrano C: una obra en construcción (de mano izquierda en dirección al tránsito). La misma dificulta el paso del peatón debido a la suciedad, a los escombros, a los materiales y a los hombres trabajando. Las veredas están en un muy mal estado. De la mano derecha se hace complejo estacionar con el auto debido a la iglesia evangelista que tiene reservada, con el cordón pintado de amarillo, parte de la cuadra.

Entre Olazábal y Mendoza las veredas presentan un estado de mantenimiento, literalmente, pésimo: gran parte están levantadas, quebradas y desniveladas. De la mano derecha hay una obra en construcción que si bien no genera dificultades para el peatón, sí las ocasiona para los automovilistas: casi media cuadra está inhabilitada para estacionar ya que tiene vallas de madera en la calle cerca al cordón.

En Ciudad de la Paz entre Mendoza y Juramento no cambia el escenario de las baldosas: deplorable estado. La cuadra posee una gran cantidad de árboles, además de la muy linda plaza Noruega. Llegando a Juramento hay varios establecimientos gastronómicos con mesas afuera, las cuales están bien organizadas y distribuidas: las de la vereda no condicionan el normal andar del peatón. Mientras que otras tantas se ubican, prolijamente, en el espacio ganado a la calle cerca al cordón, con vallas de seguridad para proteger de los autos y plantas que decoran y dan una linda imagen. En dicha cuadra y dando la vuelta por Juramento hacia Amenábar, se ubica uno de los lugares más emblemáticos, funcionales y pintorescos del barrio: el Mercado de Belgrano, que ofrece una gran variedad de oferta gastronómica al vecino, además de un bar con terraza.

Ya en la vuelta del recorrido, transitamos por la calle Amenábar. Entre Juramento y Mendoza las veredas no están tan mal como las anteriores calles mencionadas, pero lejísimos están de encontrarse en un buen estado. En esta cuadra se vislumbra a la perfección una de las más loables gestiones que fomenta el Gobierno de la Ciudad: el uso de la bicicleta. De mano izquierda encontramos la ciclovía y de mano derecha una estación de EcoBici. El tránsito se vuelve por momentos complicado debido a que hay un supermercado en donde grandes camiones y camionetas paran constantemente a cargar y descargar mercadería, tapando así la ciclovía. Esto provoca que los ciclistas tengan que salir hacia la calle corriendo el riesgo de sufrir un accidente.

Entre Mendoza y Olazábal nuevamente el paisaje característico: veredas en mal estado. Falta un árbol, estando el espacio destinado a él. En Amenábar entre Olazabal y Blanco Encalada, las baldosas están bastante mejor que en el resto de las calles. Finalizando el recorrido, entre Blanco Encalada y Monroe encontramos un desnivel pronunciado en la vereda de mano derecha (en dirección del tránsito), algo sumamente peligroso para un adulto mayor o alguien que va distraído, pudiéndose tropezar y caer. De esa misma mano hay una obra en construcción que no genera ningún inconveniente para que el peatón pueda circular sin dificultad.

En el trayecto de la ciclovía de Amenábar entre Juramento y Monroe, los ciclistas circulan con prudencia, respetando su carril y sin maniobras bruscas que puedan provocar accidentes. Sí pudimos ver algunos conductores de vehículos en infracción, parando con balizas sobre el medio de la ciclovía sin ningún justificativo visible más que su comodidad personal.

Otro ítem para destacar del recorrido es la concientización de los vecinos que tienen mascotas, ya que no se vio caca de perro en las veredas, lo que refleja que la gente recoge en bolsas las necesidades de su animal y luego lo tiran a un tacho.

Así como remarcamos, en general, el muy mal estado en que se encuentran las veredas, vale destacar que, por el contrario, el asfalto de la calzada vehicular está en muy dignas condiciones para transitar sin ningún imponderable. No así la calzada de la ciclovía que presenta en algunos tramos importantes anomalías con pozos y desniveles que pueden provocar que el ciclista pierda el control. Es casi una obviedad mencionar que en cuadras céntricas de Belgrano como las recorridas, no hay un solo lugar disponible para estacionar en la vía pública, estando todo colapsado. Por supuesto, en calles tan transitadas no falta la melodía clásica de la ciudad: las bocinas de los conductores impacientes.

Al ser una zona de edificios, es menor el número de paredes o frentes que sufrieron pintadas. Se puede destacar uno al lado de la galería de Ciudad de la Paz entre Blanco Encalada y Olazábal, pero lejos de ser algo que parezca vandalismo, es una muy linda obra de arte que le da color y estética a la cuadra.

En todas las intersecciones aparecen los carteles, en muy buen estado, de las calles que se cruzan. A excepción de Ciudad de la Paz y Mendoza, y Amenábar y Mendoza, donde uno de los dos carteles falta. En Amenábar y Juramento el cartel que indica el nombre de esta última, se encuentra mal direccionado, es decir: ambos carteles están en dirección hacia Amenábar.

Ya de por sí el tránsito por la zona céntrica de Belgrano es un caos y está saturado, en el cruce de Ciudad de la Paz con Olazábal y luego con Mendoza, se suma un agregado más: no hay semáforo. Esto genera dolores de cabeza para los peatones que intentan cruzar sin poner en riesgo su integridad y conflictos entre los conductores. Además de que tanto por Olazábal como por Mendoza, circula el colectivo 67. El cruce de Amenábar y Olazabal tampoco posee semáforo.

Un comentario en «Caminando por las calles de Belgrano»
  1. Gracias Muy claro el informe. La Junta Comunal deberá intervenir en el tema de las veredas….sin mayores gastos para los vecinos. Ya es público que las empresas, que por obras las rompen, no toman los recaudos de mantener el material preexistente. Los arreglos son precarios y no tenemos acceso a la información sobre los mecanismos que deben observar en las reparaciones y los mayores costos de estas obras. Tampoco se realizan estas obras con Contratos de Obra verificables por lo que el control se impide resultando la transparencia algo muy opaco,

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