A un año de la declaración de la pandemia en nuestro país, la Plaza Mafalda que ocupa la manzana conformada entre las calles Santos Dumont, Concepción Arenal, General Martínez y Conde, se ha retransformado en varios sentidos.

Un vecino de la plaza, preocupado por la situación, escribió el siguiente texto:

Con un nuevo recital, el domingo 14 de marzo de 2021, seguimos comprobando como cada día este espacio va siendo cada vez más conocido por los vecinos del barrio como “tierra de nadie”, “zona liberada” o “una zona propicia para contagiarse de Covid”, entreotras formas de nombrar a la que antaño conocíamos como “nuestra querida plaza”.Ya vamos contando y padeciendo entre 6 ó 7 recitales en los últimos meses, bastante organizados y con varias bandas que ocupan una parte importante de la plaza, todos sin autorización gubernamental y nunca con menos de 40 personas como partícipes de los mismos. Pero este último tuvo sus particularidades: el evento duró más de 6 horas, en un espacio público y visible, a la luz del día, con parlantes que emitían volúmenes elevados que violan normativas legales como  la contravención por ruidos molestos. A su vez, a medida que pasaban las horas se iban sumando más y más personas, hasta superar los 200 espectadores.

Este nivel de irresponsabilidad social por parte de los organizadores del recital, sumado a las numerosas personas sin respetar ninguna de las recomendaciones de cuidado y conciencia social (no usaban barbijos, no respetaban el distanciamiento social y compartían mates y bebidas etílicas), conforman sin dudas un contexto de propagación del coronavirus.

El evento empezó a la luz del día y terminó a las 22.30 horas. Resulta importante remarcar que sumado a la irreflexión social de los jóvenes participantes en este posible escenario de contagio masivo de Covid se suma la ausencia total del control policial. No había policías, ni los famosos “disuasores” que el Gobierno de la Ciudad habría contratado. Nuevamente, el Estado ausente en algo que es prioridad nacional y mundial, controlar la propagación del Covid.

Desde nuestras casas y departamentos, veíamos como numerosos móviles policiales paseaban lentamente alrededor de la plaza, con sus luces azules enceguecedoras, sin intervenir de algún modo a pesar de las decenas de llamadas de los vecinos que denunciábamos los hechos. A esta altura, resulta muy difícil entender la falta de accionar policial ante los acontecimientos que ocurrían en la plaza.

Hace más de 6 meses que los organismos gubernamentales se caracterizan por la falta de implementación de  estrategias serias, coherentes y eficaces para prevenir eventos y para evitar la propagación del Covid en la plaza. A su vez, debido a los permanentes y diarios ruidos molestos, varios vecinos, en busca de poder vivir y descansar en paz y cuidar nuestra salud, nos tuvimos que  mudar los fines de semana. Es así como gastamos fortunas y pedimos préstamos para insonorizar nuestras viviendas, una forma de resolver de forma individual un problema de carácter social en el que pareciera que el Estado no tiene intención de solucionar. Sus estrategias son la escucha y un pedido permanente de paciencia, aludiendo a un futuro incierto e inespecífico: “tengan paciencia, ya se resolverá”.

La pregunta que queremos hacerle al Gobierno de la Ciudad y a sus funcionarios es: ¿Por qué a 6 meses de haber tomado conocimiento de estas situaciones irregulares que suceden en la Plaza Mafalda, nadie está respondiendo de forma activa y eficaz?

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