El montañismo es una actividad intermedia entre un deporte y una búsqueda de aventura. La preparación física y técnica para escalar o ascender una montaña requiere de una disciplina de entrenamiento como se  da en las rutinas deportivas. El montañismo no es competitivo, no existe un rival a vencer ni hay un público que observa la actividad de los andinistas, por lo tanto no es a nivel mediático una actividad muy provechosa como para ser comercializada. Quienes escalan una pared patagónica o ascienden uno de los grandes montes de la Puna lo hacen como quienes van hacia una aventura noble. Quedan cada vez menos de este tipo de aventuras.

La Palestra Nacional de Andinismo que está en el CENARD no es la montaña pero es el lugar en donde entrenan los montanistas que viven en Buenos Aires y sus alrededores. Es una estructura de hormigón y piedras de unos 3000 metros cuadrados. Fue diseñada para simular la topografía de las dificultades técnicas que debe enfrentar la escalada en roca. La estructura tiene placas rocosas con distintas dificultades e inclinaciones extraplomadas, cuenta con diedros rocosos, placas con microtomas y fisuras que permiten  escalar con empotradores (seguros móviles) pero con la seguridad de contar también con seguros fijos que detendrán  una caída en caso de que el escalador o el aprendiz haya colocado mal uno de los empotradores. Todo el diseño de la Palestra fue pensado para el entrenamiento intensivo y real de una escalada pero con dispositivos de seguridad que eliminan casi por completo el peligro para quienes entrenan o aprenden  las técnicas de escalada.

La Palestra es también una escuela porque es el único lugar en la ciudad de Buenos Aires donde se pueden aprender, con seguridad, las técnicas de la escalada libre, la escalada artificial, el rapel con relevos y practicar  escalada con seguros móviles. Las instalaciones son también aptas para realizar ejercicios de rescate en altura; los bomberos han hecho frecuentemente prácticas de este tipo como también las fuerzas de seguridad entrenan haciendo ejercicios de un tipo de rapel para usos tácticos. Pero es el uso civil que le dan los escaladores que viven en Buenos Aires lo que otorga a este lugar una significación especial al ser la Palestra un punto de encuentro desde donde se proyectan las salidas de escalada para un fin de semana o las expediciones de largo aliento en nuestra vasta cordillera. Entrenamiento, escuela y encuentro de escaladores pueden definir brevemente el vínculo significante entre quienes usamos la Palestra con el lugar que en la ciudad ocupa esta estructura única en Sudamérica.En el presente existe la absurda situación por la cual la Palestra que siempre fue de hecho parte del CENARD, actualmente se encuentra en el catastro de la manzana que fue del Tiro Federal en donde ahora se está desarrollando el Parque de la Innovación. Desde 2016 el sector que ocupa la Palestra pasó a ser parte del Tiro Federal en una operación que fue silenciosa y por demás oscura (nos enteramos en 2018 que ya no pertenecía al CENARD).

En el proyecto del Parque de la Innovación, el predio que ocupa la Palestra es un espacio verde a ceder a la ciudad (espacio verde de permeabilidad natural como está determinado por la ley 5558 anexo 2). En este espacio a ceder está proyectada una calle que de realizarse implica la destrucción total de la Palestra Nacional de Andinismo. La calle proyectada no lleva a ningún lado, solo es una calle que conectaría con un hipotético puente peatonal hacia Ciudad Universitaria. El trazado de esta calle (aun es solo un proyecto), puede alterarse ligeramente unos metros y evitar la destrucción de una estructura que es única por su valor material y cultural. Sería absurdo destruir una construcción perfectamente funcional estimada en un valor material en casi un millón de dólares generando un perjuicio para la ciudad ya que perdería algo único y distintivo y un perjuicio para los ciudadanos que usamos la Palestra. En cambio alterar el trazado de una calle que aun no existe no generaría  ningún perjuicio. La Palestra puede ser integrada al Parque de la Innovación e incorporada a los bienes culturales que posee la Ciudad de Buenos Aires.

No está en juego ningún interés económico si se salvaguarda la Palestra ya que en donde la misma se encuentra no se construirá nada. Hemos tenido varias reuniones con legisladores porteños para solicitar que se proteja de la destrucción a la Palestra Nacional de Andinismo ya que consideramos que es un activo cultural que debe estimarse entre aquellos que ya posee nuestra ciudad.

Gustavo Damonte

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