Mi Belgrano hizo un recorrido en Bici entre dos clubes de la Comuna, para ver en primera persona lo que viven los ciclistas en el día a día transitando dentro de los tres barrios. ¿Qué facilidades y comodidades presenta movilizarse en ese medio de transporte? ¿Qué dificultades y puntos negativos? A Continuación, hacemos una reseña del paseo que dimos entre el Club Atlético River Plate y el Club Ciudad.

Lo primero que hay que diferenciar es la ciclovía de la bicisenda. Ciclovía: carril exclusivo para bicicletas que va sobre la calle, entre la vereda y la calzada vehicular. Bicisenda: lineamiento sobre la vereda que demarca un espacio para dicho medio de transporte y el sector peatonal para que las personas de a pie transiten. En nuestro recorrido, solo transitamos por bicisendas.

Arrancamos en Figueroa Alcorta, saliendo de River, y allí notamos varios puntos. En primer lugar, la demarcación divisoria está muy clara y visiblemente señalada para que todos la vean: el carril mano y contra mano para las bicis y la parte para caminar. Que sea evidente, no quiere decir que la gente lo respete. Nos encontramos con una moto estacionada imprudentemente sobre el medio de la bicisenda, pudiendo ocasionar cualquier accidente. Algunas personas caminan o se cruzan por la bicisenda sin prestar atención. Por supuesto, nadie lo debe hacer adrede, sino que se despistan y no reparan en ella, sumado a que River es un punto muy turístico que acapara el interés de la gente que se detiene para tomar fotos y le saca la mirada a lo que sucede alrededor. El estado del asfalto no es bueno: tiene varias grietas y rajaduras en ese trayecto de dicha avenida, aunque no resultan peligrosas ya que ninguna es considerable como para que una bici pueda perder el equilibrio por pasar sobre ellas.

Al llegar al final de Figueroa Alcorta, desemboca la Avenida Udaondo y allí surge una dicotomía: Al cruzar Udaondo aparece una nueva bicisenda, algo positivo, pero hacer esto resulta un tanto incómodo (por supuesto que para nada imposible ni mucho menos). Simplemente que más sencillo es cruzar por Figueroa Alcorta y empalmar con la otra mencionada avenida. Pero al hacer esto, como realizamos nosotros, nos encontramos que por esa mano de Udaondo no hay bicisenda.

Al salir hacia Libertador surge nuevamente el carril para bicis sobre la vereda. Como sobre Alcorta, está muy bien demarcado pero es muy embarazoso para todos. La Bicisenda que está en buen estado, es sumamente estrecha: si dos bicis pasan una por al lado de la otra (mano y contramano) la sensación es que se van a chocar. Lo más peligroso es la muy poca diferencia que hay con el sector peatonal que también es muy angosto. Es decir: hay muy poco espacio para que convivan ciclistas que van en manos opuestas y menos espacio para que además confluya al lado la gente de a pie. Por ese tramo de Libertador hay muchos clubes, varias paradas de colectivos y algunos colegios. Gente quieta esperando el colectivo, gran cantidad de niños circulando, los runners, los perros y las bicicletas, conviviendo en una angosta vereda, constituyen un peligro para la integridad física de las personas.

Al llegar al club Obras Sanitarias, la bicisenda repentinamente termina, obligando al ciclista a tener que bajar a la calzada vehicular para seguir transitando por allí, ya que sería imprudente continuar por la vereda porque hay mucha gente y niños a los cuales habría que ir esquivando.

Así completamos el primer recorrido, con sus vicisitudes y comodidades. Seguiremos realizando diversos trayectos para saber cómo es moverse en bicicleta por la Comuna 13.

Podés contarnos tus viajes en Bici, enviando un Email a: lectores@mibelgrano.com.ar

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