Sigue existiendo la idea de “Argentina como granero del mundo” para muchas personas, pero aunque eso no sea así en los días que corren, eso no quita que nuestro país es exportador mundial top para muchos tipos de cultivos y elementos producidos en este suelo.

La producción de soja para su comercialización en el resto del mundo es de las que más “fama” trae consigo, ya que ha sido un activo de mucho valor en el mercado y ha significado la llegada de muchas divisas.

Sin embargo, en esta región y país tan rico en suelos y microclimas, hay más por ofrecer y no muchas personas saben con certeza qué es lo que más se produce.

De esta manera, siempre viene bien estar al tanto de lo que en nuestra tierra se genera, para comprender mejor el papel actual que juega Argentina, y lo que aporta nuestro campo al mundo y a sus propios habitantes.

Argentina y el porqué de su potencial

Hay numerosos aspectos que entran en juego a la hora de hablar sobre la producción agrícola, pero hay dos factores claves en relación a cultivos y desarrollo de materias primas: el clima y la tierra.

Por un lado, a lo largo de su gran extensión, en Argentina se trabaja principalmente bajo tres tipos de climas, como son el árido, el templado, y el clima cálido. Cada uno de ellos facilita distintos tipos de elementos para ser cosechados y trabajados, así como también tienen sus propias dificultades.

El primero, involucra aproximadamente dos tercios del territorio nacional, y se lleva a cabo a través del aprovechamiento del agua natural que circula en determinadas regiones, para poder regar.

En el segundo caso, se trata de uno de las más provechosos para poder cultivar y en una de las regiones más “ricas” del mundo para esto, que involucra parte de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y también de Entre Ríos.

El tercer caso es el cálido, que está presente en tres distintas regiones más al norte del país, y se destaca la producción de cítricos, té, aceite, yerba, entre otros.

Así las cosas, las más de 37 millones de hectáreas dispuestas en todo nuestro territorio, distribuidas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, San Juan, Salta y Santiago del Estero, entre otras, son el terreno propicio para la producción agrícola, con dimensiones que no tienen nada que envidiar (no por nada somos el octavo país más grande del planeta).

Cultivos que encabezan la lista

Entre la numerosa variedad de producciones que hay en Argentina, de los cientos de millones de toneladas que se exportan cada año, las más numerosas son el trigo, el maíz, la soja y la cebada, entre otros.

Por otro lado, también se producen muchas hortalizas y otros cultivos como la papa, donde empresas como San Tonino de Angelo Calcaterra buscan posicionarse en el mercado interno, además de potenciar al país como referente de producción de papa de calidad industrial.

El referente principal de esta empresa, ubicada en la provincia de Mendoza, detalla con mayor profundidad el panorama local y nacional de este mercado, desde su cuenta de twitter.

Entonces, estamos hablando de un país que está en el podio de los máximos exportadores de elementos que llegan a mercados de todo el mundo como Brasil, China, India, por nombrar algunos.

Por ejemplo, somos de los países con mayor exportación a nivel mundial de elementos como aceite de soja, de jugos frutales como el limón, de yerba mate, de maíz y distintos tipos de aceite.

Estas producciones o sus derivados, hechos en suelo argentino, llenan góndolas, comercios y alacenas de habitantes de todas las latitudes, y son razón de orgullo, aún en tiempos donde la actividad productiva y financiera pareciera estar viviendo cambios bruscos por la pandemia.

¿Potencias de innovación agrícola?

Si algo no falta en este suelo, son científicos y productores avocados a mejorar la producción argentina y, por lo tanto, cuán seguro y de buena calidad es lo que se exporta. Si se quiere ser referentes mundiales, hay que actuar como tales.

Ejemplo de esto, es el caso de Bioceres, empresa rosarina que es una de las biotecnológicas más importantes del mundo y que cotiza en la bolsa Nasdaq de Estados Unidos. Entre sus desarrollos, el más destacado es el trigo HB4, el primer trigo transgénico del planeta que se lo llama coloquialmente “anti sequía”, ya que implica un mayor y mejor aprovechamiento del agua y del CO2 que el trigo común.

Potencias en el suelo, en las ventas, y también lo seremos cada vez más en los laboratorios.

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